La tenista china Peng Shuai. / Afp

Pekín 2022

El COI se reúne con Peng Shuai para mostrar que no está desaparecida

En una entrevista con 'L´Equipe', la deportista china vuelve a negar que acusara de abusos sexuales a un ex alto cargo del régimen e insiste en que todo ha sido un malentendido

PABLO M. DÍEZ Enviado especial a Zhangjiakou (China)

Aprovechando los Juegos de Invierno de Pekín 2022, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, cenó el sábado con la tenista china Peng Shuai, por cuyo paradero se teme desde que en noviembre acusó de abusos sexuales al ex vice primer ministro Zhang Gaoli. Desde entonces, Peng ha protagonizado varias apariciones orquestadas que han sido difundidas por los medios chinos, pero sin hacer mención a la denuncia sexual, que fue borrada de su red social Weibo media hora después de publicarla.

En un comunicado emitido ayer, el COI desveló que Bach «tuvo un encuentro cara a cara con Peng Shuai, como se había anunciado en noviembre». La cena, a la que también asistió la expresidenta de la Comisión de Atletas y miembro del COI Kirsty Coventry, tuvo lugar en el Club Olímpico de Pekín. Los tres hablaron de sus experiencias como atletas y, a tenor de esta información oficial, Bach y Coventry dejaron «cualquier otra comunicación sobre el contenido del encuentro a discreción» de la tenista.

En su primera entrevista con un medio occidental, Peng Shuai habló ayer con el prestigioso periódico francés 'L´Equipe', donde volvió a negar las acusaciones de abuso sexual y que esté desaparecida. «Lo primero, me gustaría dar las gracias a todos los jugadores de la ATP y WTA, a todos los atletas y a las numerosas personalidades que se han preocupado por mí. Pero no creo que debería haber tal preocupación y me gustaría saber por qué», señaló la tenista, quien en 2014 llegó a ser número uno del mundo en dobles al ganar Wimbledon y Roland Garros.

Tal y como ya contó en diciembre al periódico en mandarín líder en Singapur, 'Lianhe Zhaobao', Peng volvió a negar la mayor sobre su largo comentario en Weibo contando su intermitente relación extramarital con el ex vice primer ministro Zhang Gaoli y que este la había forzado. «Nunca dije que nadie me hubiera asaltado sexualmente de ninguna manera», clama ahora la tenista pese a que en noviembre escribió que Zhang la había obligado a tener relaciones sin su consentimiento.

De igual modo, negó que hubiera estado desaparecida, pese a que pasaron casi tres semanas desde que colgó su polémico comentario en internet hasta que fue mostrada en actos públicos, pero sin decir nada. Primero en una cena en un restaurante de Pekín y luego en un torneo infantil de tenis, cuyas imágenes fueron difundidas para el extranjero por periodistas de los medios oficiales en Twitter, curiosamente una red social que está censurada en China.

Sospechas

«Nunca desaparecí, todo el mundo podía verme. Es solo que un montón de gente, como mis amigos, incluidos los del COI, me escribieron y fue imposible responder a tantos mensajes», argumenta la tenista. Sin embargo, asegura que «siguió en contacto estrecho con sus amigos íntimos» y también con la Asociación Femenina de Tenis (WTA, en sus siglas en inglés). Pero alega que «a finales de año, su sistema informático de comunicación fue cambiado y muchos jugadores tuvimos dificultades para conectarnos».

Como la WTA, y en especial su presidente, Steve Simon, son quienes más han exigido aclarar esta denuncia sexual, Peng insiste en que su comentario «ha dado lugar a un enorme malentendido por parte del mundo exterior» y confía en que «no sigamos distorsionando su significado ni dándole más bombo».

«No pensé que había generado tanto interés global porque no veo las noticias de medios extranjeros», se excusó Peng Shuai, quien entonó el discurso oficial de que «la vida privada no debe mezclarse con los deportes ni la política» y el «deporte no debe politizarse».

Durante estos Juegos, la tenista tiene intención de ver algunas competiciones, como el partido de curling entre China y Noruega al que asistió el sábado por la noche con Kirsty Coventry. Pero ni estas apariciones ni su cena con Thomas Bach conseguirán despejar las sospechas sobre su libertad de movimientos tras haber destapado un escándalo sexual contra un ex alto cargo del régimen justo antes de los Juegos.