Jaque mate al aburrimiento

28/03/2020

Numerosas escuelas que durante el curso ofrecen clases de ajedrez han organizado estos días torneos con alumnos y profesores aprovechando las posibilidad de las plataformas ‘online’

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La pandemia del coronavirus ha afectado de forma general al ámbito del deporte y de las aficiones, aunque en el caso del ajedrez su especial adaptación a las nuevas tecnologías hace que sea una de las mejores opciones para jugar o aprender desde casa, mientras se suceden las iniciativas para darle «jaque mate» al aburrimiento.

El mundo del ajedrez lleva tiempo adaptado a la nueva era tecnológica y, de hecho, la aparición de internet revolucionó la forma de jugar de miles de aficionados, muchos de los cuales se alejaron de los tradicionales clubes o de los bares con tablero y se apuntaron a las plataformas de la red que les permitía medirse con jugadores de todo el mundo a cualquier hora del día.

Así, la compañía alemana ChessBase, a través de su servidor de ajedrez Playchess, propone estos días torneos en línea entre sus usuarios, que pueden crear salas virtuales de juego «para aguantar el encierro en casa» y «sobrevivir mejor en estos tiempos de aislamiento».

Por su parte, Internet Chess Club (ICC) ha lanzado una campaña solidaria por la que permitirá dos meses de acceso gratuito a sus servicios con motivo de la pandemia de la COVID-19.

Este club de ajedrez en línea ofrece un enorme fondo de recursos para todo tipo de jugadores, con más de 3.000 vídeos formativos, 20.000 problemas para desarrollar distintas técnicas o la posibilidad de medir el nivel ajedrecístico del aficionado con un rating ELO.

Uno de los portales de ajedrez más populares es Chess.com, que asegura tener cerca de 35 millones de miembros en todo el mundo y registrar casi 4,5 millones de partidas al día, algunas de ellas protagonizadas por grandes maestros.

Hasta su suspensión a mediados de esta semana, Chess.com retransmitía estos días durante varias horas desde Ekaterimburgo (Rusia) el Torneo de Candidatos de la FIDE, del que debe salir el retador del campeón del mundo, uno de los pocos acontecimientos deportivos de alto nivel que aún se celebraban en plena expansión del coronavirus.

La Federación Internacional de Ajedrez decidió el miércoles suspender el torneo después de que el Gobierno ruso ordenara interrumpir indefinidamente el tráfico aéreo procedente de otros países, lo que no garantizaba que los jugadores pudieran regresar a tiempo y de forma segura a sus casas.

Los clubes y escuelas ajedrecísticas con sede física también están aprovechando las posibilidades de internet, y así la Escuela de Ajedrez Miguel Illescas (EDAMI) de Barcelona propone en estos días de cierre de colegios la iniciativa #JaqueMatealcoronavirus, unas jornadas para que los niños disfruten del juego de las 64 casillas.

Simultáneas

A través de EDAMI se pueden aprender aperturas teóricas, participar en el torneo «CoronaChess» o presenciar simultáneas del gran maestro Miguel Illescas, ocho veces campeón de España, mientras las comenta de forma amena y didáctica.

Algunas escuelas que durante el curso ofrecen clases de ajedrez también han organizado estos días torneos con alumnos y profesores aprovechando las posibilidad de las plataformas en línea, como el colegio Mare de Déu dels Àngels de Barcelona, una iniciativa que ha tenido un «éxito increíble», pues reunió ayer a 63 participantes, ha explicado a Efe el profesor Leo González.

«Hablando con otros profesores creamos un torneo online para tener más contacto con los niños y que se divirtieran y pasaran un buen rato», ha señalado González, que asegura que al acabar las partidas los alumnos, que estaban «encantados» de jugar contra sus maestros, pedían «otra, otra», por lo que piensan repetir la iniciativa cada viernes.

Leo González considera que el ajedrez es «una muy buena alternativa a los videojuegos a los que también juegan los niños», pues «está demostrado que el ajedrez está totalmente relacionado con la inteligencia lógico-matemática, y yo les digo en clase que lo apliquen a las decisiones que toman, porque cada movimiento tiene una consecuencia, como en la vida».

González concluye que con el ajedrez los niños asimilan que deben respetar a la persona a la que se enfrentan y además aprenden «a perder», pues de las derrotas también se extraen conclusiones, y «al fin y al cabo ganar es secundario en estos momentos, en los que lo importante es disfrutar, relacionarse con los otros y evadirse un poco de la situación que estamos viviendo a día de hoy».