España ajusta cuentas con la campeona de Europa

Liga de Naciones

España ajusta cuentas con la campeona de Europa

La Roja sella el pase a la final de la Liga de Naciones batiendo a Italia en su feudo con dos goles de Ferran Torres y un fútbol espléndido, pese al susto a última hora

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Enviado especial a Milán

Pocos apostaban a que España estaría el domingo en San Siro y no en Turín, escenario de la final de consolación de la Liga de Naciones. Algunos incluso habían escrito su epitafio nada más conocer la lista de Luis Enrique, llena de ausencias de calado y repleta de jugadores que otros técnicos más respetuosos con las jerarquías hubiesen dejado para más adelante. Pero será esa Roja osada y rebosante de frescura juvenil la que luche contra la vencedora de la segunda semifinal, que medirá este jueves a Bélgica con Francia, por suceder a Portugal en el palmarés de este torneo en auge. Lo hará tras detener en 37 la formidable racha de partidos invicta de la campeona de Europa, a la que afeitó con una exhibición de talento y atrevimiento.

Ferran Torres, bigoleador en un campeonato que le está yendo como anillo al dedo al atacante del Manchester City –en él ha anotado la mitad de los doce tantos que contabiliza como internacional absoluto-, se colgó, antes de marcharse lesionado al inicio del segundo periodo, el cartel de protagonista que al comienzo correspondía a Gavi, el otro nombre destacado de una noche para el recuerdo en la que La Roja aplicó el rodillo como en sus mejores tiempos, pese al susto final.

Acierte o yerre, a Luis Enrique nadie puede discutirle la valentía. Una actitud casi siempre loable, aunque a veces la separe una finísima línea de la temeridad. El asturiano hace lo que le place y en esta ocasión lo que le apetecía era darle la alternativa a Gavi en una de esas plazas por las que moriría el matador más reputado. Y de entrada nada menos.

1 Italia

Donnarumma, Di Lorenzo, Bonucci, Bastoni, Emerson, Barella (Calabria, min. 71), Jorginho (Pellegrini, min. 64), Verratti (Locatelli, min. 58), Chiesa, Insigne (Kean, min. 58) y Bernardeschi (Chiellini, min. 46).

2 España

Unai Simón, Azpilicueta, Laporte, Pau Torres, Marcos Alonso, Busquets, Koke (Mikel Merino, min. 75), Gavi (Sergi Roberto, min. 84), Oyarzabal, Sarabia (Bryan Gil, min. 75) y Ferran Torres (Yéremi Pino, 49).

  • Goles: 0-1: min. 17, Ferran Torres. 0-2: min. 45, Ferran Torres. 1-2: min. 83, Pellegrini.

  • Árbitro: Sergei Karasev (Rusia). Amonestó a Azpilicueta, Sarabia, Yéremi Pino, Locatelli y Oyarzabal. Expulsó por doble amarilla a Bonucci (min. 41).

  • Incidencias: Partido correspondiente a la primera semifinal de la Liga de Naciones, disputado en el estadio de San Siro ante unos 36.000 espectadores.

Cinco partidos de Liga y otros dos de Champions (364 minutos en total) le han bastado a este chico nacido en Los Palacios y Villafranca hace 17 años y 62 días para ganarse un epígrafe en los anales de la selección española, al convertirse en el jugador más joven en vestir la camiseta de La Roja. La anterior marca (17 años y 284 días), fijada por Ángel Zubieta, databa de 1936. Casi nada. El centrocampista del Barça quema etapas a velocidad de vértigo y Lucho le augura un futuro esplendido. Qué mejor que empezar a escribirlo en San Siro, uno de los grandes templos del deporte rey. Lejos de arrugarse, brilló con personalidad y desparpajo. Como sus compañeros.

El palaciego tenía enfrente a Barella, Jorginho, Verratti, la santísima trinidad de esta Italia que juega al fútbol como nunca. Los forjadores cosieron en el pecho de la Azzurra cuatro escarapelas como campeones del mundo, pero su juego nunca fue tan atractivo. En el Meazza jamás había hincado la rodilla. Suficiente para intimidar a cualquiera. Menos a una España que le pintó la cara.

Roberto Mancini tenía bajas de postín, sobre todo en la delantera, pero pese a ello envidó sin uno de sus centuriones, Chiellini, en beneficio de Bastoni. La labor de buscarle las vueltas a la zaga española la descargó en la calidad y el hambre de Chiesa, Insigne y Bernardeschi. Un dolor de muelas en toda regla.

Ataque, presión y ambición

Luis Enrique había resumido días antes su mantra en tres conceptos: ataque, presión y ambición. Sus pupilos los ejecutaron con disciplina espartana. Sarabia fungía de falso nueve y España mordía muy arriba ante Italia, donde Donnarumma concentraba las iras de los 'tifosi' en su regreso a Milán por primera vez tras su tempestuosa marcha al PSG en verano. Con todo, Chiesa fue el que dio el primer aviso, porque cuando La Roja perdía la pelota, la Azzurra salía en estampida.

Era un duelo soberbio, enturbiado solo por la silbatina local a Donnarumma. El odio cainita hacia el héroe de la Eurocopa deslucía el romance de los 'tifosi' con la Nazionale e hizo mella en el arquero. Ninguna responsabilidad tuvo, claro, en el primer gol de Ferran Torres, que ajustó junto a la cepa del palo tras un centro tenso de Oyarzabal desde la izquierda. Pero estuvo a punto de ser protagonista segundos más tarde al comerse un latigazo de Marcos Alonso. La madera le salvó de la crucifixión en un minuto mágico para La Roja, que despertó los «olés» de la hinchada visitante.

Italia cojeaba por la derecha, donde Chiesa no cerraba y dejaba a la intemperie a Di Lorenzo. A Mancini no le quedó más remedio que cambiar de costado a Bernardeschi porque Marcos Alonso y Oyarzabal eran un tormento recurrente. La Azzurra agradeció el cambio. El propio Bernardeschi se estrelló contra el palo antes de que Insigne perdonase el empate a pase de Emerson. Era un enfrentamiento descamisado.

Pero el arreón italiano se vino abajo por la expulsión de Bonucci. El experimentado central, que ya había visto una amarilla, sacó el codo a pasear en una porfía con Busquets y dejó contra las cuerdas a la campeona de Europa. Perdiendo y en inferioridad numérica. El más difícil todavía ante una España espléndida que además puso el broche a la primera parte doblando la renta, de nuevo con Ferran Torres como ejecutor. Asombroso.

Pese a la ventaja, España no bajó el pistón a vuelta de vestuarios. Para qué iba a hacerlo si estaba disfrutando como en sus días de vino y rosas. Esa ambición le costó un disgusto. Porque a la salida de un córner a favor de La Roja, Chiellini abrió la contra con un despeje y Yéremi Pino, que había salido por Ferran, cometió un error de bulto que dejó solo a Pellegrini, que ajustició a Unai Simón. El tanto espoleó a Italia, que achuchó con San Siro rugiendo en defensa del orgullo herido. Pero España aguantó la presión y superó otra prueba de fuego al firmar el tercer triunfo en suelo italiano de toda su historia. Bélgica y Francia pueden ir tomando nota.