Ramos, Vinicius y Marcelo se lamentan tras uno de los penaltis cometidos por el Madrid. / EFE

Análisis

El Madrid se resquebraja sin su fiabilidad posparón

El equipo blanco ha encajado 16 goles en 11 partidos en lo que va de curso, a años luz de los números defensivos que le dieron su última Liga

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Cuatro meses en el fútbol es un mundo. Ni siquiera ha transcurrido ese tiempo desde que el Real Madrid conquistó la 34ª Liga de su historia ante el Villarreal en el Alfredo Di Stéfano, pero las cosas han cambiado sustancialmente en el equipo de Chamartín, al menos en lo que se refiere a su rendimiento defensivo.

El título liguero estuvo basado en premisas muy claras, para las que la plantilla blanca se conjuró tras el parón de tres meses provocado por la pandemia de la covid-19. Presión alta, sacrificio y fiabilidad defensiva a raudales para ganar cada uno de los diez primeros partidos de los once en total que supusieron el final exprés del campeonato 2019-20. Esos fueron los pilares de un Madrid campeón, que encajó solo seis tantos en esos once duelos y dos de ellos en la última jornada ante el Leganés, cuando ya tenía el trofeo en el bolsillo. En total, 25 goles en contra en Liga y Trofeo Zamora claro para Thibaut Courtois.

Los números contrastan con lo que está pasando en esta campaña. También once partidos oficiales se han disputado hasta la fecha, ocho de Liga y tres más de Champions, y el Madrid contabiliza ya 16 tantos encajados. Ni rastro de la seguridad defensiva de hace unos meses y eso que el rendimiento de Courtois está fuera de toda duda, pues el guardameta belga ha parado y mucho.

Lo ocurrido en Mestalla ejemplifica a la perfección algunas de las calamidades que la zaga madridista está padeciendo en los últimos tiempos. Tres penaltis en contra en el mismo partido, algo que jamás le había ocurrido al Madrid en más de 90 años de historia de la Liga. Tres penas máximas cometidas por tres de sus cuatro defensas: Lucas Vázquez en el primero, Marcelo en el segundo y Sergio Ramos en el tercero. Solo Varane se libró pero salió tan mal parado como sus compañeros de línea, pues marcó en su propia portería en una jugada desafortunada.

Al final, cuatro goles más en contra en la segunda vez que el Madrid encaja tal cifra con Zidane en el banquillo, después de aquel 3-4 ante la Real Sociedad en el Bernabéu que supuso el KO copero madridista en la pasada temporada. Bien es cierto que las bajas en defensa están suponiendo un problema para el técnico francés, que lleva tiempo sin poder contar con ninguno de sus dos laterales derechos específicos, Carvajal y Odriozola, y que también se quedó luego sin el comodín de Nacho y sin Militao a causa de su positivo por covid-19, pero también da la sensación de que Marcelo baja y mucho las prestaciones defensivas que ofrece Mendy y que la pareja de centrales titular formada por Ramos y Varane nota y mucho cualquier ausencia de Casemiro, el único mediocentro defensivo específico de la plantilla. Se puede decir claramente que el brasileño deja un auténtico agujero en las labores de contención cada vez que no está, pues ni Valverde, un centrocampista 'box to box', ni Modric ni Kroos, más cómodos como interiores, encajan en estas funciones.

Problemas en la recuperación de balón

Dos goles frente al Betis en el Villamarín, tres ante el Shakhtar Donetsk, dos en Mönchengaldbach, dos más frente al Inter y cuatro en Mestalla son cifras impropias de un equipo que aspire a ganarlo todo y hacen que el Madrid se sitúe en la zona media de la tabla liguera en cuanto a tantos encajados. En Champions, la cuestión es aún peor, pues solo cinco de los 32 equipos en liza en la competición han recibido más goles en tres jornadas disputadas.

Esta sangría no solo se puede achacar al desempeño individual de los defensas blancos, ni mucho menos. La explicación reside también en un comportamiento colectivo insuficiente. Así, el Madrid hace aguas en la presión al rival, como refleja a las claras el hecho de que sea el decimosegundo equipo de la Liga en recuperaciones de balón y uno de los peores del campeonato en esta faceta en campo contrario. En el vestuario blanco son conscientes de este punto débil y saben que deben recuperar intensidad y sacrificio para ser competitivos, tal y como manifestó Courtois tras la contundente goleada en Valencia: «Creo que tenemos que volver un poco a la unión de después del confinamiento y del principio de la temporada».