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Luis Enrique se despide de sus colaboradores en Barajas. / AFP

Solo 14 de los 26 convocados por La Roja vuelven con la expedición oficial

España aterrizó este miércoles alrededor de las 16:30 horas en el aeropuerto de Barajas

JUANMA MALLO

Sin casi tiempo para digerir un nuevo batacazo en un Mundial, y ya van tres consecutivos, La Roja de Luis Enrique regresó este miércoles a España en un vuelo con las maletas cargadas de desilusión, teñidas de fracaso. La selección salió a las once horas de Doha –dos menos aquí– y aterrizó alrededor de las 16:30 h. en Madrid tras la eliminación a penaltis por parte de una Marruecos que supo jugar sus bazas a la perfección ante un equipo plano, sin plan B y que contó con la posesión pero que no supo hacer peligro por la lentitud de movimientos, la escasa capacidad para sorprender a un oponente que, sin ser nada del otro mundo, jugó sus bazas a la perfección.

En ese avión solo han viajado 14 de los 26 futbolistas citados por Luis Enrique: Unai Simón, Nico Williams, Dani Olmo, Sarabia, Balde, Laporte, Gavi, Busquets, Pau Torres, Ferran, Yéremy Pino, Pedri, Ansu Fati y David Raya. El resto, a priori, han preferido quedarse en esa zona para pasar unos días de descanso. Los empleados de la Universidad de Qatar, el centro de concentración de La Roja, les han despedido con banderines de la selección.

Con rostros serios, y Luis Rubiales encabezando la expedición, la destrozada España vuelve a casa mucho antes de lo esperado, mucho antes de la Navidad, y lo hace con el amargo sabor de una oportunidad perdida por la poca capacidad de Luis Enrique y su cuerpo técnico para adaptarse a lo que propone el oponente. Está muy bien tener una idea base, un catecismo con el que acudir a la guerra, pero a veces hay que cambiar de estrategia en medio de la batalla porque el oponente ha detectado una vía de agua, o se ha acorazado y es imposible encontrar un resquicio para vencerle. Y eso le ha ocurrido a España en Qatar. Que nunca ha sabido cambiar de idea. Contra Japón, por ejemplo, cuando el marcador se puso en contra, ya no había ningún delantero en el campo ya que el asturiano había retirado del césped a Morata. Era mirar al banquillo y no encontrar un 'nueve' para tratar de romper la tupida defensa nipona. Ahí está uno de los 'pecados' del entrenador: confeccionar una lista con muchos extremos, pero solo un delantero puro, con Borja Iglesias, el máximo goleador español de la Liga, en casa.

España pisó esta tarde de nuevo Madrid después de que frente a Costa Rica todo fueran miel y rosas. Pero contra Alemania ya se vieron señales de que la goleada a los centroamericanos fue un espejismo. Lo confirmó Japón y lo remató Marruecos, una selección situada en el puesto 22 del ranking FIFA, quince posiciones por debajo de una Roja que se ha vuelto a quedar en el camino.