Jan Oblak efectúa una parada durante el Valladolid-Atlético. / César Manso (Afp)

Análisis

Zamora: Oblak alcanza con cinco a Ramallets y Valdés

El portero esloveno del Atlético sucede a Courtois en el palmarés tras haber ganado anteriormente cuatro galardones consecutivos

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZ Madrid

Solo dos porteros habían ganado hasta ahora cinco trofeos Zamora, y ambos del Barça, Antoni Ramallets y Víctor Valdés. A los míticos guardametas azulgranas se ha sumado esta temporada Jan Oblak, para ampliar grupo tan selecto y suceder en el palmarés a Thibaut Courtois, dos veces guardameta menos goleado con el Atlético y la última con el Real Madrid.

Desde que José Francisco Molina conquistó el Zamora en el año del doblete rojiblanco (1996), ningún otro portero del Atlético había logrado ser el menos batido. Hasta que Oblak llegó al club colchonero para adjudicarse después cuatro consecutivos (entre 2016 y 2019) y cerrar el presente curso con el quinto, de nuevo en lucha con el cancerbero belga del Madrid. Iker Casillas fue reconocido durante cinco años consecutivos mejor portero del mundo, pero el madrileño solo pudo ganar un Zamora, mientras que Oblak, aunque con una sola Liga, ha llegado a una cifra impensable, con la competencia de Ter Stegen y Courtois.

Considerado el esloveno uno de los mejores del mundo en la actualidad, si no el mejor, junto al azulgrana, el madridista y el también alemán Manuel Neuer, Oblak no ha terminado la campaña con el mejor coeficiente de su carrera, ya que ha encajado 25 goles en 38 partidos. Sin embargo, le ha bastado frente a Courtois (28 tantos) y ha vuelto a ser decisivo para ayudar al Atlético a conquistar el título y pasar a compartir el récord de poseedores del Zamora.

Ya igualó hace dos años a Valdés, que hasta entonces también era el único de la historia del fútbol español con cuatro galardones consecutivos y, en un equipo tan sólido defensivamente como el Atlético, esta temporada ha tenido que realizar un centenar de rechaces y 11 paradas, con dos penaltis detenidos, uno de ellos trascendental, frente al Alavés, para garantizar en el minuto 86 la victoria por la mínima.

Hasta el penalti que atajó hace dos meses a Joselu en el Metropolitano, Oblak llevaba nada menos que tres años sin parar una pena máxima (diez consecutivos sin parar), pero a la jornada siguiente repitió frente al sevillista Lucas Ocampos, aunque esa vez no pudo evitar la derrota en el Sánchez Pizjuán (1-0). Sin embargo, el 1 de mayo, en el Martínez Valero, contra el Elche, también se destacó que la forma de aguantar de Oblak y su estirada fueron clave para que, en el minuto 91, Fidel fallase su pena máxima.