Otra jornada de bochorno en el fútbol joven

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18/06/2018

Otro episodio de vergüenza en el fútbol de Gran Canaria. La sinrazón de la violencia volvió a convertirse en la indeseable protagonista de un espectáculo deportivo, esta vez en el campo municipal de Sardina del Norte. Aficionados del Santos y el Sardina invadieron el campo y comenzaron a agredirse.

Sucedió en el campo municipal de Sardina del Norte, en Gáldar. Ya se había terminado el partido de vuelta de la promoción de ascenso a la categoría Preferente. Jugaban el Santos y el Sardina. Los primeros habían ganado por dos goles a cero en el choque de ida y en el de ayer empataron a uno, en un encuentro sin brusquedades. El dorsal número 4 del Sardina y el número 9 del Santos estaban dialogando de manera acalorada, pero sin llegar a tocarse. De repente, aficionados de uno y otro equipo se lanzaron al campo y comenzaron a agredirse, con toda clase de golpes, con muchos niños pequeños ya dentro del césped, en la algarabía propia de la celebración de un ascenso.

Unas 350 personas se encontraban en ese momento en el recinto deportivo y la situación estaba descontrolada, pero se fue normalizando gracias a la mediación de muchos espectadores que optaron por asumir el papel de pacificadores y fueron calmando a los más violentos. Cuando ya parecía que se habían enfriado los ánimos de los ocasionales boxeadores de la mañana del sábado, y con la Policía Local de Gáldar y algunos agentes de la Guardia Civil tratando de serenar a quienes estaban más alterados, un grupo de mujeres, entre ellas varias madres de jugadores de uno y otro equipo, se citaron a la altura de uno de los banquillos y optaron por repartirse mamporros a diestro y siniestro, con tirones de melenas y permanentes, sin tino, provocando un rebrote más violento que el primero, todo ello, salpimentado con gritos e insultos irreproducibles.

Sin heridos

Afortunadamente, aparte de algún síncope y pequeñas crisis de ansiedad, no hubo que lamentar heridas de consideración entre los participantes y espectadores de este nuevo bochornoso episodio de violencia en el fútbol joven de Gran Canaria. Las fuerzas del orden público levantaron el correspondiente atestado de una situación sin explicación.