Camavinga y Valverde, calentando antes del partido contra el Mallorca. / EP

Análisis

Cambio de guardia en el centro del campo de Ancelotti

Por primera vez en casi tres años, el Real Madrid afrontó ante el Mallorca un partido sin Casemiro, Modric ni Kroos en la sala de máquinas

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Camavinga, Valverde y Marco Asensio conformaron el centro del campo titular del Real Madrid frente al Mallorca. Carlo Ancelotti vio en el duelo con el cuadro bermellón una ocasión propicia para dosificar a Casemiro y Modric, integrantes junto a Kroos de una medular que gobernó Europa con puño de hierro y fue capital para que el conjunto de Chamartín estableciese un ciclo regio con tres Champions consecutivas. Con el alemán acortando plazos para regresar a los terrenos de juego, toda vez que evoluciona satisfactoriamente de la pubalgia que le ha impedido debutar aún este curso, el técnico italiano consideró que había espacio para ofrecer una tregua al pivote brasileño y al volante croata, que fueron exprimidos al máximo en campañas anteriores por Zinedine Zidane y comenzaron siendo indiscutibles también en la actual. El resultado del experimento fue más que satisfactorio, con una sonora goleada en la que los tres jóvenes valores fueron protagonistas.

Hacía casi tres años que el Real Madrid no presentaba una alineación en la que no estuvieran Casemiro, Modric ni Kroos. La última vez que sucedió fue el 12 de diciembre de 2018. Santiago Solari apostó aquella noche por Marcos Llorente, Valverde e Isco, con consecuencias funestas. El CSKA asaltó el Santiago Bernabéu y propinó a los anfitriones una de las peores humillaciones como locales en su competición fetiche: 0-3. El precedente, por tanto, no invitaba al optimismo. Pero Carletto se la jugó y le salió cara.

La pujanza de Valverde y Camavinga fue el complemento perfecto a la profundidad de Asensio que, alejado de la banda y con libertad de movimientos, fue un martillo pilón frente al equipo que le formó. Tres goles en la cuenta del balear, que comenzó a ver la luz al final del túnel con su soberbia actuación. Ancelotti se empeña en reconvertirle como volante ante el 'overbooking' en la delantera. Quizás en citas de mayor enjundia el mallorquín carezca del despliegue defensivo preciso para esa demarcación, pero la posición es ideal para aprovechar su capacidad de llegada y soberbio disparo con la zurda desde media y larga distancia. «En esta posición puede hacer mucho daño al equipo contrario porque entre líneas tiene mucha calidad, chuta muy bien, combina muy bien», ensalzó su técnico, que ya empleó una fórmula similar en su anterior etapa con Ángel Di María.

Aunque indudablemente se trata de un movimiento coyuntural, la prueba frente al Mallorca allana el terreno hacia el inevitable cambio de guardia en una sala de máquinas ya entrada en años. Modric contabiliza 36 primaveras, Kroos (31) piensa en su retirada a dos años vista y Casemiro, aunque más joven (29), suma mucho desgaste ya que también es imprescindible para la selección brasileña y ha comenzado la campaña con fallos inusuales que evidencian el gran estrés al que está sometido.

Futuro y presente

El Real Madrid, que preparaba el relevo generacional con Odegaard y Valverde, sigue considerando al charrúa una pieza vital para rejuvenecer el centro del campo y adaptarlo al fútbol de enorme exigencia física actual, y ha encontrado en Camavinga a un recambio estupendo para el noruego, que prefirió evolucionar con menos presión en el Arsenal. También cuenta con Antonio Blanco, uno de los tres futbolistas del Castilla que acabaron el partido contra el Mallorca junto a los laterales Miguel Gutiérrez y Sergio Santos.

«El futuro del Madrid está seguro con estos jugadores como Valverde, Camavinga, Blanco…», señaló Ancelotti, que dejó claro, eso sí, que el bastón de mando sigue perteneciendo a los veteranos. «Creo que este es el presente también con Modric, con Kroos, con Casemiro. El medio campo es muy fuerte en todos los sentidos», afirmó.