Ter Stegen salva una de las ocasiones del Valencia ante el Barça. / Alejandro García (Efe)

Análisis

La ruleta rusa del Barça

El equipo de Koeman mejoró ante el Valencia, pero volvió a conceder varias ocasiones claras que pusieron en riesgo el triunfo

DANIEL PANERO MADRID

El Barcelona salió de la depresión de resultados en la que se encontraba inmerso desde el pasado mes. El conjunto que dirige Ronald Koeman se impuso al Valencia por 3-1 en un partido en el que los culés fueron superiores, pero en el que volvieron a tener problemas para frenar al equipo rival y concedieron en defensa demasiadas ocasiones. Unas veces la falta de puntería che y otras Ter Stegen evitaron que la ruleta rusa terminara en un nuevo tropiezo blaugrana.

«Creo que hemos mejorado en el aspecto defensivo. El Valencia tampoco ha creado mucho peligro. El equipo estuvo compacto. Es importante la presión porque no somos de jugar atrás y defender el resultado. El juego sin balón también es importante», aseguró Koeman en rueda de prensa al ser preguntado por las ocasiones desperdiciadas por su rival este domingo.

El técnico neerlandés sabe que los problemas en defensa han sido el principal déficit del equipo en estos primeros meses de temporada y ante el Valencia, aunque hubo mejoría, no fue menos. El conjunto de Bordalás disparó en nueve ocasiones contra la portería de Ter Stegen y con empate en el marcador gozó de dos oportunidades claras. Una en las botas de Carlos Soler, cuyo disparo se estrelló en el poste; y la otra en las de Gonçalo Guedes, que se topó con el meta alemán.

Estas dos ocasiones, que pudieron cambiar el curso del encuentro, llegaron fruto de las transiciones valencianistas, un quebradero de cabeza para los de Koeman desde que empezara el curso. El equipo culé no tiene la facilidad de antaño para recuperar el balón tras pérdida y se muestra frágil cuando el rival aumenta la velocidad para buscar la meta de Ter Stegen.

En lo que va de campaña, el Barcelona ha disputado diez partidos entre Liga y Champions, en los que ha recibido la friolera de catorce goles, una cifra que deja a las claras uno de los aspectos que más debe mejorar el equipo de Koeman si quiere estar en la pelea por los títulos. Además, los culés solo han conseguido dejar la portería a cero en dos ocasiones, una contra el Cádiz (0-0) y otra frente al Levante (3-0).

Por suerte para el Barcelona, la ruleta rusa incluye también un equipo alegre en ataque. Los de Koeman han demostrado este curso que saben jugar con criterio el balón y que cuando vuelvan los efectivos en la delantera puede tener pólvora de cara a la portería contraria. Frente al Valencia se pudo ver ya una mejor versión de Ansu Fati, a un Memphis Depay cuya movilidad mejora todo el frente del ataque y dos laterales como Dest, convertido en extremo, y Jordi Alba, que son dos armas difíciles de parar en los costados.

El resultado de ambas caras del Barça es un equipo que llega con mucha facilidad a la portería rival pero que también tiene muchas dificultades para cerrar los partidos por la fragilidad que muestra en defensa. «Me quedo con la tranquilidad. Es una cosa mental que hemos superado. El juego con balón ha sido bueno, con profundidad. Merecimos ganar», analizó Koeman en relación a las concesiones de su equipo.

Mermado en una semana clave

El Barça jugará esta «semana importante», tal y como aseguró Koeman, sin Ronald Araujo, Pedri y Ousmane Dembélé. Los tres futbolistas trabajan desde hace varios días con la esperanza de llegar a los partidos clave que el equipo disputa frente a Dinamo de Kiev y Real Madrid, pero finalmente no podrán ser de la partida.

Dembélé ya ha realizado entrenamientos con el grupo pero desde el club se quiere tener máxima cautela, dado su largo historial de lesiones. Araujo, por su parte, ha sufrido tres lesiones musculares en apenas un año y no se quiere forzar su regreso hasta que se tengan plenas garantías para evitar una recaída. Por último, Pedri sigue de baja por una lesión muscular en el cuádriceps del muslo izquierdo y Koeman ya sabe lo que es pagar caro por precipitar su regreso.