Zidane consuela a Hazard en el Etihad. / Peter Powell (Afp)

Análisis

La eliminación europea carga de deberes al Real Madrid

Los blancos necesitan ajustes para volver a estar entre la flor y nata del continente que se verán dificultados por la contención del gasto

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Dos eliminaciones consecutivas en octavos de final de la Champions para un equipo que no bajó de las semifinales en las ocho campañas precedentes cargan de deberes al Real Madrid para volver a estar entre la flor y nata del continente. Aunque la consecución del título de Liga les permitió acudir a Mánchester con la temporada salvada, los blancos cerraron con amargura en el Etihad un curso en el que también conquistaron la Supercopa de España pero del que se despidieron mostrando la necesidad de dar una vuelta de tuerca al proyecto para recuperar la hegemonía en su competición predilecta.

«Acaba una temporada atípica y extraña, muy dura para todos. El sabor es agridulce porque somos el Real Madrid y estamos obligados a ganarlo todo», reconoció este sábado en sus redes sociales Sergio Ramos, quien puso en valor una campaña en la que la escuadra que abandera resurgió de sus cenizas pero a la que no pudo ponerle el broche deseado. «Hay que dar mérito a la Liga, y más a una tan excepcional, y a la Supercopa, pero nos vamos tristes por la eliminación de la Champions», abundó el capitán.

El esfuerzo mancomunado de un equipo que hizo gala de una solidez defensiva a prueba de bombas y sacó rendimiento máximo a la aportación coral del bloque en ataque pese a carecer de un verdadero 'killer' fue suficiente para superar en el torneo de la regularidad a un Barcelona en horas bajas, pero la Liga de Campeones no perdona ni una sombra de debilidad y este curso ha retratado de principio a fin sus carencias, comenzando con aquella esperpéntica actuación en el Parque de los Príncipes, pasando por una noche de brujas para olvidar en el Santiago Bernabéu y desembocando en la debacle final frente al equipo de Pep Guardiola.

Esa larga agonía hasta su defunción definitiva experimentada por el Real Madrid en una competición que dominó con puño de hierro durante un lustro inolvidable refrenda la necesidad de dar un impulso adicional al bloque que se verá dificultado, sin embargo, por la contención de gastos aplicada por la directiva para hacer frente a la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus.

No se prevén movimientos relevantes en un mercado en el que todas las energías del club están concentradas en el apartado de salidas, con Bale y James como principales engorros a resolver. Ni Camavinga, ni Haaland ni, por supuesto, Mbappé llegarán para reforzar a una escuadra que tampoco recuperará cedidos más allá del portero ucraniano Lunin, cuyo retorno servirá para cubrir las espaldas de Courtois tras la marcha de Areola.

Retos para Zidane

El peso de la responsabilidad, recaerá, por tanto sobre Zinedine Zidane. La confianza en el técnico es plena, pese al jirón europeo. La apuesta por Hazard, que llegaba entre algodones, se reveló equivocada frente al City, vistas las bajas prestaciones del '7' en la clausura de la que ha sido la peor temporada de su carrera, y el marsellés tampoco acertó con los cambios. Lucas Vázquez, Valverde y Jovic no aportaron el plus de energía y desequilibrio que necesitaba el Real Madrid mientras en el banquillo languidecía Vinicius, el mayor agitador de la plantilla.

Recobrar la versión del belga que le llevó a ser el mejor jugador de la Premier durante la década pasada será uno de los principales retos del preparador del Real Madrid cuando el balón vuelva a rodar. Los números de Hazard no pueden sino crecer tras una temporada que ha cerrado con un gol y siete asistencias.

Hay margen de sobra por tanto con el astro de La Louvière, pero Zidane deberá cavilar este verano cómo acopla su condición de estandarte con la necesidad de dar mayor vuelo a Vinicius. Así lo quiere la directiva y lo reclama el carioca con sus apariciones sobre el verde. El francés aplaude su mejoría en la toma de decisiones, pero sólo le concibe como extremo izquierdo y ese territorio lo ha reservado para Hazard. Sin embargo, el ex del Flamengo es una de las principales apuestas de futuro del club y sus suplencias no sientan bien en el palco.

El crecimiento de Vinicius, Rodrygo y Valverde, junto a la aportación de un Marco Asensio cuya campaña quedó reducida al tramo final por la gravísima lesión que sufrió el pasado verano serán primordiales para elevar la capacidad competitiva del Real Madrid en la próxima edición de la Champions. De su progresión y el rendimiento que Zidane logre extraer a sus curtidos pretorianos dependerán las opciones de los blancos de reverdecer laureles en una Champions en la que sigue echando de menos una infinidad a Cristiano.