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Mundial Qatar 2022

Mbappé da alas a los campeones

Dos goles de la estrella del PSG tumban a una combativa Dinamarca y certifica la clasificación de Francia para los octavos de final

Iván Orio
IVÁN ORIO Enviado especial. Doha

Los estrenos en un Mundial pesan por la ansiedad acumulada los días previos a que el balón eche a rodar y porque una derrota nada más llegar te deja con el agua al cuello. Pero en realidad son las segunda jornadas las que empiezan a poner a cada uno en su sitio y a marcar el camino en competiciones tan intensas como la de Qatar, con partidos concentrados en muy pocas fechas y casi sin tiempo para recuperarse mental y físicamente.

2 Francia

Lloris; Koundé, Varane (Konaté, m.75), Upamecano, Theo Hernandez; Rabiot, Tchouaméni; Griezmann (Fofana m.92); Dembelé (Coman, m.75), Giroud (Thuram, m.63), Mbappé

1 Dinamarca

Schmeichel; Andersen, Nelsson, Christensen; Kristensen (Bah, m.92), Hojbjerg, Eriksen, Maehle; Lindstrom (Norgaard, m.85), Cornelius (Braithwaite, m.46), Damsgaard (Dolberg, m.73).

  • Goles 1-0. M. 61'. Mbappé; 1-1. M. 68. Christensen; 2-1. M. 86. Mbappé.

La Francia martirizada por una plaga de lesiones que también ha dejado sin torneo a Benzema ha saltado al césped del espectacular y colorido 974 Stadium, el conocido ya como el campo de los contenedores, consciente de que otra victoria después de la goleada en su debut ante Australia le abría de par en par las puertas de los octavos de final. Dinamarca, tras el inesperado empate en su puesta de largo frente a Túnez, ha mirado a la cara desde el inicio a los galos, pero desde una prudencia extrema. Sin duda el temor a la derrota ha agarrotado las piernas de los nórdicos, a quienes su potencia física no les sirve contra equipos que le igualan en esa faceta.

Con bajas o sin ellas, lo cierto es que competir contra la Francia de Didier Deschamps supone un desafío extremo. La mezcla de físico, velocidad y talento la convierte en una máquina casi letal a la que resulta muy difícil detener. Si los franceses encuentran el ritmo a partir del centro del campo, con Griezmman, Dembélé y Mbappé, frenarles es una misión casi imposible por muchas trincheras que se levanten. Los daneses, jerárquicos, aguerridos y con aire militar en su disciplina, han intentado adormilar el partido, sedar al adversario con una puesta en escena cansina, aletargada. Pero cada vez que Francia se ha ido arriba sus líneas se han hecho trizas.

Los vigente campeones del mundo han jugado a fogonazos en la primera parte, convencidos de que en algún momento acertarían. Con un Dembélé muy enchufado en banda derecha –sus centros al área han sido sensacionales–, han tenido varias opciones para marcar. Pero la impericia en unos casos y las intervenciones de Schmeichel en otros las han desbaratado. Dinamarca sólo ha llegado con peligro en una ocasión, un remate de Cornelius que se ha marchado fuera después de un veloz contragolpe bien interpretado por los nórdicos.

Cuestión de tiempo

Parecía cuestión de tiempo que Francia asestara el golpe. Lo ha hecho en el minuto 61 a través de Mbappé y el guion apuntaba ya a media hora plácida, de control. Nada más lejos de la realidad. Poco después, a la salida de un corner, Christensen lo ha roto con un tanto de cabeza que gripaba el motor galo y lo dejaba helado. Después tensión, alternativas, llegadas en las dos áreas. Hasta que la estrella del PSG ha emergido de la nada para hacer el segundo y propulsar a su selección, la primera que se ha asegurado la clasificación para los octavos de final en esta Copa del Mundo. Dinamarca se la jugará con Australia.