Benzema se lamenta durante el partido contra Osasuna. / Javier Soriano (Afp)

Análisis

Un Benzema terrenal

El delantero francés, que malogró un penalti en su regreso ante Osasuna, no acaba de encontrar su mejor versión

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Contabiliza cuatro goles y una asistencia en siete partidos, registros que firmarían la mayor parte de los delanteros del planeta pero que, tratándose del próximo Balón de Oro, son el reflejo de un Benzema terrenal, muy lejos de aquella versión superlativa que ofreció la pasada campaña y que fue el principal motivo por el que el Real Madrid reinó en la Liga y en la Champions. El francés, que llevaba casi un mes alejado de los terrenos de juego, regresó sin fortuna en el empate de su equipo frente a Osasuna, el primer borrón de los blancos en un curso hasta ahora inmaculado que permitió el sorpaso del Barça en la tabla y debe servir como toque de atención para el bloque de Carlo Ancelotti, falto de energía y determinación en el primer tiempo al que, esta vez, no le bastó con el arreón final para embolsarse los tres puntos.

El aluvión de atacantes con el que Ancelotti trató de doblegar la resistencia de un Osasuna en inferioridad numérica tras la expulsión de David García en el minuto 78 no sirvió para desatascar a un Real Madrid espeso que se resintió de la ausencia de Modric, pagó el habitual peaje derivado de los parones de selecciones, sobre todo en un centro del campo lánguido más allá de los incisivos cambios de orientación de Kroos, se vio penalizado de nuevo por la falta de solidez defensiva y echó de menos la tradicional pegada de su buque insignia.

No fue, desde luego, un mal partido de Benzema, sobre todo teniendo en cuenta que no se vestía de corto desde el pasado 6 de septiembre. Se asoció, se movió bien por todo el frente ofensivo y dispuso de varias ocasiones para descerrajar la portería de Sergio Herrera, auténtica bestia negra del '9' lionés, pero acabó marchándose del Santiago Bernabéu con el morro torcido tras malograr un penalti, el tercero consecutivo frente al cancerbero de Miranda de Ebro, que podría haber servido para mantener el pleno triunfal del Real Madrid.

«No hemos jugado a un ritmo muy intenso, pero el partido estaba controlado y se mereció ganar. Con la superioridad numérica hemos metido centros, pero ahí se encuentran cómodos. No había espacio para otra cosa. El partido se podría haber arreglado con el penalti», asumía Ancelotti, que reconoció en rueda de prensa que sopesó ordenar que fuera otro futbolista el encargado de ejecutar la pena máxima para evitar que la guerra psicológica de Sergio Herrera afectase a Benzema, pero acabó manteniéndole como lanzador por respeto a sus galones.

Mala racha desde los once metros

Lo cierto es que Benzema no arrastra una buena dinámica desde los once metros. El ariete de Bron ha fallado cuatro de los seis últimos penaltis que ha lanzado en Liga, puesto que a los tres errados ante Sergio Herrera se suma el que desaprovechó ante el por entonces céltico Matías Dituro en la trigésima jornada del campeonato 2021-22. El lionés, que mandó a la red los 16 primeros que ejecutó con la camiseta del Real Madrid, solo había desperdiciado tres a lo largo de su carrera, todos ellos con la elástica de la selección francesa. Pero en lo que va de año contabiliza ya cinco fiascos desde el punto de castigo, una serie que inició el 23 de enero ante el ilicitano Édgar Badía.

Pero, más allá del penalti fallado en un partido en el que también se le anuló un gol por un milimétrico fuera de juego y acarició otro con un fantástico remate a servicio de Vinicius que no cogió puerta por centímetros, los dos primeros meses de competición constatan que Benzema no se encuentra en su punto óptimo de confianza. Aunque marcó en la Supercopa de Europa, encarriló el triunfo frente al Celta en la segunda jornada de Liga y registró un doblete contra el Espanyol en la tercera fecha del campeonato que le permitió al Real Madrid asaltar Cornellà sobre la bocina, no está siendo ese 'killer' que sembraba la devastación a su paso. Pese a ello, en la 'casa blanca' están seguros de que el '9' recuperará pronto el filo y confían en que el duelo del miércoles frente al Shakhtar en la Champions le sirva para recobrar sensaciones.

Ese choque será también una nueva ocasión para que el Real Madrid trabaje en su blindaje defensivo. Los blancos no han sumado ni una portería a cero en las siete primeras jornadas de Liga, dato que contrasta con las seis que acumula el Barça y que desentona también con el buen desempeño en ese apartado del equipo de Ancelotti en sus dos primeros asaltos en la Champions, donde Courtois, ahora en el dique seco, dejó impoluto su marco ante el Celtic y el Leipzig. La buena noticia es que Modric, superada la sobrecarga en la cadera que arrastraba, entrenó este lunes con el grupo y apunta al Shakhtar.