Ford Puma 2020: cambio de rol

Una nueva generación Puma ha visto la luz, pero convertida en crossover. Los usuarios y las tendencias mandan, y en este momento es el segmento todocamino el que copa buena parte de la ventas. Ford ha sabido interpretar el nuevo papel del Puma, plasmando un SUV que supera las expectativas.

A finales de los ´90 causaron furor los deportivos pequeños, resultando especialmente atractivos el Tigra de Opel y el Puma de Ford, pero pronto se desvaneció su efervescencia y desaparecieron con la misma rapidez que emergieron.

Casi al mismo tiempo nació un segmento innovador que actualmente ha colonizado el mercado: SUV o crossover, sobre el que todos los fabricantes generalistas han puesto el foco de sus esfuerzos por crecer y captar cuota de mercado. Ford ha encontrado la excusa perfecta para resucitar el Puma, ubicándolo entre el urbanita Ecosport y el compacto Kuga, defendiendo el pabellón del segmento SUV-B.

Diseño premium

Nuevo Puma conserva los rasgos frontales de su predecesor, aunque enfatizados. El resultado son unos grupos ópticos que coronan las aletas delanteras al estilo Porsche, aportándole un aspecto premium que tiene su remate en la zaga, concretamente en el portón, sobre el que la palabra “Puma” queda fijada en relieve.

Comparte bastidor con su hermano Fiesta, pero exhibiendo una fuerte personalidad marcada por la línea de techo baja e inclinada, los pasos de rueda ensanchados -especialmente los posteriores- y un diseño único del pilar A flotante, que crea una conexión sin fisuras de la parte central con el capó, lo que sitúa el peso visual de la cabina hacia atrás, con el fin de ofrecer una silueta elegante y poderosa.

El deportivo acabado ST-Line, inspirado en Ford Performance, se ofrece con llantas de 18” de serie o de 19” como opción en negro mate. En la parte delantera, la parrilla del ST-Line lleva elementos en negro mate y un contorno en alto brillo, con bordes de los faros antiniebla brillantes y la opción de un spoiler de techo más voluminoso.

Maletero inmenso

En el conjunto de elementos que conforman el habitáculo del nuevo Puma destaca uno en concreto: su maletero de 465 litros (401 litros en las versiones híbridas), acompañado de la Ford Mega Box, una caja impermeable con 764 mm de ancho, 753 mm de largo y 306 mm de profundidad, cuyo volumen es de 80 litros. En el fondo incorpora un tapón de drenaje que permite “dar un manguerazo” al cajón y eliminar todos los residuos.

La bandeja oculta-equipaje va anclada al propio portón, lo cual añade practicidad a la operación de carga y descarga.

El diseño del interior es muy similar al del Fiesta, resultando especialmente atractivos los dos acabados ST Line dado su enfoque deportivo y juvenil, con pespuntes en rojo, volante achatado por debajo, pedalier y pomo del cambio en aluminio, además de un elemento que cada vez está ganando más adeptos: el cuadro de instrumentos digital configurable. Su tamaño se ha estandarizado en las 12.3” y permite al conductor personalizar y priorizar la información de la pantalla, incluyendo tecnología de asistencia a la conducción y notificaciones del navegador.

Como sistema Multimedia se recurre al Ford SYNC3, asociado a una pantalla táctil de 8”, compatible con Apple CarPlay y Android Auto. La tecnología del modem incorporado Ford Pass Connect convierte el Puma en un punto Wi-Fi con conectividad para hasta 10 dispositivos, permitiendo activar funciones como localizador de vehículo, estado del vehículo que comprueba los niveles de combustible, estado de la alarma, vida útil del aceite, etc; además del desbloqueo de puertas a distancia y el arranque a distancia para modelos con transmisión automática de siete velocidades.

Ayudas a la conducción

El Puma utiliza 12 sensores de ultrasonidos, tres radares y dos cámaras situadas alrededor del coche para ofrecer un conjunto de tecnologías Ford Co-Pilot360 que aumentan la protección, la conducción y el aparcamiento.

Destacan sistemas como el control de crucero adaptativo, que para versiones con cambio automático incluye la opción Stop & Go. La nueva función de Información Local de Peligros –habilitada por el modem incorporado FordPassConnect– puede informar a los conductores de una situación de peligro en la carretera, incluso si no se puede ver el incidente debido a una curva o a otros vehículos.

A esto se suma la cámara de visión trasera, el sistema de detección de ángulos muertos, asistencia activa de aparcamiento, mantenimiento de carril, reconocimiento de señales de tráfico, detección del borde de la carretera, asistencia pre-colisión, frenada post-colisión, asistencia de maniobra evasiva y alerta de dirección contraria.

Motor híbrido 125 CV

La unidad cedida para esta prueba por Archiauto incorpora el grupo propulsor que se espera sea el más vendido en nuestro mercado: 1.0 Ecoboost 125 CV con hibridación suave, tan solo 400 euros más caro que la versión sin hibridar.

Se trata del conocido tres cilindros gasolina turbo al que le ha sido acoplado mediante correa un motor eléctrico de 16 CV y 50 Nm de par, alimentado mediante una batería de iones de litio autorrecargable en la frenada y con corriente de 48V.

Este generador eléctrico no es capaz de mover por sí solo el Puma, sino que actúa de apoyo en situaciones como aceleración o cambio de ritmo, lo cual permite un ahorro de combustible de 0,3 litros/100 km. La marca ha homologado 5,8 litros/100 km (ciclo WLTP), y nosotros pudimos registrar 6,1 litros en condiciones reales de conducción, lo cual no está nada mal.

Otra de sus funciones es sustituir al motor de arranque, haciéndose especialmente útil cuando entra en acción el sistema Start/Stop. Es capaz de devolver a la vida el motor térmico en 300 milisegundos sin apenas apreciarse vibraciones.

La transmisión es delantera y acopla un cambio manual de 6 relaciones de accionamiento impecable. Para final de año está prevista la incorporación de una transmisión automática de 7 marchas, con la que estará disponible la función Stop & Go del control de crucero adaptativo.

Mediante el selector de modos de conducción podemos alterar la entrega de potencia del propulsor: Eco, Normal, Deportivo, Resbaladizo y Pista. Con este último se desactiva el control de tracción.

Comportamiento ágil

Uno de los elementos diferenciadores del acabado ST Line es la suspensión, de mayor dureza y tacto deportivo, lo cual lleva la manejabilidad del Puma a un grado de dinamismo superior. No llega al nivel de su hermano Fiesta, dado que este cuenta con un centro de gravedad más bajo, pero sí se mueve con generosa soltura, transmitiendo muy buena sensación de control.

La multiajustabilidad del volante y el asiento permite adoptar una posición de conducción muy cómoda, fundamental para disfrutar de las reacciones del Puma, cercanas a las de un turismo.

No sucede lo mismo con el pedalier de aluminio en las versiones ST Line, pues el pedal de freno se encuentra demasiado próximo al del acelerador y su tacto es algo duro.

La unidad híbrida probada cuenta con un elemento decelerante extra, como es el sistema regenerativo de la batería, que interviene tan pronto levantamos el pie del acelerador, propiciando el menor trabajo del sistema de frenado hidráulico y el consiguiente ahorro en pastillas de freno.

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Motor7, Ford