Eduardo Camavinga (i) y Aurélien Tchouaméni, jóvenes valores en el centro del campo del Real Madrid. / Reuters

Análisis

La transición tranquila de Ancelotti

Sin echar de menos a Casemiro, el técnico italiano demostró con sus cambios en Cornellà que hasta Kroos y Modric son prescindibles cuando los duelos se rompen y se impone el músculo

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Más alla del problemón resuelto a última hora por Karim Benzema, el eterno ángel de la guarda del Real Madrid, y del desequilibrio permanente de Vinicius, que si es capaz de mantener su progresión geométrica dará muchos años de gloria con su velocidad, regate, asistencias y goles al conjunto blanco, la sufrida pero merecida victoria del campeón en Cornellà dejó lecturas muy positivas para Carlo Ancelotti. Es veterano y fue figura como jugador en un fútbol de otra época, pero entiende de maravilla el técnico italiano que el deporte rey actual es talento, pero sobre todo físico, esa «energía» a la que se refiere de forma recurrente en sus comparecencias.

«Cuando se rompe el partido, tenemos jugadores muy rápidos y potentes. Cuando tienes energía en el campo, lo vas a aprovechar. Tenemos ventaja ahí». Así de sencillo, y a la vez contundente, fue el resumen que hizo Carletto de la cita ante el Espanyol que comenzó el domingo y casi acaba el lunes. Bajo su dirección, el Madrid ha fichado estos dos últimos años músculo, encarnado en defensas como Alaba y Rüdiger y, sobre todo, centrocampistas de largo recorrido del perfil de Camavinga y Tchouaméni. Aunque conviene matizar que estos dos jóvenes y valiosos medios de ida y vuelta tienen ascendencia congoleña y camerunesa, respectivamente, el poderío francés dispara al líder.

Sin Casemiro, vendido al Manchester United por 70 millones más 15 en variables en una operación llamada a convertirse en el enésimo gran negocio de Florentino Pérez, Ancelotti sigue, impasible, su hoja de ruta. Con naturalidad, sin tensiones, sin broncas y sin malas caras, va camino de conseguir que iconos como Luka Modric y Toni Kroos dejen de ser imprescindibles en momentos determinados, cuando los duelos enloquecen.

El croata y al alemán representan la calidad, el temple y ese oficio para manejar como pocos el tiempo y el espacio, pero sin ellos ya en el campo fue cuando el Real Madrid noqueó a un ambicioso y corajudo Espanyol. Mientras los pericos sufrían con los músculos tiesos después de tanto correr, tipos como Tchouaméni, Vinicius y los recién entrados Camavinga y Rodrygo, volaban.

Victoria desde el banquillo

Carletto, de nuevo, resultó determinante con sus cambios. Con más de una hora de partido por delante, retiró a Modric, superado por la velocidad de la contienda, y dio entrada a Camavinga, clave con sus arrancadas 'box to box'. Y a 11 del final más el descuento, fuera un agotado Kroos y dentro Ceballos, con ganas de reinvindicarse y de demostrar que puede y debe tener más protagonismo que el curso pasado.

En sus 90 minutos, más diez de descuento, Tchouaméni remató una vez, dio 69 pases acertados, fallo cuatro, recibió una falta y cometió cinco. Y en 32 minutos, Camavinga también disparó una vez, dio 13 pases buenos, recibió dos faltas e hizo una. Más allá de los fríos números, ambos convierten a este Madrid en un equipo vertical, con registros casi de la Premier League.

Con Tchouaméni y Camavinga en el césped, el Madrid gana dinamismo, versatilidad, despliegue ofensivo, velocidad y vértigo

Sin Casemiro, el conjunto blanco pierde orden y defensa posicional, pero con su reemplazo gana dinamismo, versatilidad, despliegue ofensivo y velocidad. «Hay que aprovecer los movimientos de Tchouaméni hacia adelante», insiste Ancelotti, sabedor de que ahora Kroos y Modric deben ejercer por momentos casi más de escuderos del francés que de enganches con el ataque. Tras ganar la Supercopa con facilidad ante el Eintracht e imponerse de forma consecutiva en Almería, Balaídos y Cornellá, el Madrid marca un ritmo endiablado y tiene pinta de que va a ganar muchos partidos en los minutos finales.

Repertorio de virtudes

Si la segunda parte de Tchouaméni en Vigo ya fue destacada a la hora de ganar duelos y disfrutar en las transiciones, ante el Espanyol presentó en sociedad un repertorio de sus virtudes. Estuvo muy suelto con el balón, ágil a la hora de cambiar el juego, muy bien en los controles, con altura ofensiva y contundente al frenar los contragolpes rivales. Abarca mucho espacio y, en cuanto tiene ocasión, avanza sin poder ser frenado.

Camavinga mató a sus adversarios a base de larguísimas y rápidas conducciones y Rodrygo, otro gran acierto de entrenador al entrar por Valverde con el duelo en el aire, volvió a ser determinante partiendo desde el banquillo con ese pase brillante a Benzema en el segundo gol. Ningún aspirante en las grandes Ligas, salvo el Real Madrid, ha comenzado con pleno de victorias.