Vinicius supera a un jugador del Shakhtar durante su exhibición en Kiev. / Sergei Supinsky (Afp)

Análisis

Vitamina blanca para el clásico

El contundente triunfo frente al Shakhtar refuerza la autoestima del Real Madrid, que ganó solidez con su vieja guardia al mando en la sala de máquinas

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Hace un año, el Real Madrid se disponía a visitar el Camp Nou cabizbajo tras una estrepitosa derrota frente al Shakhtar que sacó los colores al equipo que por entonces tutelaba Zinedine Zidane. Cuatro días antes había sucumbido en Liga frente al Cádiz y su estreno en la Champions también fue tormentoso. En el feudo de su máximo rival encontró alivio con un triunfo de prestigio. Esta vez lo pisará con la autoestima reforzada gracias a su goleada frente al conjunto ucraniano, que detuvo la sangría de tres partidos consecutivos sin conocer la victoria que acumulaba el cuadro de Carlo Ancelotti y relanzó el ánimo del vestuario.

Aunque Vinicius, con su doblete, y Benzema, que ofreció otro recital en su carrera por el Balón de Oro, fueron los grandes protagonistas del asalto al Olímpico de Kiev, el pulso con los 'mineros' de Roberto De Zerbi reivindicó también a la troika de centrocampistas que sustentó las tres 'orejonas' consecutivas.

Casemiro, Modric y Kroos sumaron fuerzas por primera vez en lo que va de curso y sometieron al Shakhtar robándole el balón para encajonarle en campo propio y orquestar una ofensiva de nuevo efectiva, a la vez que reforzaban la solidez defensiva de una escuadra que ganó músculo con la presencia de Mendy en el lateral zurdo pero que, pese a ello, concedió ocasiones en el tramo final, abortadas de nuevo por un excepcional Courtois, que deberá evitar en el feudo azulgrana.

El clásico del domingo concita ya todos los pensamientos en Valdebebas gracias a que el Real Madrid hizo los deberes en Ucrania. Ancelotti huyó de experimentos y confeccionó la alineación más lógica teniendo en cuenta los riesgos que planteaba el envite. Con el 4-3-3, los blancos regresaron a su zona de confort, tras los vaivenes en el esquema que habían desnortado al bloque en las últimas citas.

A la espera de que Carvajal deje atrás su calvario de lesiones, el preparador transalpino tiene ya su once tipo, donde el tridente conformado por Vinicius, Benzema y Rodrygo gana peso aprovechando el absentismo de Hazard y Bale, mientras que la vieja guardia reclama vida extra en la medular, pese al empuje de Valverde y Camavinga. «Los tres lo han ganado todo y siguen con ambición, compromiso... Solo se les puede aplaudir», celebró su técnico.

El encaje de Valverde

El volante uruguayo se cayó del once inicial por primera vez en lo que va de campaña, aunque Ancelotti dejó claro que se trataba de un descanso puntual tras jugar con su selección, ya que le considera «clave». Su despliegue le convierte en un activo imprescindible para encarar a adversarios de ritmo elevado y todo apunta a que será titular en el Camp Nou, aunque posiblemente lo haga recostado en la banda derecha, donde pierde poderío y resta la capacidad de desborde que sí puede aportar Rodrygo, otro futbolista que salió fortalecido de Kiev gracias a su compromiso defensivo y oportunismo en el tanto que puso el momentáneo 0-4. Mezcla bien con su asistente Vinicius y también con Benzema, aunque le falta la regularidad de la que presumen los dos indiscutidos líderes de este Real Madrid.

A Vinicius le han bastado once partidos para superar los registros que acumuló en sus 49 apariciones durante la campaña anterior. Contabiliza ya siete goles y cinco asistencias, frente a las seis dianas y siete pases decisivos con que cerró el curso 2020-21. Su segundo tanto contra el Shakhtar resume la asombrosa evolución que ha experimentado en los últimos tiempos. Mareó a cuatro contrincantes antes de resolver con una suficiencia digna de los mejores artilleros. Es uno de los elementos más desequilibrantes del panorama actual y su ascendente crece. En Kiev no paró de intercambiar impresiones con Rodrygo y Benzema que resultaron determinantes a la hora de desarbolar a la zaga local.

El lionés suma y sigue. Son ya once goles y ocho asistencias en once citas con la casaca blanca, a los que agrega los dos tantos que anotó con Francia en la 'final four' de la Nations League. Tras igualar a Carlos Alonso Santillana como cuarto mayor cañonero en la historia del Real Madrid, ante el Barça se le presenta una buena oportunidad de seguir recortándole terreno a Alfredo Di Stéfano, aunque no marca en el Camp Nou desde 2016.

Sí lo hizo el pasado curso en Valdebebas, donde Zidane dibujó un once que diferirá poco del que sacará Ancelotti el domingo. En él aparecían Nacho, que se perfila como lateral diestro tras descansar frente al Shakhtar, y Valverde, que en aquel triunfo formó en la línea de ataque con Vinicius y Benzema. Pistas para otro clásico al que el Real Madrid llega de subidón, aunque, como recordó Ancelotti, «contra el Barcelona será otra historia».