«El equipo merece respeto y no reducirlo todo a ir o no a la Copa»

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16/01/2020

El director deportivo del CB Gran Canaria analiza sin heridas dolientes la trayectoria del equipo, fuera de la lucha por la Copa del Rey como factura de sus dos últimas derrotas. El ejecutivo pone en valor el trabajo que se está realizando pese a que, como admite, los resultados puedan restar valor a factores que no tienen tanta visibilidad. Ahí saca a relucir su corporativismo.

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— La última derrota en el Arena, que terminó de condenar las escasas opciones que existían de estar en la Copa del Rey, no pudo dejar resaca más amarga, incluyendo protestas de un sector de la afición. Todo lo que pudo salir mal, salió peor.

— Queríamos ganar el partido para tener una victoria más, así como frente al Betis la semana anterior. Lo curioso es que empezamos de una manera excelente, llegando a ir ganando hasta de doce puntos y en el descanso íbamos por arriba. Pero en un momento del tercer cuarto nos fuimos para abajo y ahí el Baskonia se aprovechó de nuestros fallos y ansiedades. De un nivel altísimo pasamos a hacerlo bastante peor en los instantes decisivos. ¿Pitos de la afición? Yo me quedo con la gente que estuvo aplaudiendo, incluso ya con el partido terminado, reconociendo el esfuerzo por encima del resultado.

— Pero la derrota fue más allá por su consecuencia directa de implicar quedarse fuera de la lucha por la Copa, que era el primer objetivo de 2020.

— Llegábamos condicionados depués de la derrota ante el Betis y lo intentamos hasta el final. Queríamos el premio de estar en la Copa, es obvio, pero hay que reconocer ahora que hay otros equipos que lo han hecho mejor que nosotros y por eso se han clasificado.

— ¿Es un fracaso no estar en Málaga a mitad de febrero luchando por este título?

— No lo calificaría así teniendo en cuenta que luchamos hasta el último momento, hasta el último partido por ello. Recordemos que hay equipos de la Euroliga que ni tan siquiera han tenido esa opción. Por eso convendría valorar el nivel de la competición y el nivel de los rivales. Aquí no hay enemigo pequeño y no es un dicho fácil, es una realidad.

— Por encima del ejemplo de otros equipos, ¿qué autocrítica se hace? No todo será mirar alrededor.

— Pues que tenemos que mejorar para estar en la Copa el próximo año y ganar muchos partidos ahora. Porque no sería la primera vez que un participante de la Copa, tras acabar el torneo, está a punto de descender posteriormente. Hay que tener una panorámica más global, no reducirlo todo a la Copa.

— ¿Entiende el cabreo y desencanto de la afición por tener que volver a ver la Copa por televisión?

— Nuestra obligación es entenderlo y digerirlo lo más rápido posible por la dinámica del deporte profesional, del calendario. No puedes detenerte en una derrota o en una decepción que te lleves. El Joventut perdió los primeros cuatro partidos, ganó los siete siguientes y después únicamente ha ganado otro. El mismo Bilbao venció en los últimos cinco partidos y ha sido capaz de derrotar al Barcelona, Real Madrid o Valencia. Nosotros, en las últimas derrotas, hemos empezado ganando y haciendo un buen baloncesto. De hecho, nuestro primer cuarto ante el Baskonia fue de un grandísimo nivel, quedando 28-25 ante un equipo de Euroliga, lo que habla a las claras de nuestro trabajo. De una dinámica que, considero, no es tan negativa como se puede o quiere hacer ver por parte de algunos.

— Que esté el Tenerife en la Copa y no el Granca tampoco sienta demasiado bien...

— Haríamos muy mal en fijarnos en un solo equipo y en situar nuestra exigencia en este tipo de comparaciones. Venimos de cinco o seis años de una excelencia en resultados y es ahora cuando estamos viendo la dificultad de mantener ese nivel. Eso es agua pasada, está claro y no podemos vivir de recuerdos. Cada temporada y cada partido te renueva las exigencias por completo y es ahí donde nosotros ponemos el análisis. En nuestra propia exigencia.

— ¿Venir de ese listón imbatible de títulos y finales aboca ya a una insatisfacción permanente en adelante?

— Todo lo contrario, debe ser un estímulo. Eso significa que si haces bien las cosas, puedes llegar a esos logros. Ya lo decía el año pasado y lo mantengo: decir que jugamos la Euroliga es algo increíble para nosotros. Y lo hicimos a un gran nivel, pudiendo ganar muchos más partidos que los que pudimos sacar adelante, pese a las lesiones que arrastramos. El club salió reforzado de esa experiencia aunque sea ahora, a toro pasado, cuando nos demos cuenta. Hay pocos clubes en la ACB, al margen de los dos o tres que todos sabemos, que puedan decir que compiten de esta manera en una Euroliga. Todo lo que hemos hecho debe ser un punto de crecimiento, aunque a ojos de casi todos lo único que prevalezca sea ganar o no, lo inmediato.

— ¿Cree que esta plantilla puede volver a ilusionar a la afición en la presente temporada, en los meses que vienen?

— Tiene que ser así y cuento con el plus que nos da la afición, como he visto que pasa también en otros pabellones. No me cabe la menor duda de que los equipos que van a estar arriba son los que sean capaces de hacerse fuertes en su cancha y vamos a necesitar a toda nuestra gente. Ya se vio que en la última jornada había muchos equipos implicados en la lucha por las plazas que quedaban para la Copa del Rey, lo que habla a las claras de la extrema igualdad que hay. Aquí con el nombre no le ganas a nadie. O te pones o te pasan por encima. Tener una gran energía en tu entorno, que sientas el apoyo de tu afición, puede darte ese plus para sacar adelante un partido que lo tienes complicado o en el que debes superar más dificultades de las previstas. Es más fácil jugar con la energía ambiental de tu parte.

— En este momento de la temporada, ¿cuál es su nivel de satisfacción con el rendimiento de la plantilla y la labor del entrenador?

— Como el resto de equipos, no creo que aquí pueda estar nadie satisfecho del todo porque no hemos alcanzado nuestro tope, el máximo que podemos ofrecer. Por encima de ganar o perder, siempre hemos estado ahí, siempre hemos competido. Hace dos semanas, estábamos a una victoria del quinto clasificado, conviene no perder la perspectiva. Después de más de treinta años en el baloncesto profesional, ni cuando ganamos me pongo a un nivel extremo de exuberancia mental ni cuando pierdo me vengo abajo. Pero sí estoy contento con el tono que ofrece el equipo, con su competitividad y la pelea que ofrece en cada partido con opciones de ganarlo.

— Pero sin competición europea, sin esa carga entre semana, sí se esperaba más de este Granca, más regularidad. ¿No lo ve así?

— Estamos en la Liga ACB para bien y para mal. Sin justificaciones pero, también, considerándolo todo. Nosotros empezamos con muchos jugadores nuevos, también con un técnico nuevo y con cinco miembros de la plantilla que estuvieron en el Mundial que no hicieron nada de pretemporada. De hecho creo que en los primeros partidos que perdimos, aún estábamos en fase de enterarnos lo que teníamos. Mi misión es sumar, construir, tratar de exprimir al máximo los factores positivos y, claro está, aprender de los errores, de las experiencias malas. Me quedo con lo bueno por encima de lo malo. Y considero que es injusto reducirlo todo a estar o no en la Copa. El equipo merece un mayor respeto que un análisis de este tipo. La Copa es un premio y cuando empiezas la temporada sabes que lo puedes tener o no. Y, una vez entras, casi siempre juegan la final los mismos. Está bien que nos pongamos retos, pero siempre sabiéndolo valorar todo. Siempre quieres ganar más y competir mejor. Por muy bien que lo hagas, la ambición es fundamental. Y siempre esperas más. Como cuando en años anteriores hicimos cosas impensables, con finales de Copa del Rey y de la Eurocup y el título de la Supercopa de España, y seguíamos queriendo más. No veo que ahora tenga que ser necesariamente todo más diferente o negativo.

— Habla de ambición. ¿Cómo ha notado a Fotis Katsikaris, entrenador siempre con gen ganador, en estos días después de la derrota ante el Baskonia?

— Está como todos estamos, con la idea de levantarnos rápidamente sin que una victoria nos haga dormirnos o una derrota, como sucedió el domingo, nos suponga un lastre para el futuro. Estaríamos preocupados si no hubiésemos competido como hasta ahora con opción de ganar los partidos con independencia del resultado final. Pero, insisto, hemos dado un nivel importante ante rivales que, no lo olviden, también juegan.

— Estando en enero, ¿cómo visualiza lo que viene?

— Quedan 17 partidos, que son bastantes o no según se mire.En la jornada octava o novena el panorama clasificatorio, quitando a los dos de arriba, coincide muy poco con el actual. Esta Liga te permite caer y levantarte y al revés. Es básico el equilibrio, huyendo de las heridas y de la complacencia. Todo en su término. Tenemos que centrarnos en seguir creciendo, afinar los pequeños detalles que siempre son importantes, cohesionarnos, progresar. Si somos capaces de hacer eso, hay que ser optimistas con lo que tenemos.

— ¿Hay mayor presión ahora que al inicio de la temporada tras no haber cumplido uno de los objetivos propuestos y quedar la Liga como único escaparate?

— Nuestra presión es ganar siempre. Este año hay equipos que lo han hecho mejor que nosotros en este tramo de la competición. Pues se reconoce y ya está. Tampoco pasa nada por hacerlo.

— Pero al aficionado que viene al Arena lo mismo esa comparación con el resto no le vale porque le duele más lo propio...

— Lo comprendemos y, precisamente por eso, lo que queremos es ganar partidos, superarnos jornada a jornada, alcanzar regularidad y equilibrio. Parece que si pierdes todo está mal y si ganas todo está bien y eso tampoco es así, aunque acepto que es lo que al final vende, lo que al final cuenta. Por eso prefiero un análisis más profundo y en el que analizo trabajo, compromiso, superación y otros factores que lo mismo no tienen tanta visibilidad.

— ¿Se siente señalado ahora que arrecian más críticas que elogios?

— Siempre he estado ahí, no solo ahora. En estos últimos seis años también ocurrió y tenía la misma responsabilidad, faltaría más. Estamos para lo bueno y, también, para lo malo.

— ¿Puede influir lo que venga ahora en su futuro en la entidad?

— No lo sé. Me centro en hacer las cosas lo mejor posible como hacen los jugadores o cualquier persona en su trabajo. Unas veces sale muy bien, o mejor que muy bien, como en las últimas temporadas. Lo que no puede ser es que cuando dejes de estar a un nivel superior no se perciba el trabajo serio y sólido que hay detrás y que siempre ha estado ahí no solo por mi parte, sino por la de todos los miembros que componemos este club.

— ¿Estará el Granca en las eliminatorias por el título?

— Vamos a trabajar para ganar el siguiente partido y, así, sucesivamente.

— Mójese.

— No soy pitoniso. Ojalá pudiera advinarlo y asegurarlo. Pero por trabajo y empeño de estos jugadores y técnicos no va a quedar.