https://static.canarias7.es/www/menu/img/futbol-mundial-desktop.jpg

A las 20:00 horas

La angustia de Messi contra el alivio de Lewandowski

Argentina y Polonia se juegan este miércoles el pase a octavos del torneo en un partido marcado por sus dos estrellas mundiales

PÍO GARCÍA Enviado especial. Doha

Messi sueña con proclamarse campeón del mundo. Lewandowski ni se lo plantea. El pasado y el presente del Barcelona se enfrentan este miércoles en el estadio 974 en un duelo que despide un aire trágico para el mejor jugador de la historia. Polonia tiene un punto más que Argentina, pero no puede dedicarse a echar cuentas confortablemente porque, si pierde, tanto Arabia como México, que disputan el otro encuentro del grupo, podrían adelantarle por la derecha. La tropa de Scaloni, sin embargo, ni siquiera tiene tiempo para enredarse con la calculadora en Qatar.

Todo lo que no sea apuntarse una victoria les dejará en el alambre, probablemente con el billete de vuelta en el bolsillo. En este partido definitorio, Messi se juega más que Lewandowski porque sus expectativas son mucho más altas. El delantero polaco tiene que bregar con una selección entusiasta e incómoda, pero a la que nadie se imagina levantando la copa Jules Rimet.

Argentina, en cambio, es, casi por definición, una de las favoritas. Y Leo intuye que, por muchos balones de oro que gane, por muchas estadísticas que destroce, por muchos goles que consiga, solo si alza el trofeo de campeón del mundo conseguirá completar su asombroso palmarés y sentarse a la derecha del Diego en el olimpo de los dioses argentinos. El asombroso tropiezo frente a Arabia Saudí ha convertido la primera fase del Mundial en un camino de espinas para los argentinos, que a estas alturas confiaban en estar ya clasificados. El rictus crispado de Messi, reconcentrado y a veces desesperado, ilustra la ansiedad de un grupo al que a veces da la sensación de que le sobra espíritu pero le faltan argumentos.

Todo hace indicar que Scaloni seguirá confiando en Guido Rodríguez y Rodrigo de Paul para asentar su dominio en el centro del campo, como sucedió en el partido contra México, mientras que Lautaro Martínez volverá a pasearse por el frente del gol. Al final, como siempre, todo acabará dependiendo de Leo Messi, en cuya milagrosa pierna izquierda reposan las esperanzas argentinas. «Tenemos que estar tranquilos y no cargarnos de presión. Las cosas van a fluir solas», recomendó, con más fe que convicción, el central del Manchester United Lisandro Martínez, que seguramente volverá a ser titular en el centro de la zaga albiceleste. En la sala de prensa tanto Lisandro como el técnico, Lionel Scaloni, se empeñaron en dar la sensación de que la victoria contra México había restaurado las viejas sensaciones, aunque en la primera parte de aquel partido se vio a una selección argentina bloqueada por sus propios nervios.

Limitaciones creativas

Por el costado polaco se respira mucha más tranquilidad. Lewandowski se liberó de una presión íntima cuando anotó el pasado sábado, frente a Arabia Saudí, su primer gol en la Copa del Mundo. Con un empate les alcanzaría para pasar a la siguiente fase, así que probablemente Polonia, consciente de sus limitaciones creativas, decida dejar el balón a Argentina, encomendarse en caso de apuros a su portero, Szczesny, y confiar en que alguna vez conecten sus dos hombres más peligrosos: Zielinski y el ariete del Barcelona.

Un periodista polaco le preguntó ayer a Scaloni si Lewandowski y Messi están ahora al mismo nivel. «Esa es una pregunta con trampa -se escabulló-. Las comparaciones no sirven. Hay que disfrutarlos». El técnico de Santa Fe, que también habló del «privilegio» que supone poder ver de cerca al nueve polaco, reconoció que la victoria contra México había supuesto «una inserción anímica» para el grupo, aunque dejó en el aire una advertencia: «Las fases de grupo son traicioneras».