Una alianza ganadora para la UFC

El Trota se pone a las órdenes de Gabi Sarmiento para culminar su gran desafío

IGNACIO S. ACEDO | /PUERTO RICO

Juan Espino, El Trota, sigue cimentando su sueño de hacer historia e ingresar en la Ultimate Fighting Championship (UFC), la meca de las artes marciales mixtas y que, con un rigurosísimo derecho de admisión, es territorio exclusivo para la elite mundial.

El luchador grancanario ya ha tenido apariciones elogiadas en esta disciplina y no ha dudado en trasladar sus campamentos de entrenamiento a Miami, donde se ejercita bajo el magisterio de las autoridades mas notables en la materia. Pero cuando regresa a casa («la familia tira mucho») tampoco descuida un ápice su exigente hoja de ruta. Y ha decidido ponerse en manos de Gabriel Sarmiento, entrenador argentino de prestigio internacional y que reside en el sur de la isla. Especializado en boxeo, Sarmiento, declarado mejor entrenador del planeta en 2010, da un plus de calidad a las sesiones del Trota, al que exprime sobre el ring y adoctrina con su exclusivo manual. Madrugones, 140 kilómetros diarios y mil sacrificios más quedan justificados con tal de recibir las enseñanzas de un maestro que exige al límite y no da un respiro. Y la intensidad que se percibe en el trabajo que realizan ya denota que tanto El Trota como Sarmiento saben lo que se traen entre manos. El camino al éxito tiene estos peajes y no admite atajos.

Del tiempo que llevan juntos ya están empezando a recoger buena cosecha. La compenetración, además, ha sido óptima, lo que falicita el entendimiento y la complicidad entre dos ganadores natos a los que no les vale con cualquier cosa. Coinciden en que buscan siempre «el perfeccionamiento y el rendimiento más alto», lo que convierte cada sesión de entrenamiento en una clase magistral. Sarmiento ha volcado en el Trota todos sus secretos del boxeo, un deporte del que son extrapolables a las MMA numerosas maniobras y golpes. Es, precisamente, lo que se pretende con esta alianza entre campeones. Enriquecer el catálogo del luchador, en unas semanas de vuelta a Norteamérica para retomar allí sus rutinas competitivas. Mientras, exprime las jornadas en el gimnasio de (Puerto Rico) consciente de que las influencias de Sarmiento tienen un valor incalculable.