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Intento de levantar a José Rodríguez, Faro de Maspalomas, en la década de los treinta. C7
Actividad luchística y nombres propios durante la Guerra Civil (I)

Actividad luchística y nombres propios durante la Guerra Civil (I)

Lucha Canaria ·

Fueron numerosos los protagonistas que se destacaron para mantener vivos los terreros en mitad de una coyuntura nefasta

Pedro Reyes

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 16 de marzo 2024, 17:16

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El año 1936 se iniciaba en Canarias con una nueva crisis de la lucha canaria en cuanto a la organización de luchadas. A pesar de ello, en Gran Canaria, en el mes de enero y según Pedro Padilla y su libro sobre el Adargoma, se localiza un cartel de una luchada el 12 de enero en Agüimes entre la Unión de luchadores de esa localidad y la de San José.

La siguiente que se puede acreditar data del 5 de abril y es a beneficio de Juan Mesa, entre los bandos de Guía y Gáldar contra los de Las Palmas y Telde, con anuncio pagado en la prensa incluido en el que se detallaba a los luchadores que tomarían parte.

Por el bando norteño bregarían Domingo Mederos, Pollo de Gáldar, Cristóbal Ramos, Ignacio Tacoronte Calero, Sebastián Padrón, Pollo de Guía, Manuel Marrero, Pollo de Buen lugar, Juan Suárez, José Mederos, Clemente Ríos, Juan Tacoronte, Ángel Sánchez, Jerónimo Macías, Pedro Delgado, Juan Martín, Juan López y Juan Vargas.

Por el partido de Las Palmas y Telde se presentaban Venancio Guerra, Vicente Cabrera, Juan Ruiz, Juan Manuel, Juan López, Severino Rodríguez, Manuel Galindo; Juan Mesa, José Suárez, Pelota, Lorenzo Andueza, Antonio Méndez; Agustín Alvarado, José Rodríguez, más tarde conocido comio el Faro de Maspalomas, Luis Suarez y Fernando Ríos.

Los equipos eran de quince luchadores y la competición se desarrollaba como todas, a lucha corrida. Además, habría un desafío cinco luchadas entre Ignacio Tacoronte, Calero y Venancio Guerra.

A la baja

A pesar de estos eventos, la lucha languidecía y los medios de comunicación de la época pedían que se diera un paso al frente para defender el vernáculo deporte. Fue en mayo cuando el promotor de boxeo Leandro Velasco, se interesaba por revitalizarla y en una entrevista publicada el 23 del mismo mes, se escribía que «el Sr. Velasco iba a adquirir el Campo Canario para que continuara siendo la sede del deporte isleño y de paso, pedía la colaboración de los luchadores, para obtener lo antes posible el triunfo de la empresa emprendida». Además, tenía la intención de la creación de un reglamento rígido de la lucha canaria, como una de las maneras de cimentación de dicho deporte.

Última luchada

El 25 de junio se publicaba que la enfermedad de un joven, Sebastián Amador Ortega, y reunía de nuevo a los luchadores, para la realización de un choque benéfico entre el norte y el sur para pagar el caro tratamiento y, con ello también, ayudar al resurgir de la lucha canaria. Se planificaba este evento frente al Pabellón Electra, en la capital grancanaria, y por ello se esperaba que los graderíos resultaran insuficientes. Este encuentro se disputó el 12 de julio, siendo la última luchada antes de la Guerra Civil.

Por el Sur estaban citados Vicente Cabrera, campeón de Fuerteventura, Julián Mesa, Jose Suárez Pelota, Lorenzo Andueza, Luis Suárez, Antonio Méndez, Jose María Pollo de Sardina, Rosendo Hernández Pollo de Agüimes, Miguel Mayor Pollo Cortijo, Antonio Sosa Pollo del Campillo y Antonio Mayor, siendo los suplentes, Manuel Galindo y Juan Medina.

Por el norte fueron convocados Sebastián Padrón, Pollo de Guía, Manuel Marrero, Pollo de Buen Lugar, Jerónimo Macías Arucas, Cristóbal Ramos, Sebastián Rodríguez, Juan Martín, Pedro Delgado, Cristóbal Delgado, Juan López, Juan Molona, José Suárez y Clemente Ríos siendo los suplentes Ignacio Tacoronte Calero y Antonio López. En esta luchada habría un desafío entre José Rodríguez el Faro de Maspalomas y el galdense y Clemente Ríos con triunfo del primero por 3-2.

Comienza el conflicto

El inicio de la guerra civil el 18 de julio de 1936 paralizó momentáneamente la actividad luchística en las islas y Gran Canaria no iba ser una excepción, aunque en poco tiempo lideraría el renacer de la lucha, de mano de los eventos amistosos y a favor del ejército nacional.

El 22 de agosto, el exluchador Severio Angulo escribía una carta en la prensa local: «En nombre del deber como españoles, invito a los luchadores a celebrar una luchada en beneficio de nuestras tropas y a los aficionados a contribuir adquiriendo las entradas».

Este llamamiento no causó efecto y no fue respondido, por lo que el gran exluchador Justo Mesa, el 8 de septiembre, sale a a palestra ofreciéndose para luchar en honor y a beneficio del glorioso ejército nacional, y aquí sí hubo respuesta de los luchadores y de los alcaldes de los pueblos, que pedían a los mismos la colaboración.

Algunos bregadores, por temas ideológicos, habían sido represaliados. En la fecha del alzamiento, se encontraban fuera de las islas Pelota y Lorenzo Andueza, que iban a las olimpiadas populares de Barcelona. Jose Suárez Pelota se exilió en Francia, regresando a Canarias en 1976, con la llegada de la democracia. Lorenzo Andueza después de atravesar parte del territorio, donde había conflicto armado, y regresado a Gran Canaria, fue detenido por las autoridades franquistas y declarado culpable por motivos ideológicos. Tras unos meses en la cárcel, su vinculación con la lucha canaria, hizo que fuera liberado.

Fernando Suárez y Fernando Ríos estuvieron prisioneros en el Lazareto, en Gando. Por su parte, el teldense José Santana Florido también estuvo en dicho campo prisionero seis meses y fue puesto en libertad por no hallarle delito alguno. En abril de 1937 fue nuevamente detenido y llevado a la sima de Jinámar, donde fue asesinado. La tradición oral dice que antes de caer, se llevó con él a uno de sus guardianes. Otros luchadores que pasaron tiempo en la cárcel del Lazareto fueron, Juan Rodríguez y Diego Trujillo, que luego fue alcalde de Gáldar.

Por su parte otro galdense como Clemente Ríos, también del partido socialista, fue movilizado en noviembre de 1936, pero cambió de bando durante el conflicto bélico y al terminar la guerra fue encarcelado también.

Mientras, Justo Mesa comenzaba sus entrenos para la gran luchada y la prensa se hacía eco de ello, así como de los preparativos para la misma, donde en principio, se esperaba una confrontación de 40 contra 40, también confiando que Andrés Medina, el gran rival de Justo Mesa, quisiera participar para rememorar uno de los grandes desafíos de antaño.

El grandioso festival deportivo, como así se denominarían estos eventos por el Régimen, sería el 20 de septiembre en el Campo España y Diario de Las Palmas anunciaba que ya había 150 luchadores de Gáldar, Arucas, Telde y Agüimes entrenando a la espera de ser seleccionados.

El 24 de septiembre se anuncia que se aplaza la gran luchada para la segunda semana de octubre o noviembre, pero que seguían los entrenos en toda la isla, incluido San Nicolás de Tolentino.

La comisión organizadora elevaba el beneficio de la luchada ya que sería para el ejército y para las casas baratas que se construían y que no se abonaría nada a nadie. Toda colaboración era gratuita.

A finales de septiembre, el alcalde de Agaete pide a sus habitantes que se vayan apuntando para luchar y los de Guía y Agüimes ya dan la lista de luchadores para intervenir en el evento donde están los mejores de la zona.

La comisión organizadora decide que la luchada sea el 9 de noviembre y serán 30 luchadores por cada zona, norte y sur, además de elegir las señoritas que, ataviadas con los trajes típicos, representaban a cada pueblo de la isla, mientras siguen los entrenos en Telde, Guía, Gáldar y Moya.

La luchada se celebraba el 9 de noviembre con triunfo del bando sur.

No fue la única de este año, después de comenzada la guerra, ya que, para el 20 de diciembre, se organizaba otra, también benéfica, a favor de los cuerpos de milicianos que luchaban en el campo de batalla, siendo la comisión organizadora «unos buenos patriotas» tal como se escribía en Diario de las Palmas.

En Tenerife, igual

La situación no era distinta en Tenerife y también se programaba una gran luchada en beneficio del ejército, tras el comienzo de la guerra, con la participación de los mejores luchadores y organizada también, por un antiguo luchador, Pedro Perdomo, que reunía en el teatro Atlante a figuras del vernáculo deporte.

Por el Bando de la Laguna Tegueste y Las Canteras estaban Pedro Rodríguez, Pollo de las Canteras, Pollo de Güímar Vicente Saavedra, Daniel Díaz, Pollo de Tacoronte, Jeremías Reyes el artista de Tacoronte o Andrés Hernández, entre los más destacados. Por el bando de Santa Cruz, La Palma y La Orotava, se contaba entre los mejores a Francisco Marrero Camurria, Avelino Delgado Pollo de San Andrés, Feliciano Perera Chochero, Antonio Delgado Morrito, Urbano González Pollo de La Orotava, Andrés Hernández Palmero, Cándido Pérez o Fran García el del Pozo, entre otros.

Habrá un desafío entre Jeremías Reyes y el Pollo de la Orotava, Urbano González y además serian jueces, el célebre Angelito y Pedro González.

La lucha se utilizó en un principio como manera de recaudar fondos para el ejército nacional y eso le garantizó notable actividad.

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