Jonathan Viera, que volvió el pasado fin de semana, saldrá una vez más en el once inicial con el brazalete de capitán. / UDLP

Lamentarse o levantarse, no hay más

La UD, tras tropezar en casa contra el Zaragoza, visita La Rosaleda, donde no pierde desde 2017, con la obligación de lograr la segunda victoria a domicilio esta campaña

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Málaga

«Caemos para aprender a levantarnos», le decía Thomas Wayne a su hijo Bruce, antes de encarnarse en Batman, en la trilogía del Caballero Oscuro. Y en esas debe estar la Unión Deportiva, que tropezó el pasado fin de semana en el Gran Canaria ante el Real Zaragoza que, todo sea dicho, se metió de paso en la pelea por los puestos de privilegio. La derrota (2-3) no causó estupor, tampoco trastocó ideas ni hizo daño dentro del vestuario, pero lanzó un claro aviso: los errores se pagan caro. Porque la defensa hizo aguas y, pese a que el primer tiempo fue un tornado de fútbol isleño, los tres puntos se facturaron rumbo a tierras mañas. Pero hoy, en La Rosaleda, donde Las Palmas no conoce el significado de la palabra caer desde 2017, los de Mel tienen una nueva oportunidad para seguir creciendo. Lamentarse o levantarse, no hay más.

Con todo, la UD tiene que mejorar sus números como foránea, donde tan solo ha vencido una vez este curso, a la Real Sociedad B en Anoeta, y donde debe cambiar si espera acabar arriba en la clasificación en el mes de junio. Además, Málaga será la primera de las dos salidas consecutivas que afrontarán los amarillos en estas dos semanas ligueras (la siguiente será Butarque, campo del Leganés). Es por ello que Mel tiene claro que mínimo necesita sumar cuatro puntos de seis posibles si no quiere que los suyos se descuelguen el pelotón del playoff de ascenso.

Así pues, el técnico madrileño, que no pudo recuperar ni a Pinchi, Pejiño ni Peñaranda, pero que contará con Lemos, Moleiro, Eric Curbelo y Coco, tratará de acertar con sus movimientos en el once. Para la batalla en la Costa del Sol, recuperar la solidez defensiva se antoja un clamor. En la portería se mantendrá Raúl Fernández. Atrás, Lemos y Eric entrarán por Ale Díez y Suárez respectivamente. Cardona se mantendrá en el lateral izquierdo y Raúl Navas acompañará al satauteño en el eje de la zaga. Por delante, Fabio y Enzo Loiodice repetirán como pivotes. Kirian parece fijo, con Jonathan Viera también como indiscutible. Arriba con Jesé no hay debates, por lo que será el encargado de buscar el gol. La última plaza de la formación la pelean Clemente, Alberto Moleiro y Benito.

Así pues, La Rosaleda, territorio hostil, pues el Málaga es uno de los mejores locales de Segunda, acogerá a una UD con ganas de recuperar la sonrisa. No pierden los amarillos desde hace cinco años allí, pero el futuro es hoy y si los amarillos quieren mantener su plaza para el ascenso a la élite, no vale mirar atrás.