Slaughter, en el partido de la primera vuelta ante el Madrid y en el que se ganó por 70-75. / acb

Cara o cruz para el Granca

Depende de sí mismo para acceder a los playoff si gana al Madrid este sábado en el Arena (19.45 horas). Si pierde, entrará igual pero en caso de que Murcia y Bilbao también tropiecen

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Hasta la última jornada del calendario regular ha estirado el Granca la incertidumbre para dilucidar si se cuela o no en la serie por el título, clasificación que ha sido tradición en las últimas campañas, salvando alguna excepción muy concreta, y que se considera requisito innegociable en los objetivos propuestos. La buena noticia es que el equipo depende de sí mismo, algo que todos hubieran firmado meses atrás cuando el reto parecía una quimera. Y ayuda que todo sea en casa, ante la concurrencia amarilla.

Pero, en contrapeso, no resulta un negocio aconsejable que se juegue las habichuelas ante el Real Madrid, que ya tienen todos sus deberes clasificatorios resueltos pero que jamás levanta el pie, y menos ahora con la Final Four de fondo y la necesidad de mantener el nervio competitivo. Así se presenta la cita de este sábado en el Arena (19.45 horas). No va más.

Si el Granca gana estará en los playoff. Y aún perdiendo podría conservar la plaza, si bien ya entraría en el terreno peligroso de depender de que Murcia y Bilbao también caigan. Porque un tropiezo propio combinado con un resultado positivo de alguno de estos dos rivales aboca al punto y final. El Murcia recibe al Zaragoza y el Bilbao al Betis. Complicado que los dos se dejen sorprender cuando cuentan con un favor del Madrid.

La inoportuna derrota del pasado martes en la cancha del Betis (93-86) trae la exigencia de romper los pronósticos ante el poderoso elenco de Pablo Laso, al que, dicho sea de paso, ya se venció en la primera vuelta y como visitantes (70-75). Fue allá por octubre. Los entrenadores nunca tienen demasiado en cuenta los precedentes y más cuando aparecen tan distantes. Pero si ya se pudo una vez, no hay motivo para pensar que no puede repetirse.

Porfi Fisac espera que sus hombres repitan la última versión en casa, la que les llevó a imponerse con todas las de la ley al Valencia, con un Shurna imperial y un rendimiento sostenido de principio a fin. En realidad, no hay otro camino para meterle mano al Madrid. O se roza la perfección o no habrá alegrón final. No se necesita tampoco un milagro. Lo que hace falta, en realidad, es creérselo y demostrarlo.