El noruego Martin Odegaard, en su brillante etapa como jugador de la Real Sociedad. / R. C

Real Madrid

Odegaard apura para volver al lugar del 'crimen'

El noruego, renqueante de la rodilla derecha, es una de las dudas de Zidane para el estreno liguero del Real Madrid ante una Real Sociedad que añora a 'Martintxo'

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Martin Odegaard apura para estar el domingo en el Reale Arena. El estadio de la Real Sociedad, donde el nórdico creció de forma exponencial la pasada temporada hasta el punto de ganarse el billete de vuelta a Chamartín, acogerá el estreno liguero del Real Madrid, vigente campeón que no tiene apenas caras nuevas. Su plantilla solo se ha visto reforzada con los retornos del guardameta ucraniano Andriy Lunin, del lateral donostiarra Álvaro Odriozola y, especialmente, del 'mago de Drammen'. Pero la presencia de este último es seria duda, ya que su concurso dependerá de las sensaciones que tenga en el tendón rotuliano de su rodilla derecha, el mismo que menguó su rendimiento en el tramo final del curso anterior.

Entonces completó la campaña de su graduación vistiendo la elástica blanquiazul el talentoso centrocampista que había llegado al Real Madrid en enero de 2015 como un barbilampiño adolescente y se convirtió en mayo de ese mismo año en el futbolista más joven en debutar en Liga con los blancos, cuando con 16 años y 157 días relevó a Cristiano Ronaldo en el minuto 57 de un partido ante el Getafe que terminó con goleada merengue por 7-3.

Odegaard venía de hacer una buena temporada con el Vitesse, segunda parada de su 'Erasmus' en la Eredivisie. Pero había dudas sobre su adaptación a un campeonato mucho más competitivo que el holandés como es el español. Las disipó de inmediato. Elegido mejor jugador de Primera en el mes de septiembre, deslumbró con su visión de juego, atrevimiento y verticalidad. Se erigió, junto a Mikel Oyarzabal, en el líder de una escuadra que, impulsada por la apuesta de Imanol Alguacil por el talento emergente, fue durante muchos meses la gran revelación del torneo de la regularidad, con permiso del Granada.

El Real Madrid se frotaba las manos. También la Real Sociedad, que había cerrado un préstamo que podía prolongarse otro curso más. Suficiente tiempo para que demostrase si estaba preparado para dar el salto definitivo a una de las superpotencias del fútbol mundial. En Zubieta se ganó a todos con su humildad y capacidad de trabajo. Allí encontró un hogar. Alejado de la presión que marcó sus tiempos en el Castilla, donde escuchó con atención los consejos de un Zinedine Zidane primerizo en los banquillos, Odegaard se integró en San Sebastián como si fuera un donostiarra más. Paseaba por la calle sin que los fans le molestasen, probaba las delicias de la cocina vasca y, sobre todo, entrenaba con ahínco. Se machacaba en el gimnasio tras los entrenamientos. Siempre pensando en mejorar. Le llamaban 'Martintxo' y su idea era seguir.

Dicotomía 

Su 'crimen' fue hacer las cosas demasiado bien. Firmó siete goles y nueve asistencias en 26 partidos. Mientras estuvo en plenitud de condiciones, la Real Sociedad voló, llegando a pisar puestos de Champions y alcanzando la final de la Copa del Rey. Un torneo en el que silenció al Santiago Bernabéu con el gol que abrió la victoria del cuadro guipuzcoano por 3-4 frente a su club propietario en cuartos de final. La bajada en su rendimiento por los problemas en el tendón rotuliano de su rodilla derecha coincidió con el desplome del bloque 'txuri urdin'. No volvió a marcar en Liga desde el 22 de diciembre, cuando el equipo donostiarra asaltó el Reyno de Navarra para colocarse quinto al término de la jornada 18. Y solo repartió una asistencia más, frente al Villarreal en la antepenúltima fecha del campeonato.

Los donostiarras terminaron expidiendo con apuros su pasaporte para la Europa League, pero Odegaard se marchó de Zubieta. Pese a proclamarse campeón de Liga, el batacazo en la Champions llevó a Zidane a tomar la decisión de repescar al volante, al que tuvo bajo sus alas mientras ambos se curtían en el Estadio Alfredo Di Stéfano. La envejecida medular del Real Madrid necesitaba un soplo juvenil. Y Odegaard, junto a Valverde, fue requerido para dárselo.

La adaptación del noruego, una vez más, está siendo muy rápida y ha sorprendido en los entrenamientos no por su finura con el balón, de sobra conocida, sino por su imponente planta física. Nada que ver con el muchacho que llegó en 2015. La única pega es esa dolencia en la rodilla derecha que no termina de dejar atrás. Por eso se perdió el partido de entrenamiento ante el Getafe y es seria duda para viajar a San Sebastián. Allí se debaten entre la alegría por reencontrarse con un querido excompañero y el miedo a ser víctima de sus 'fechorías'.