Coco, Kirian, Mfulu y Lemos, en una acción defensiva. / Laliga

La UD ralentiza el paso con otro empate (1-1)

Las tablas en Ibiza le descuelgan de la promoción de ascenso, ahora a cinco puntos. El golazo de Viera antes del descenso no alcanzó para ganar

Un gol de Viera no bastó para que la UD saliera triunfal, teniéndose que conformar con un empate (1-1) que encarece sus opciones de entrar en la promoción de ascenso, ya que tanto Oviedo como Ponferradina ganaron en esta jornada y el equipo amarillo, octavo, queda a cinco puntos del conjunto asturiano, sexto, y a dos del leonés, que es séptimo.

El entrenador barcelonés García Pimienta hizo lo que tenía en mente, repetir la misma alineación que empató en casa del líder. Su confianza en este minuto es plena en la pareja de centrales formada por Raúl Navas y Coco, en el joven Alberto Moleiro, y en el olfato goleador del ariete albanés Sadiku.

Los jugadores de Las Palmas saltaron al terreno de juego de Can Misses con la noticia de la remontada del Real Oviedo en Alcorcón (1-2) y se mentalizaron de que ganar a la UD Ibiza tenía un valor mayor. Su otros rivales en la pelea por los playoffs, el día anterior, Ponferradina y Cartagena, también habían hecho los deberes. No se podía fallar.

La puesta en escena del equipo de Paco Jémez fue notable, con un fútbol rápido por las bandas que descoló a Las Palmas, sin control de la pelota. Pero fueron los amarillos, en una contra, los que primero pudieron marcar. Un gran remate de Moleiro, con recorte incluido, se fue al palo (min, 4). Esta acción no provocó miedos en el Ibiza, que siguió con el mismo guión buscando la portería de Álvaro Valles.

El guardameta de Las Palmas apareció en dos acciones para salvar a su equipo del primer gol. En la primera (min. 8) enmendó un error suyo al taponar un disparo de Ekain. En la otra, diez minutos después, sacó una mano prodigiosa para desviar el remate del grancanario Cristian Herrera. Estuvo chupón, porque tenía solo al otro costado a su compañero Ekain para empujarla.

En la primer mitad, el juego del equipo de García Pimienta no encontró aquellos parámetros que le ha identificado en fechas anteriores como enemigo de peligro. No mostró su identidad con la pelota como quería y concedió una catarata de oportunidades al rival, romo en el remate.

En un encuentro de idas y venidas, Las Palmas salió ileso. De inicio el Ibiza contuvo mucho a los amarillos con una obsesión muy clara: mantener a Jonathan Viera lejos de la pelota. El mediocentro Diop se vio incapaz y desbordado. Sólo con faltas pudo detener al capitán amarillo.

Durante un rato, la UD Las Palmas amarró el juego a las botas de sus jugadores, fieles a un estilo de toque, pero cuando no funciona ese modelo, el manual del fútbol te aconseja que seas más práctico, al menos, intimidar, al contrario. El Ibiza arriesga tanto con su fútbol vistoso, que atrás deja muchos huecos. Es el precio que debe pagar por su valentía. Y es que Jémez no entiende este deporte de otra forma.

La UD Las Palmas se adelantó en el marcador cuando mejor discutían la pelota los ibicencos. Una genialidad de Jonathan Viera, que metió la puntera para desviar con los tacos un pase al interior del área (min. 41). Un resultado engañoso, pues el Ibiza había hecho méritos para batir la meta grancanaria.

El paso por los vestuarios dejó la primera decisión de Pimienta. La tarjeta que tenía Sadiku le envió a la ducha. En su posición entró el joven Rafa Mujica. Las Palmas entendió mejor el partido porque aguantó más la pelota y eso provocó que el Ibiza no estuviese tan suelto.

El triunfo que no llegó

Jonathan Viera, como siempre, puso el talento y la jerarquía, que está al alcance solamente de los mejores, para decidir qué se hacer en cada momento. Un gran pase suyo (min,57), no lo aprovechó el tinerfeño Kirian, que remató al cuerpo del portero.

Sin embargo, a balón parado, la UD ibiza puso la igualada cuando peor estaba jugando. Un córner de Cristian Herrera lo remató picado Goldar, el séptimo de la temporada, aprovechando el resbalón de Coco.

El partido empezaba de nuevo y Pimienta movió de nuevo el banquillo. Se fue un desdibujado Jesé en lugar de Rober. El Ibiza tomó el mando de nuevo, desapareció Viera del campo y la victoria se ponía cuesta arriba. Tanto que no terminó de llegar.