Los usuarios se lo pasan en grande en los entrenamientos. / CB Gran Canaria

Proyecto Suma: la unión de todos, la felicidad de muchos

Inclusión. El Proyecto Suma del Club Baloncesto Gran Canaria acerca el deporte de la canasta a personas con síndrome de down, autismo o asperger

ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria

La vida puede ser maravillosa. Y lo es por las personas y por las situaciones que encuentras y sientes en un camino repleto de alegrías, de vivencias, de sinsabores, pero, sobre todo, de ganas de disfrutar, de compartir y de unir, con la finalidad ineludible de respetar y de amar la igualdad y la diferencia para incluir en una sociedad diversa. Es el caso del Proyecto Suma del Club Baloncesto Gran Canaria, que con la colaboración imprescindible de Adventia Pharma y del Grupo Cajamar acerca el deporte de la canasta a personas con síndrome de down, autismo, asperger y otras condiciones. Una iniciativa que arrancó en diciembre de 2019 con 60 usuarios y, tras obtener visibilidad en todos los ámbitos y potenciar la suma de todos para conseguir la felicidad de muchos, ya se marca retos más ambiciosos y necesarios para alcanzar el centenar de usuarios con instituciones, colegios de educación especial o institutos, entre otros.

«El club tiene unos valores y debe devolver ese cariño a la gente de la isla, llegando también a las personas que puedan sufrir algún tipo de exclusión. En este caso, a personas con diferentes capacidades y que ellos y sus familias tengan la oportunidad de desarrollarse, de socializar y de tener una vida más saludable a través del baloncesto», explica Javi Chorén, coordinador del proyecto y entrenador de las categorías de formación claretianas. Un gallego que aterrizó en la isla hace un año convencido por el examarillo Josh Fisher (2008-10) tras entablar una gran amistad en el CB Las Rozas madrileño y que, desde el primer momento, abrió puertas, aplicó un método y pintó sonrisas para hacer más especial el día a día de todos.

«El objetivo del proyecto es la felicidad de los usuarios, buscamos la sonrisa permanente y creo que lo estamos consiguiendo. Acompañado de la salud; últimamente, se nos llena la boca de no al sedentarismo y hábitos de vida más saludables, pues que duda cabe que el deporte aporta salud. Y, por último, la sociabilización, el sentirte uno más es muy importante y, por eso, nosotros entrenamos desde el principio en el pabellón de la Vega San José. Eso es clave y nos gusta entrenar a la vez con otro equipo de la cantera porque ahí es donde sociabilizas y puedes entrar. Donde Lucas del Proyecto Suma conoce a María del equipo tradicional. Buscamos esa interacción», argumenta Chorén convencido de que su faceta de entrenador es para atender a todas las personas que pretendan jugar al baloncesto, al tiempo que añade que «al final, esto es una excusa porque el baloncesto dura dos horas, lo que queremos es incluirles. Tienen entradas para ir al Arena, pero ahora ya sabemos cómo está todo por la covid-19. Queremos convivir y erradicar esa posible exclusión social o comunicativa, que sea la hoja de ruta de este proyecto y que sea una conversación baloncestística».

Tras meses de espera y de encuentros telemáticos, en los que incluso participó el capitán del primer equipo Javier Beirán, esta semana está previsto que vuelvan al parqué, aunque en grupos más reducidos y con múltiples medidas para preservar la salud. Poco a poco y sin acelerar los plazos para que este colectivo, con usuarios que van desde los cuatro años hasta los 65, se habitúe a la actual situación. Ha sido una etapa de sufrimiento e incertidumbre, sin entender en muchos casos qué estaba ocurriendo, pero con la ilusión de volver a encontrarse con los entrenadores y los compañeros del equipo y de todos y cada uno de los combinados que componen el vivero del Granca, con los que incluso coincidieron en el clínic estival. Y es que su puesta de largo trajo aire fresco, un manantial de sensibilidad y de valores que despertaron el interés y el elogio de referentes del baloncesto como Pau Gasol, Sitapha Savané y Chechu Biriukov, entre otros.

La importancia de las familias

«El proyecto se llama así porque es la suma de todos. No es solo un juego de palabras, estoy muy agradecido al club, al Cabildo de Gran Canaria, pero también a las familias del baloncesto tradicional, compañeros entrenadores y trabajadores del club porque, al final, considero que acogiendo a estas personas que tienen diferentes necesidades es muy importante que las personas que los reciben en el pabellón tengan una sonrisa, que se sientan acogidos simplemente con un saludo», desliza Chorén emocionado por la respuesta en todos los ámbitos.

«Hemos hecho incluso partidos inclusivos, padres que comparten momentos en la grada cuando es su primera vez... Ha sido una experiencia muy satisfactoria tanto para las familias con necesidades diferentes como para mí y para todo el proyecto en sí, eso nos ha ayudado muchísimo, con partidos que hemos hecho con la sección masculina y femenina del club, con minibasket, todo eso es muy positivo. El feedback de que estamos haciendo las cosas bien lo encontramos en las familias», afirma.

El método red retumba con pasión en la Vega de San José. Nada se improvisa, no reciben un balón para lanzar a canasta durante el tiempo que dure la sesión. Al igual que cualquier equipo de formación, los usuarios del Proyecto Suma disponen de una planificación que lleva un trabajo y un refuerzo detrás de muchas horas.

«Sobre todo, trabajamos sus necesidades, esas personas normalmente llevan una vida sedentaria, por lo que en el entrenamiento trabajamos lo que se hace en un equipo, pero también la psicomotricidad, los grupos específicos musculares que muchas veces se nos olvidan», dice.

Chorén ahonda en la idea de que «los entrenamientos sean lo más completo posible, trabajando indistintamente los músculos propios de la espalda con el tren inferior, el tren superior, los estímulos visuales, auditivos, la coordinación estímulo visual... Lo que también ellos van necesitando en el día a día no podemos olvidarnos de reforzarlo de alguna manera. Y todo esto a través de jugar al baloncesto en un club como el Granca».

«Como entrenador me requiere un esfuerzo mayor, pero siempre se ve compensado porque son personas súper agradecidas, son familias que me han apoyado desde el primer día. Yo soy simplemente el entrenador que dirige el proyecto con la ayuda del club, pero que sin el apoyo y la fuerza que requiero a diario de los deportistas, que para mí son los protagonistas, como de las familias no se podrían alcanzar los objetivos. La fuerza y la ilusión que te transmiten te hacen sudar un poco más cada día», comenta.

Chorén asegura que «todos los días termino de entrenar con dos líquidos que se mezclan: uno es el sudor del esfuerzo y el otro son las lágrimas de la emoción. Es la mezcla en cada entreno».

El objetivo: jugar partidos

El paso de visibilizar a normalizar no siempre es tan gigantesco. El esfuerzo puede reducir los tiempos y acercar los sueños. El primero ya vio la luz y ahora toma sentido otro para hacer las delicias de todos. «El objetivo final es llegar a jugar partidos como todos los demás», aclara, mientras agrega que «el año que viene espero que haya una liga Proyecto Suma, en la que también estén otros clubs de la isla, porque entrenar sin jugar va a ser frustrante y no estaríamos alcanzando el objetivo que es ser igual que los demás. Es el siguiente paso».

Un paso que se visibilizó con motivo de la película Campeones de Javier Fesser en 2018, ganadora de tres premios Goya, pero, principalmente, hizo mucho por la discapacidad, suponiendo para muchos un antes y un después.

«Hacía falta la película porque nos ayudó a todos a visibilizar. Tuve el honor de ser invitado por Javier al estreno con el equipo que entrenaba en Las Rozas. Le dije que me encantaba su película, pero que lo que yo hago es una realidad, es todos los días y me siento hasta más afortunado», dice.

El Proyecto Suma prosigue con orgullo y responsabilidad por una realidad que es capaz de mejorarse con una simple sonrisa.

La iniciativa cumple un primer año en el que consiguió visibilizar su propuesta y ahora arranca la fase de normalizar una situación que ha sido tremendamente bien acogida en cada rincón de Gran Canaria.

Un centenar de usuarios es el objetivo de cara a un segundo año en que proseguir dando pasos hacia adelante en la isla.