Análisis

La semana trágica del Barça

El equipo azulgrana ha sumado uno de los últimos nueve puntos y llega al duelo decisivo de Kiev en la Champions en plena crisis

DANIEL PANERO

Una crisis con mayúsculas. Eso es lo que está viviendo el Barcelona en las últimos partidos, por no decir durante la temporada. El conjunto culé entró de la mano de Ronald Koeman en una semana importante en Liga con el clásico ante el Real Madrid y los duelos ante Rayo y Alavés y salió de ella inmerso en una semana terrorífica. Halloween ha traído de la mano a los blaugranas un punto de los últimos nueve, un cambio de entrenador, una enfermería abarrotada, el peor momento de la temporada en cuanto a resultados y una final para continuar vivos en Champions ante el Dinamo de Kiev.

Al Barça no le sale absolutamente nada. El partido ante el Alavés puso de manifiesto una vez más la dinámica en caída libre que atraviesa el equipo que a día de hoy dirige Sergi Barjuán. Los culés fueron superiores, se adelantaron y tuvieron ocasiones para cerrar el choque, pero una vez más la fragilidad defensiva condenó a los Piqué, Busquets, y compañía a una nueva decepción, y ya son unas cuantas en una temporada que parece condenada al fracaso.

El Barça ha sumado en las primeras once jornadas que ha disputado un total de 16 puntos, una cifra que iguala sus peores registros (2000-2001 y 2002-2003) desde que las victorias se cuentan como tres puntos y unos números que han llevado a los culés a estar a ocho puntos del Real Madrid y en mitad de la tabla. Esta situación no pasó desapercibida para Joan Laporta, que decidió destituir a Koeman tras la derrota en Vallecas, pero que lo hizo sin tener asegurado su relevo en el banquillo, una temeridad y una muestra más del nerviosismo que impera este curso en Can Barça.

La semana del terror del Barcelona en Liga desembocó en un Camp Nou que ya se ha desenganchado definitivamente del equipo esta temporada. El feudo blaugrana no es ajeno a la crisis y registró una de las peores entradas que se recuerdan para un partido de Liga con apenas 37.000 espectadores. Los aficionados animaron, pero a medida que el Alavés niveló el partido apareció una resignación que ya se ha visto en varias ocasiones esta campaña y que pone de manifiesto lo hondo que es el socavón en el que está metido el Barcelona. El «esto es lo que hay» de Piqué trascendió a todos los niveles.

Un problema de confianza

Esta situación tiene como principal causa un problema de confianza, según declaro Sergi en rueda de prensa tras el empate ante el Alavés. «Intentaremos reanimar a los jugadores, que sepan que son muy buenos y que tienen que creer en ellos mismos», aseguró. El que fuera lateral del Barça vivió crisis de calado durante su etapa como jugador blaugrana y sabe que el duelo ante el Dinamo de Kiev este martes puede servir como detonante para hacer explotar la caja de los truenos.

El Barça llega a la cita contra el equipo ucraniano con la única opción de sumar los tres puntos fuera de casa, una misión que todavía no ha logrado esta temporada. Si los números en el Camp Nou no son los mejores, peor aún lo son en los desplazamientos. Los culés han jugado cinco partidos esta temporada a domicilio entre todas las competiciones y apenas han conseguido rascar dos empates. Nadie en toda la Liga ha sumado menos puntos en este apartado que el equipo que antes dirigía Koeman y que en la actualidad comanda Sergi.

Mucho trabajo para Xavi

Si finalmente Xavi Hernández rompe su vínculo con el Al Sadd y aterriza en el Camp Nou, se encontrará un equipo roto. Independientemente de lo que pase en el duelo ante el Dinamo de Kiev, la crisis deportiva que atraviesa el club es de difícil salida. El equipo culé sigue siendo un grupo frágil en defensa, como se pudo ver ante el Alavés en los pocos acercamientos que tuvieron los babazorros, y ya no cuentan con el talento en ataque de antaño, una suerte de salvavidas cuando las cosas no funcionaban en la parte defensiva.

Así las cosas, Xavi llegaría con muchos deberes al Camp Nou. Dotar de nuevo de identidad a un equipo sin rumbo, recuperar la solidez defensiva, transmitir confianza a los jugadores para ser más eficaces en ataque y conectar con una afición que ya se ha desenganchado esta temporada.