Wout Van Aert, celebrando su victoria en una etapa del Tour. / Christophe Petit-Tesson (Efe)

Juegos Olimpicos de Tokio 2021

Todos contra Van Aert

Las exhibiciones del belga en el Tour le ponen como el principal candidato al oro, pero el exigente circuito alimenta las opciones de Pogacar, Roglic o Carapaz

IGOR BARCIA Enviado especial a Tokio

Un nombre sobresale entre los candidatos a suceder a Greg Van Avermaet, presente en la cita pero lejos de sus mejores días, como campeón olímpico en ruta. Su compatriota Wout Van Aert acapara todas las miradas para la cita de este sábado, después de las exhibiciones realizadas en el reciente Tour. Capaz de ganar en la etapa con el doble paso por el Mont Ventoux, el más fuerte en la crono del penúltimo día y el más rápido en el sprint de los Campos Elíseos, Van Aert ha hecho méritos para ser considerado el rival a batir en los 234 kilómetros de exigente recorrido entre el parque Parque Musashinonomori y el circuito de Fuji.

Solo esa dureza del recorrido olímpico puede cuestionar su fortaleza y poner en el primer plano al que debe ser a priori su gran rival, el ganador del Tour Tadej Pogacar. Porque con cinco subidas y un desnivel acumulado que ronda los 5.000 metros, hay terreno suficiente para que los escaladores cuestionen la hegemonía belga, que llega con un grupo muy potente en torno a su líder.

Sin duda, el gran protagonismo se lo va a llevar el Mikuni Pass. Situado a 40 kilómetros de meta, sorprende por la dureza y por su presencia en una prueba de estas características. Casi siete kilómetros a más del 10% de pendiente media, con los cuatro centrales siempre alrededor del 12%, pondrán a prueba la solvencia de Van Aert. A priori, el belga ha demostrado que es capaz de hacer frente a este tipo de cuestas, pero habrá que ver si lo hace después de un Tour, del viaje a Tokio, del jet lag y de su adaptación al calor y a la humedad que les espera a los corredores. Si Van Aert logra aguantar las embestidas de ciclistas como Pogacar, Roglic, Carapaz... tiene todo a su favor para imponer su velocidad en el circuito de Fuji.

A su favor también tiene a un grupo muy sólido –Van Avermaet, Benoot y Vansevenant deben encargarse del control y vigilancia– y que cuenta con una segunda baza. Renco Evenepoel decidió no correr el Tour y preparar los Juegos por otra vía, lo cual es un acierto porque si los ciclistas que llegan desde Francia pagan su esfuerzo acumulado, Bélgica tiene a su joven talento con las piernas frescas para pelear por el oro.

La cita olímpica tiene otra peculiaridad que la hace diferente a cualquier otra prueba. Son equipos de cinco corredores, lo cual abre la puerta al descontrol y a la batalla táctica. Y ese es el terreno donde se debe de mover la selección española. Alejandro Valverde es el líder y debe mantenerse protegido y a la estela de los grandes candidatos. Pero Omar Fraile, los hermanos Izagirre y Jesús Herrada son todoterrenos especialistas en meterse en fugas de peso, y esa será su misión durante los 234 kilómetros, estar atento a los cortes que suelen ser mucho más decisivos que en otras carreras, como se vio en Río 2016, cuando la escapada buena se formó a 80 kilómetros de la meta y España tuvo que tirar del segundo grupo.

En la rueda de prensa de ayer, el seleccionador Pascual Momparler fue claro en la situación de carrera que deben afrontar. «Tenemos dos opciones, si nos atacan tenemos que ir a por ellos o estamos muertos. El guion está claro, sabemos dónde tenemos que estar y no queremos perderle la cara a la carrera». Y en ese aspecto incidió en el juego táctico en el que tienen que estar los cinco integrantes del equipo. «Está claro que el líder es Alejandro pero tiene compañeros que pueden rematar. No podemos dejar todo en manos de Valverde. El resto tiene que estar disponible para lo que sea», añadió el seleccionador.

Así lo entiende Ion Izagirre, quien considera que tener que resolver en línea de meta una carrera descontrolada «no sería un problema, la clave es estar en la fuga porque si no tendrás que sacrificar gente y solo vamos cinco».