Gerard Piqué, en una imagen de archivo. / afp

FC Barcelona

El peor momento de Piqué

A las lesiones, el 'caso Supercopa' y sus problemas personales, se une ahora que Xavi ya no le considera indispensable

DANIEL PANERO

Malos tiempos para Gerard Piqué, que sigue sumido en su particular volcán. Tras el escándalo de la Supercopa, sus problemas personales y la mala racha de lesiones con la que terminó la temporada, el defensa del Barça vuelve a la palestra después de que Xavi Hernández le haya comunicado que ya no es un jugador indispensable para él. Un palo más para un futbolista que trabaja para recuperar su sitio en los planes blaugranas y que quiere cumplir los dos años de contrato que le restan, aunque sean a costa de una nueva rebaja salarial.

«Seré titular. Si tienes narices, trae al mejor central del mundo, que vendrá para ser suplente», le dijo Piqué a Joan Laporta tras la reunión que ambos mantuvieron la pasada semana, según afirmó el periodista Xavi Valls en el programa Onze de Esports 3. Las palabras del zaguero fueron el colofón a una conversación que lleva tiempo fraguándose en el seno del club blaugrana. Al presidente de la entidad culé no le gustó el final de temporada de los suyos, tal y como reconoció antes de acabar el curso. «Termino la temporada cabreado y decepcionado con la actitud del equipo», dijo. Unas palabras que ahora adquieren aún más trascendencia tras la reunión con uno de los capitanes.

Las palabras de Piqué al presidente tienen su germen en una conversación previa que el central ya había mantenido con Xavi. El técnico de Tarrasa sigue con la firme idea de hacer una profunda renovación y no está dispuesto a casarse con ninguna de las 'vacas sagradas', ni siquiera con un jugador que la pasada campaña fue titular siempre que estuvo disponible y que sigue teniendo mucho peso en el vestuario. Xavi le comunicó que ya no es un jugador indispensable para su proyecto y que el club está barajando diferentes opciones en el mercado para reforzar su posición, un mensaje que el central asimiló y al que respondió haciendo propósito de enmienda con la idea de entrenar más que nunca y abandonar sus compromisos extrafutbolísticos.

El escenario que se plantea ahora en el Barcelona con el futbolista tiene muchos frentes abiertos. El problema con Piqué no es tanto su rendimiento, el pasado curso jugó un total de 39 encuentros con la camiseta azulgrana, sino su elevada ficha. El ex del Manchester United podría percibir más de 40 millones de euros diferidos de su anterior rebaja salarial, la que firmó cuando aún era presidente Josep Maria Bartomeu, una auténtica lacra para un club que sigue abonado a una crisis económica interminable y que acude a este mercado de fichajes con la intención de seguir rebajando su masa salarial. «Voy ayudar en todo lo que pueda», dijo el jugador al respecto en la última reunión con el club, unas palabras en las que ya se intuye su deseo de cumplir los dos años que le restan de contrato.

La decisión de Xavi llega después de una recta final de temporada aciaga para Piqué. El central arrastró molestias durante la segunda mitad del curso y el vaso se desbordó en el peor momento posible, cuando su equipo entró en el tramo decisivo. El jugador, de 35 años, se perdió siete de los últimos nueve partidos de Liga y presenció desde la grada la debacle de lo ssuyos en el Camp Nou frente al Eintracht de Fráncfort en la Europa League por una lesión en el aductor.

Líos fuera del césped

Los problemas de Gerard Piqué van mucho más allá del rectángulo de juego. El pasado mes salieron a la luz los audios entre Luis Rubiales y el futbolista, unas escuchas en las que se pactaron unos beneficios para Kosmos, empresa del jugador, de 24 millones de euros por hacer de intermediario y llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí en el año 2019. «Gracias por todo y aquí estoy para lo que necesites», concluyó aquel día el presidente de la Federación Española de Fútbol. Unas palabras que aumentaron el revuelo entorno al Piqué y por las que tuvo que salir a dar explicaciones. «No me arrepiento, creo que hemos hecho un trabajo muy bueno y que no se ha hecho nada erróneo, ni legal ni moralmente», aseguró.

Aquel escándalo fue el penúltimo en mitad del huracán que vive Piqué. Los problemas extradeportivos del futbolista también han afectado a su vida sentimental. El central ha dicho adiós a la relación de más de una década que mantenía con Shakira, madre de sus dos hijos, y podría haber intensificado su vida nocturna, algo que tampoco habría agradado a Xavi, un técnico que ya aseguró en su presentación que quería recuperar las «normas del club». Ante todo esto, la reacción del futbolista no es otra que la de seguir trabajando y este mismo martes subió un vídeo a redes sociales machacándose en el gimnasio, un mensaje con el que mostrar que no está dispuesto a tirar la toalla