Xavi Hernández, antes de un partido de la Europa League. / EFE

Barcelona

El dilema de Xavi

El técnico azulgrana llevó a cabo rotaciones ante el Eintracht y el equipo azulgrana lo acusó durante muchos minutos

DANIEL PANERO

Xavi innovó el jueves en el estadio del Eintracht de Fráncfort y la apuesta no salió del todo bien. El técnico del Barcelona optó por dar descanso a Frenkie de Jong y Ousmane Dembélé, dos jugadores fundamentales para la mejoría azulgrana en este 2022, y el equipo lo acusó hasta el punto de ver peligrar la eliminatoria de cuartos de la Europa League y tener que recurrir a ellos como plan de emergencia en la segunda mitad. El Barça ya tiene un once que se recita de memoria para las grandes citas y, por suerte o desgracia para los culés, todo lo que queda hasta el final de temporada son partidos clave. ¿Hacer más rotaciones o mantener la columna vertebral pese al riesgo de sobrecargar a sus futbolistas? Ese es el dilema al que se enfrenta Xavi.

«No hemos estado como en otros partidos, aunque en la segunda parte hemos estado mejor. Me voy satisfecho con el resultado (1-1), pero no con el juego. Frenkie y Ousmane han entrado muy bien, pero sin desmerecer a Gavi y a Adama, que también han estado bien», afirmó Xavi tras el empate logrado frente al Eintracht en la ida de cuartos de la segunda competición europea. El entrenador catalán sabe que los suyos no tuvieron uno de sus mejores días y que la idea de rotar a dos de sus futbolistas habituales el mismo día no salió como esperaba y que pudo ser incluso peor si no se hubiera reaccionado a tiempo a través de los cambios.

El Barça fue ante el Eintracht un equipo plano al que le costó romper líneas saliendo desde atrás, que no encontró a Pedri con espacios y que se estrelló una y otra vez contra un grupo tan ordenado como el que ensayó Oliver Glasner. Los azulgranas tampoco fueron capaces de conseguir desbordar por fuera para evitar el tapón que los germanos plantearon en el centro del campo y sin una y otra alternativa terminaron por mostrar unas carencias que les llevaron a tener el 66% de posesión, sí, pero apenas a disparar en cuatro ocasiones contra la portería defendida por Kevin Trapp, un bagaje muy lejano del que han mostrado en los últimos meses.

Uno de los motivos por los que el Barça no mostró su mejor cara fue la ausencia de dos futbolistas capitales en la mejoría blaugrana. El Barcelona es ya un equipo que tiene un once definido y en el que solo baila el lateral derecho por las reiteradas ausencias de Dani Alves o Sergiño Dest. Ter Stegen, Araujo, Piqué, Eric García, Jordi Alba, Busquets, Pedri, Frenkie de Jong, Dembélé, Aubameyang y Ferran Torres es el equipo con el que los blaugranas saltarían a disputar la final de la Europa League, un clásico o un partido a vida o muerte. Con estos protagonistas copando la alineación, el Barça ha conseguido escalar en Liga hasta la segunda plaza, ha asaltado el Santiago Bernabéu y ha accedido a las últimas rondas de la Liga Europa.

El principal inconveniente que tiene Xavi al respecto es la aglomeración de partidos. El Barça disputa en el mes de abril un mínimo de siete partidos, ocho si consigue pasar a semifinales de la Europa League. Toda esta batería de encuentros obliga al técnico de Tarrasa a hacer rotaciones para que su equipo mantenga la frescura, pero deberá hacerlo sin que los azulgranas lo acusen como en el caso del duelo ante el Eintracht. Ese es el principal reto al que se enfrenta un entrenador que ya ha encontrado un once tipo con el que ir a la guerra, pero que está obligado a mantener a todos enchufados por si surgen imprevistos en forma de lesión o sanciones. Rotaciones sí, pero las justas.