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Julian Álvarez rubrica la goleada del Manchester City al Real Madrid en el Etihad. EP
El City decapita al rey de Europa y enfila la triple corona
Semifinales | Vuelta

El City decapita al rey de Europa y enfila la triple corona

El demoledor conjunto de Guardiola avasalla a un Real Madrid insolvente en el Etihad y se medirá al Inter de Milán en la final de Estambul

Óscar Bellot

Enviado especial a Mánchester

Martes, 16 de mayo 2023

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El Real Madrid fue incapaz de cruzar su última frontera en el Etihad y verá desde la distancia cómo el Manchester City y el Inter de Milán pelean el 10 de junio en Estambul por sucederle como monarca del Viejo Continente. El conjunto de Pep Guardiola, imperial de principio a fin, barrió al irreconocible cuadro de Carlo Ancelotti con una presión asfixiante y un poderío ofensivo extraordinario para citarse con los 'neroazzurri' en el Estadio Olímpico Atatürk, tras infligirle a los blancos una de las goleadas más dolorosas de su historia por la imagen ofrecida y las consecuencias.

Bernardo Silva, tan perspicaz como el mejor sabueso que haya deparado la novela policíaca, aprovechó el terror que genera en las defensas rivales la mera presencia de Haaland para ajusticiar al defensor del título con un doblete antes del descanso y encarrilar el pase a la final de la Champions de una escuadra que está a tres partidos de lograr una triple corona que solo se ha ceñido el Manchester United en Inglaterra. El gol en propia puerta de Militao en la segunda parte enterró definitivamente a un Real Madrid sin mandíbula, motor ni mordiente que vio cómo Julián Álvarez, ya en el descuento, ahondaba en la herida.

Los 'skyblues', finalistas de la FA Cup y a un paso de revalidar el título en una Premier en la que aventajan en cuatro puntos al Arsenal con un partido menos cuando el campeonato toca a su fin, disputarán por segunda vez el duelo decisivo por la 'orejona', dos años después de sucumbir a manos del Chelsea en Do Dragao. Guardiola, que le amargó a Ancelotti sus bodas de oro como técnico del Real Madrid en la Champions, tratará de desquitarse en Estambul de aquella derrota para rubricar un legado al que solo le queda una cuenta pendiente.

Manchester City

Ederson, Walker, Rúben Dias, Akanji, Stones, Rodri, Bernardo Silva, De Bruyne (Foden, min. 84), Gündogan (Mahrez, min. 79), Grealish y Haaland (Julián Alvarez, min. 89).

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Real Madrid

Courtois, Carvajal (Lucas Vázquez, min. 80), Militao, Alaba, Camavinga (Tchouaméni, min. 80), Kroos (Asensio, min. 70), Valverde, Modric (Rüdiger, min. 63), Rodrygo (Ceballos, min. 80), Benzema y Vinicius.

  • Goles: 1-0: min. 23, Bernardo Silva. 2-0: min. 37, Bernardo Silva. 3-0: min. 76, Militao, en propia puerta. 4-0: min. 90+1, Julián Álvarez.

  • Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó a Rúben Dias, Carvajal, Gündogan, Camavinga y Grealish.

  • Incidencias: Partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el Etihad Stadium ante 53.400 espectadores.

Recordó Ancelotti a sus pupilos en la previa que tocaría sufrir, pero seguramente ni el de Reggiolo, que acudió a todos sus pretorianos de inicio incluso a costa de sacrificar a Rüdiger para devolverle los galones en el eje de la defensa a Militao, esperaba un puesta en escena del City tan avasalladora. Haaland y Rodri lanzaron los primeros zarpazos de una escuadra que salió con una presión abrasiva, mucha movilidad en tres cuartos y amenaza desde la media distancia. Al Real Madrid, despojado del cuero, no le quedó más remedio que aferrarse a un Courtois soberbio, aunque desbordado por semejante tiroteo.

El belga logró facturar dos paradones descomunales en los primeros 20 minutos, abortando primero con la cadera un cabezazo demoledor de Haaland y luego sacando una manopla prodigiosa en respuesta de nuevo a otro testarazo brutal del insaciable cazador noruego. Con todo, el cancerbero ya no pudo realizar un tercer milagro cuando De Bruyne desarboló a la retaguardia visitante filtrando un pase a Bernardo Silva para que el portugués fusilase al palo corto con la zurda.

Trataron de reponerse los blancos con correcciones de Ancelotti sobre la marcha y apelando a su orgullo de campeones. Kroos estrelló un latigazo contra el travesaño después de que Rodrygo, Vinicius y Benzema tocaran a rebato, pero el City tenía mucha más determinación y clarividencia. Una triangulación entre Grealish y Gündogan volvió a sembrar el pánico en el área de Courtois antes de que Bernardo Silva recogiese la bola, previo rechace de Militao, para batir de nuevo al belga. El luso supo aprovechar la vigilancia extrema a Haaland para castigar antes del intermedio a un Real Madrid insolvente y apocado.

Un aspirante de titanio

Pese al repaso que sufrieron en el primer tiempo, mantuvo intactas sus tropas Ancelotti tras el paso por la caseta, aunque sus soldados regresaron con una disposición más agresiva. Pudo recortar distancias Alaba botando una falta desde la frontal, pero Ederson replicó con grandeza.

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Mas este City ya no es aquel que solo disfrutaba con la pelota y ahora también descolla aplicándose en defensa con pico y pala. Baste recordar que solo ha encajado siete goles en el Etihad en lo que va de año para resumir la destreza que han adquirido los zapadores celestes. La versión reactiva, además, incrementa la amenaza a la carrera de un equipo que pudo sentenciar en una transición que no logró culminar Gündogan.

Reconfiguró el bloque Ancelotti con la entrada de Rüdiger por Modric, lo que desplazó a Alaba al lateral izquierdo y permitió que Camavinga regresase al centro del campo. El despliegue del de Cabinda dio un plus de energía al Real Madrid, que ganó enteros a medida que el esfuerzo pasaba factura al City pero siguió sin encontrar espacios por los que incursionar en las pétreas líneas enemigas con un Benzema otra vez desconectado y un Vinicius desenchufado.

Haaland acarició la estocada definitiva tras un taconazo extraordinario de Gündogan cuando Ancelotti había aceptado sacrificar a Kroos para recurrir al fusil de Asensio. Courtois cerró el paso al nórdico con otra intervención monumental, pero solo prolongó la agonía de un equipo al que terminó de amortajar el gol en propia puerta de Militao cuando desvió sin fortuna un cabezazo de Akanji en una acción de estrategia orquestada por De Bruyne. Los blancos, sin más interruptor que el de Vinicius, cayeron de forma estrepitosa y abrirán heridas que parecían cicatrizadas.

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