Con unos números de descenso

Con el anuncio de su no continuidad como entrenador de la UD el próximo curso, la esperanza de Setién era que se dejase de hablar de su futuro y que todos se centraran en lo que quedaba de Liga. Decisión que aunque lógica en apariencia, ha tenido el efecto contrario en sus jugadores. El equipo solo ha ganado un partido desde entonces y se encuentra en una caída libre que parece no tener fin.

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Fue el día después de un triunfo de enjundia ante el Villarreal en la jornada 28. Un sábado en el que congregó a los medios de comunicación en el estadio y leyó un comunicado que no admitía preguntas. No iba a renovar. Se confirmaba una noticia que ya se daba por hecha, así que lo que realmente sorprendió fue el momento del anuncio. Incluso la directiva entendió que Setién se había precipitado en pregonarlo con aún tantos choques por disputarse por la relajación que podía causar en muchos futbolistas. Ahora ya sabían que su día de mañana no estaría ligado al del técnico.

Y ese temor no iba a estar exento de razón. Cuatro derrotas, un empate y una victoria ha sido el balance de Las Palmas desde entonces. 4 puntos de 18 posibles con sonadas debacles como el de San Mamés o el último ante el Leganés. Números de descenso que hacen entrever que llegan, entre otras razones, como consecuencia directa de la decisión del entrenador de comunicar su adiós tan pronto. Apenas han habido buenas noticias desde aquel 18 de marzo. La tensión entre club y técnico ha ido en aumento desde entonces e incluso parte de la directiva ha apostado por cesarle antes de que la campaña llegue a su fin.

Consecuencias negativas como la de que en cada estadio que visita la UD, los periodistas locales pregunten a Setién si se ve entrenando en este o aquel equipo. Cuestiones que incomodan en la entidad cuando, a día de hoy, el santanderino sigue estando en nómina. Ya si encima el entrenador no es de los que se callen las cosas, como cuando reconoció que el Celta sería un buen destino para él, la situación llega a límites insostenibles. Tampoco pasan inadvertidas las sospechosas lesiones de muchos jugadores que se han perdido encuentros, sobre todo, fuera de casa. No es a Setién a quien tiene que convencer de cara a la temporada que viene y con el equipo en tierra de nadie, entienden que ya no tiene sentido forzar.

Son muchas las razones que invitan a pensar que el momento del anuncio no fue el adecuado. Y aunque se buscase un golpe de efecto que reactivase a los jugadores, el resultado ha sido el contrario. Ahora solo queda esperar a que pasen las cuatro jornadas para que el nuevo entrenador se ponga manos a la obra, porque este cuento Quique Setién se ha encargado de terminarlo hace tiempo.