Camiseta de Ansu Fati con el dorsal '10' en la tienda oficial del Barça en el Camp Nou. / marta pérez / efe

Ansu Fati es la ilusión del barcelonismo

La afición culé se agarra al nuevo '10' de cara a un futuro sin Messi ni Griezmann

DANIEL PANERO

Ansu Fati es la mejor noticia para el barcelonismo desde que concluyera la pasada temporada. Las salidas de jugadores importantes como Messi o Griezmann, la grave crisis económica que atraviesa el club y la incertidumbre en el ámbito deportivo tras una temporada irregular han hecho que el joven extremo, de apenas 18 años, se haya convertido en la gran ilusión de cara al futuro del club.

A rey muerto, rey puesto. Eso es lo que debieron pensar en Can Barça cuando tras más de una década Leo Messi dejó de ser el referente del Barcelona y se debía buscar un heredero para su dorsal, alguien capaz de desatar la ilusión de una afición necesitada de ídolos. En el vestuario estaban Giezmann, aún no se había marchado al Atlético, Memphis Depay, Ousmane Dembelé o Philippe Coutinho. Sin embargo, la elección para coger el relevo del argentino con su número iba a recaer en un futbolista de solo 18 años, Ansu Fati.

La elección no es casualidad. El Barcelona necesita un rostro que le permita mirar al futuro como una etapa de esplendor, un futbolista que no se asocie a errores del pasado como grandes inversiones que no han dado resultado y un jugador que, a poder ser, simbolice los valores de la casa. Toda esa serie de premisas solo podían tener al habilidoso extremo de origen bisauguineano como heredero del '10'. Nadie simboliza mejor que él la ilusión que busca desesperadamente Joan Laporta imprimir tras la traumática salida de Leo Messi.

La elección del número '10' como dorsal ha coincidido con su incorporación al grupo después de más de diez meses apartado de los terrenos de juego. Ansu Fati se fracturó el menisco en noviembre del pasado año y desde entonces ha pasado por quirófano en cuatro ocasiones. El calvario del joven extremo generó en el barcelonismo el miedo de no volver a ver al futbolista que se había convertido con apenas 17 años en una de las grandes promesas del fútbol mundial. Por eso, Ronald Koeman pide prudencia con su regreso. «Ha estado mucho tiempo fuera de los terrenos de juego y necesita más entrenamientos», aseguró antes del partido ante el Getafe hace dos semanas.

En el momento de la fatídica lesión, Ansu Fati se había convertido en un futbolista clave para Koeman. En la pasada temporada disputó diez partidos entre Liga y Champions League y dejó su sello con cinco goles y cuatro asistencias. En ese momento ya se había ganado la titularidad y tenía unos números de auténtica estrella. Ese momento de forma en el que Ansu Fati fue capaz de sacar una sonrisa al barcelonismo y echarse el equipo a la espalda es precisamente el recuerdo que ha hecho a los culés ver un buen futuro en torno al crecimiento de su gran promesa. «Queremos que sea importante en el futuro», declaró Koeman tras su primer entrenamiento con el grupo.

Bandera de una generación

Ansu Fati es la gran ilusión del barcelonismo desde su explosión con el primer equipo, pero no es la única. El Barça se agarra a los jóvenes en tiempos de guerra y él y Pedri deben ser las esperanzas culés de cara a la reconstrucción ideada por Laporta para la próxima década. El hispano-bisauguineano será el encargado de hacer los goles y el canario tendrá la tarea de generarlos.

Detrás de estas dos figuras, el Barça cuenta con varios futbolistas de proyección como Gavi, Nico, Balde, Demir o Eric García. Todos ellos ya han hecho su debut con el primer equipo y cuentan con la confianza de un Koeman que ha demostrado desde que se hiciera con los mandos del Barcelona que no le tiembla el pulso a la hora de dar oportunidades a los jóvenes de La Masia.