Vinicius, Lucas Vázquez y Benzema celebran el gol del francés al Barça. / juanjo martín / efe

Análisis

Un Madrid veloz, práctico e infalible a la hora de la verdad

El liderazgo de Benzema, la frescura de Vinicius y la fiabilidad de los menos habituales en defensa permiten a los blancos sobreponerse a las bajas y el cansancio

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Un rápido repaso a las estadísticas del clásico sin conocer el desenlace del partido puede dar lugar a la confusión. El Barça, finalmente derrotado en el resultado, tuvo mucho más el balón -casi un 69 % de la posesión-, remató más a puerta -18 disparos azulgranas por los 14 blancos- y también sacó más de esquina -6 córners visitantes frente a los cinco locales-. Con una producción de juego superior podría concluirse que el conjunto de Ronald Koeman fue superior, algo que sí ocurrió en el tramo final, pero que cabe discutir en el análisis global de un partido en cuya primera parte los pupilos de Zidane desarbolaron por momentos a su rival.

Lo hicieron con un arma clara, el contraataque y la velocidad a los espacios. Mientras el Barça construía jugadas largas, tocando por dentro, su rival aprovechaba la mínima pérdida para desplegarse en velocidad, plantándose en área rival con apenas dos o tres pases. En este planteamiento fueron determinantes dos figuras, una que parece consolidarse en las últimas semanas y otra que reapareció en el foco después de un tiempo a la sombra. Vinicius campó a sus anchas con muchos metros por delante y fue un auténtico dolor de cabeza para Dest y Mingueza, carrilero y central encargados de cubrir el costado derecho de la zaga azulgrana, por donde apareció recurrentemente el brasileño.

Valverde, el as bajo la manga de Zidane para el clásico, fue también un elemento decisivo. La poderosa zancada del uruguayo, un auténtico centrocampista 'box to box', con enorme facilidad para superar líneas enemigas y ganarle metros al rival, fue diferencial, como atestigua el inicio de la jugada que dio lugar al primer tanto de Benzema. Cada balón perdido por el Barça, que acumuló hombres en la frontal del área madridista sin encontrar ese último pase que decide, era un enorme sufrimiento para un equipo con serios problemas para replegar, con dos carrileros como Dest y Jordi Alba, muy ofensivos.

En un guion como éste lucieron menos hombres como Kroos y Modric, auténticos baluartes de la victoria del Madrid ante el Liverpool pero más discretos contra el eterno rival, más allá de la capacidad de ambos en el pase en largo. Resultó fundamental la fiabilidad de una defensa que era señalada como el punto débil blanco pero que ya había dado muestras de su oficio en Champions. No se puede entender la victoria local sin el buen desempeño de Militao y Nacho en el eje de la zaga. Los dos centrales suplentes, siempre a la sombra de Ramos y Varane, se las arreglaron para contener la insistente intentona azulgrana.

También Lucas Vázquez dio la talla una vez más en una cita de exigencia y su baja para lo que resta de temporada, después de un esguince en el ligamento cruzado posterior de la rodilla derecha, supone el enésimo dolor de cabeza para Zidane en una campaña marcada por las lesiones y la fatiga de un calendario loco. Su baja abre las puertas a Odriozola, que no desentonó en el tramo final de partido pero no parece ofrecer las suficientes garantías en defensa. También dejaron alguna duda Mendy, arriesgando innecesariamente en la polémica jugada con Braithwaite en el área por la que claman en el Barça, y Casemiro, demasiado duro en el tramo final con una doble amarilla que comprometió sobremanera la victoria blanca.

A la velocidad y la fiabilidad de una defensa de circunstancias, en la trilogía madridista del clásico está el que sin duda es el líder del ataque blanco. Benzema sigue de dulce, haciendo fácil lo difícil, con un taconazo exquisito que unir a la nómina de jugadas para la historia con el Madrid. Ese remate repleto de calidad podría pasar a la posteridad como una de las acciones de la Liga si es que su equipo logra imponerse a Atlético y Barça en este esprint final que promete ser apasionante. El galo suma ya siete duelos ligueros consecutivos viendo puerta, 19 tantos en el torneo de la regularidad y 25 entre todas las competiciones. Números solo al alcance de los mejores.