Rodrygo Goes celebra su gol clave ante el Inter. / Afp

Análisis

El ímpetu brasileño sostiene al Madrid en Europa

Superada la final ante el Inter, Zidane busca el equilibrio a la italiana que condujo a los blancos al título de Liga tras el confinamiento

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Justo cuando el Real Madrid se asomaba a la debacle ante el Inter y Zinedine Zidane recibía más críticas en directo precisamente por sus cambios, sus dos jóvenes brasileños salieron al rescate para marcar el gol de la victoria que revitaliza al equipo blanco en Europa. Con Eden Hazard y Marco Asensio lejos aún de la forma idónea, Vinicius y Rodrygo entraron a tiempo para fabricar la jugada que le dio al conjunto merengue su primera victoria esta temporada en Europa y dejarle con cuatro puntos a falta de tres jornadas. Situación más límite aún para el Inter de Antonio Conte, obligado a no fallar en San Siro para mantenerse vivo en el grupo más equilibrado y emocionante de la Champions.

Como en este inicio de temporada, el vigente campeón de Liga ganó pero sembró muchas dudas. Mejoró en la actitud y en la presión en campo rival, pero dejó unos huecos atrás tremendos y permitió contragolpes muy claros a medida que fue perdiendo fuelle. Comienza junto y valiente, pero se va partiendo según avanza la cita. Acusado unas veces de falta de pegada y otras muchas de vulnerabilidad defensiva pese al poderío de Sergio Ramos y del lateral Mendy, Zidane busca ese equilibrio a la italiana que le dio el título de Liga a base de victorias por la mínima tras el confinamiento.

Salvado un 'match ball' en contra, el joven Rodrygo Goes acapara los elogios. Más discreto y pausado en su fútbol que Vinicius, p arecía haber caído en desgracia pero se ha convertido en un revulsivo para el Real Madrid, sobre todo en Champions. A sus 19 años, el miércoles aprovechó una asistencia de la otra perla brasileña para embocar un balón por la escuadra y dar oxígeno deportivo y económico al club. «El futuro salva al Madrid», «gol de oro», son algunos de los titulares referentes a Rodrygo, que señaló en su camiseta el escudo del equipo tras marcar a diez minutos para el final de un duelo frenético que pudo ganar cualquiera.

Rodrygo, que había salido al campo apenas un cuarto de hora antes de anotar, acentuó con ese gol su particular idilio con la Liga de Campeones. Desde que aterrizara en el Real Madrid en junio de 2019, destinado en principio a pulirse en el filial merengue pese a su alto coste de 60 millones, el exdelantero del Santos ha participado en ocho partidos de Champions en los que ha marcado también cinco tantos. Destacan entre ellos, el triplete que marcó en la goleada 6-0 al Galatasaray, el 6 de noviembre de 2019, en la anterior edición del máximo torneo continental de clubes. El que fuera el jugador más joven en marcar en la Copa Libertadores con 17 años, se convirtió también frente al Galatasaray en el brasileño más joven en anotar en la Liga de Campeones europea a sus 18 años.

Desequilibrio y pausa

Hábil y elegante en el trato del balón y mejor definidor que Vinicius aunque menos desequilibrante en el uno contra uno, también ha dado el pase de gol en otros tres tantos europeos del Real Madrid. Rodrygo aparece en un gol del Madrid en la Champions cada 44 minutos que está sobre el terreno de juego. «Espero que sea así siempre que juegue la Champions», afirmaba tras el partido el feliz Rodrygo, que esta temporada ha actuado en siete partidos oficiales con el Real Madrid. Hace un año, Zidane aseguraba de él que «lo tiene todo, técnicamente es muy bueno», añadiendo que «cuando tiene la oportunidad de jugar lo hace bien».

El martes, el técnico merengue volvía a reiterar que con la «aportación de Vini y Rodrygo, que hizo un gol muy bonito, hay que estar contentos». La electricidad y el ritmo de Vinicius contectaron con la tranquilidad y el acierto de Rodrygo para impulsar al Real Madrid en Europa. Sigue muy vivo en la fase de grupos, aunque todavía es tercero con cuatro puntos, los mismos que el Shakhtar y uno menos que el Borussia Moenchengladbach, pero le queda un largo camino hasta la final de Estambul y la defensa del título de Liga.

Debe mejorar en todas las facetas del juego, gobernar mejor el centro del campo, ser más ordenado, mantener a diario el espíritu competitivo de las finales y disfrutar de algo más de banquillo. La columna vertebral que forman Courtois, Ramos, Casemiro y Benzema, mejor que no sufra daño alguno. También deben aportar mucho más Hazard y Asensio, en quienes Zidane tiene confianza infinita. Y espabilar Isco, muy apagado.