Solo ella se podía llevar la gloria olímpica

RUTH BEITIA

Allá donde esté la mejor velocista de la historia, Florence Griffith, seguro que está bailando alegremente reggae con el grandísimo Bob Marley. La prueba de 100 metros ya nos anunciaba desde semifinales que se iba a correr muy rápido. Las calles se repartieron sin sorpresas, la cuatro para Thompson-Herah, vigente campeona olímpica, la cinco para Fraser-Pryse, ganó en Pekín y Londres; la seis para Ta-Lou y la siete para Jackson. Jamaica versus Costa de Marfil.

Increíble la presentación en Tokio, el estadio se quedaba a oscuras iluminando toda una recta de meta que iba a brillar con luz propia. En ella se iba presentando a las atletas de afuera a adentro, de Inglaterra a Suiza, de Estados unidos nuevamente a Suiza y dejando el privilegio de la última a Thompson-Herah. Sólo ella debía de pasar el testigo y lo ha hecho a ella misma con un espectacular récord olímpico.

No hubo sorpresas en la salida, a la primera y sin descalificaciones. Frasher-Pryse imprimió carácter en los primeros compases, pero Thomson-Herah, muy de cerca, la deja atrás en los últimos 40 metros. Llegada a meta de escándalo con un precioso 10,61 para Thomson-Herah, segunda Fasher-Pryse con cara de póquer y tercera una sonriente Jackson que, por primera vez, se sube a un pódium olímpico. Y es que sólo podía haber una reina de la recta en el estadio, sólo ella se podía llevar la gloria olímpica, sólo Thomson-Herah será tres años más la jefa del Hectómetro con la segunda mejor marca de la historia.

Triplete jamaicano para un pódio, con el permiso de Florence Griffith que, a ritmo del rey del reggae, bailará hasta las eliminatorias de 200 metros.