Rolando Uríos (i), durante un partido con el Ciudad Real. / hiros caserío ciudad real

Un mito del balonmano español vuelve a la competición con 51 años

Rolando Uríos regresa a Ciudad Real para echar una mano a un equipo de División de Honor Plata sin cobrar un euro

J. M. L. Ciudad Real

Rolando Uríos es toda una leyenda entre los aficionados al balonmano. Ganó un Mundial con la selección española y numerosos títulos con el Balonmano Ciudad Real: tres Copas de Europa, tres Supercopas de Europa, cinco Copas Asobal, dos Copas del Rey, dos Supercopas de España y dos Recopas de Europa. También fue máximo goleador y mejor pivote del Mundial de 1999. En 2009 decidió retirarse al no superar una grave lesión de rodilla. Entonces tenía 38 años, edad que ya se considera elevada para algunos deportes de competición.

Sin embargo, ahora ha decidido volver a jugar al balonmano a Ciudad Real, la ciudad en la que vivió sus mejores años con un club en el que compartió cancha y vestuario con otros mitos como José Javier Hombrados, Talant Dujshebaev, Ólafur Stefánsson o Alberto Entrerríos. El «problema», que para él no lo es, es que tiene 51 años.

Si ya tiene mérito que un futbolista como Joaquín siga jugando con 41 años, el caso de Uríos es aún más especial, pues ha vuelto para echar una mano al Vestas Balonmano Alarcos, de Ciudad Real, que milita en División de Honor Plata. El motivo no es otro que «echar una mano al equipo» y «dar moral a los chicos», que bien podrían ser sus hijos. Y es que el Vestas Balonmano Alarcos ha arrancado la temporada con muchas lesiones y el puesto de pivote, en el que Uríos brilló, se resiente especialmente. La idea partió de un amigo, el segundo entrenador del equipo, Julio Fis, que le propuso acudir a los entrenamientos para animar a los jugadores con su presencia.

Uríos aceptó, comenzó a compartir sesiones de entrenamiento y, al comprobar que su estado físico era más que aceptable, Fis le formuló la petición definitiva: formar parte del equipo como un jugador más. En un principio, el hispano-cubano le respondió que pronto cumplirá 51 años -el 27 de enero- pero después recapacitó y aceptó el reto, eso sí, sin cobrar un solo euro y con el compromiso de jugar solo unos minutos durante parte de la temporada hasta que sanen los lesionados.

Su gesto de jugar gratis es valorado por su entrenador, la afición y el presidente del club, Juan Pablo Marciel, «porque ha querido arriesgarse para ayudarnos».

Debut con derrota

«Esto me ha trasladado mucha ilusión y también quería devolver a Ciudad Real lo mucho que me han dado aquí desde que llegué hace 21 años. Aunque la edad pesa y la forma física no es la misma, aún puedo aportar mucho», explica Uríos, que el pasado fin de semana debutó con su nuevo club. Fue en el derbi local ante el Hiros Caserío, que se llevó el triunfo por 25-29. Rolando Uríos marcó dos goles y, según su entrenador, Isidre Pérez, «como es un profesional, lo dio todo y estoy contento con su rendimiento porque lo ha hecho bien teniendo en cuenta su edad y los pocos entrenamientos que ha hecho con nosotros».

La próxima oportunidad de ver y aplaudir a un mito del balonmano será el próximo fin de semana en Antequera (Málaga). Ese día, su nuevo equipo manchego se medirá al Balonmano Los Dólmenes.