Gianni Infantino y Vladímir Putin, durante la final del Mundial de 2018. / Foto y vídeo: EP

Guerra en el este

La FIFA aparta a Rusia del Mundial de Catar

La invasión de Ucrania también provoca la expulsión del Spartak de Moscú de la Europa League

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

La FIFA anunció este lunes la exclusión de Rusia de todas las competiciones internacionales que organiza, lo que significa que el combinado que entrena Valeri Karpin queda fuera de la carrera hacia el Mundial de Catar. Haciéndose eco del llamamiento efectuado este lunes por el Comité Olímpico Internacional (COI) para que se impida que los deportistas rusos y bielorrusos participen en cualquier tipo de torneo, el órgano rector del fútbol mundial ha dado un paso más en el bloqueo al país que dirige con puño de hierro Vladímir Putin, dentro de la batería de represalias puestas en marcha por la invasión de Ucrania, y no permitirá que dispute la eliminatoria de repesca que tenía pendiente con Polonia el 24 de marzo, con un eventual cruce cinco días más tarde contra el vencedor del Suecia-República Checa.

Bajo presión desde que Polonia, Suecia y la República Checa anunciasen que boicotearían a Rusia en el camino hacia la Copa del Mundo que albergará Catar entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre de este año como consecuencia de la agresión a Ucrania, la FIFA reaccionó con cierta tibieza el domingo, acordando que Rusia jugase sus partidos en campo neutral y a puerta cerrada, sin himno ni bandera, y únicamente bajo el escudo de su federación. Pero también advirtió a ese país que su participación en el Mundial, aun en el caso de superar la repesca, no estaría garantizada si la Unión Europea y las altas instituciones internacionales decidían ampliar las sanciones como consecuencia de la guerra en el este de Europa.

Mas los acontecimientos se precipitaron este lunes, cuando el COI emitió un contundente comunicado en el que recomendaba la exclusión de Rusia y Bielorrusia de todas las competiciones, instando a que sus representantes solo sean aceptados, en todo caso, «como atletas o equipos neutrales». Paralelamente, la UEFA convocó una reunión de urgencia para elevar su despliegue de artillería frente al órdago de Putin que ha sumido al mundo en su mayor crisis de seguridad desde la Segunda Guerra Mundial.

Ruptura con Gazprom

Entre las medidas adoptadas está la expulsión del Spartak de Moscú de la Europa League. Esto significa que el Leipzig, el rival que le había asignado el sorteo del pasado viernes al conjunto moscovita en octavos de final de la segunda competición continental, se clasificará directamente para cuartos. Además, la UEFA ha puesto fin a su suculenta asociación comercial con Gazprom, el gigante gasístico controlado por el Gobierno ruso, que le reportaba unos 100 millones de euros para lo que queda de temporada y las dos siguientes.

Como la FIFA, la UEFA ya había determinado que Rusia y sus equipos no podrían disputar encuentros de ámbito internacional dentro de las fronteras de su país, obligándoles a celebrarlos en campo neutral. Por ese motivo, el Spartak sopesaba Ereván (Armenia) y Bakú (Azerbaiyán) como posibles emplazamientos para el choque de vuelta de octavos de la Europa League, previsto para el jueves 17 de marzo.

Pero el órgano que encabeza el esloveno Aleksander Ceferin ha decidido aplicar máxima contundencia, prohibiendo la presencia del Spartak en una competición en la que era el único representante ruso todavía vivo, después de que el Betis apease al Zenit de San Petersburgo en el 'playoff' de dieciseisavos de final. Ningún club ni selección nacional rusa podrá participar en las competiciones organizadas por la FIFA y la UEFA hasta nuevo aviso, lo que implica que el combinado femenino tampoco disputará la Eurocopa prevista para julio de este año en Inglaterra.

Las conversaciones y reuniones entre los diversos estamentos fueron incesantes en las últimas horas y a la FIFA tampoco le ha quedado más remedio que atender el clamor general contra Rusia, pese a los múltiples intereses económicos que le unían con ese país, como también sucede con la UEFA. Porque el goteo de federaciones que reclamaban vetar a Rusia del panorama futbolístico internacional había puesto al organismo que dirige Gianni Infantino contra las cuerdas.

Francia, campeona del mundo hace cuatro años en el Luzhnikí moscovita, demandó el domingo que se descabalgase a Rusia del periplo hacia Catar. Inglaterra y Gales también habían expresado en las últimas horas su negativa a competir con Rusia mientras prosiga la guerra, en tanto que Dinamarca abogó por la «exclusión de Rusia de todos los deportes». Un grito ensordecedor que no ha dejado margen a la FIFA para actuar de otro modo.