Gareth Bale y Luis Suárez.

Análisis

Dos pulsos que tienen en vilo a Real Madrid y Barça

El atasco en las salidas de Bale y Luis Suárez amenaza el ecosistema en el vestuario de los colosos del fútbol español

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Otrora escuderos de lujo de Cristiano Ronaldo y Leo Messi, el galés Gareth Bale y el uruguayo Luis Suárez siguen preparando el atípico curso 2020-2021 bajo el manto de incertidumbre que rodea sus futuros profesionales. Fuera de los planes de Zinedine Zidane y Ronald Koeman para una campaña que tanto el Real Madrid como el Barcelona comenzarán más tarde que nunca por los condicionantes impuestos por el coronavirus, el '11' de los blancos y el '9' de los azulgranas retienen las taquillas que ostentaban en tiempos en los que levantaban a sus respectivas parroquias a base de goles para la historia, pero portando ya la condición de marginados en clubes que un día les tuvieron por ídolos y ahora no encuentran la forma de sacudirse sus elevadísimas fichas.

El tiempo sigue corriendo en contra de Florentino Pérez y Josep Maria Bartomeu, que no terminan de resolver las salidas del británico y el charrúa a una semana de que el vigente campeón de Liga inicie la defensa de su corona y a dos de que el subcampeón afronte el mayúsculo desafío de intentar recuperar el trono en medio de una de las mayores crisis deportivas e institucionales de su laureada historia. El 5 de octubre se cierra el mercado de fichajes y ambos mandatarios se afanan en desatascar sendas situaciones que podrían alterar el ecosistema en el vestuario de los dos titanes del fútbol español, pero sin solución a la vista. Al menos por el momento.

A Bale todavía no se le ha visto trotar por Valdebebas desde que el Real Madrid volviese al trabajo tras la corta pausa estival. La llamada de Ryan Giggs para que participase en los dos primeros compromisos de Gales en la Liga de las Naciones retrasó el gélido reencuentro del 'Expreso de Cardiff' con Zidane. El ex del Tottenham completó 135 minutos en las citas de los 'dragones rojos' ante Finlandia y Bulgaria, pero no dejó ni un destello que permitiese recordar a aquel futbolista de soberbia planta que llevó a su selección a un sorprendente tercer puesto en la Eurocopa de 2016 y fue determinante en las cuatro Champions del dorado lustro europeo del Real Madrid.

De allí regresó con un golpe en la rodilla derecha que le mantiene trabajando desde entonces en el interior de las instalaciones de la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Algo que no altera ni un milímetro la hoja de ruta de su técnico, que no ha vuelto a contar con el británico desde el duelo ante el Mallorca correspondiente a la jornada 31 de la pasada Liga ni tiene intención de hacerlo en caso de que no se consume su marcha, como ya ocurriera la pasada temporada.

Entonces Zidane abogó con fuerza por sacarle del equipo, pero la directiva del Real Madrid aún confiaba en obtener una buena tajada por un futbolista que llevó a Florentino Pérez a reventar el mercado en el verano de 2013. Ahora el panorama es muy distinto y la prensa inglesa asegura que los blancos estarían dispuestos a abonar la mitad de los 17 millones de euros netos que le quedan por percibir en cada una de las dos campañas que le restan de contrato con tal de librar masa salarial y facultar su regreso a la Premier, donde Manchester United y Tottenham se postulan como posibles destinos de un jugador al que aficionados merengues siguen increpando cada vez que llega a su lugar de trabajo.

Tensión en Can Barça

No menos tensas están siendo las jornadas laborales de Luis Suárez en Can Barça. Señalado como uno de los principales responsables de la debacle azulgrana de la pasada campaña, el uruguayo, tercer máximo goleador histórico del club, tiene colgado el cartel de transferible desde el aterrizaje de Ronald Koeman en la ciudad condal. Las formas del holandés con su inseparable amigo fueron uno de los motivos que llevaron a Messi a lanzar el órdago de su marcha. El rosarino dio marcha atrás al ver que no tenía cartas para seguir jugando la partida, pero ese movimiento no ha trastocado los planes de Bartomeu, empeñado en acabar con la sociedad que ha regido el vestuario los seis últimos años.

En la órbita de la Juventus desde hace semanas y objeto de interés también del Atlético de Madrid en caso de que salga Álvaro Morata, Luis Suárez no está dispuesto a perdonar ni un euro del año de contrato que le queda con el Barça y quiere la carta de libertad. Pero el Barça tampoco afloja. Koeman lleva días haciéndole completar una parte del entrenamiento en solitario y este sábado le dejó fuera de la lista para el amistoso ante el Nástic de Tarragona. Otro paso más en un pulso en el que, como el de Bale con el Real Madrid, nadie se da por vencido.