Jonathan Viera controla el esférico en el entrenamiento de ayer en la Ciudad Deportiva. / COBER

La UD se agarra al instinto de Jonathan Viera, que ya empieza a decidir partidos

El mediapunta exhibió nervio, ambición y clase en la victoria contra el Sporting, en un ejercicio de gen ganador y lució mejor tono físico después de la lesión

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

Que Jonathan Viera es un futbolista diferente y determinante no ofrece duda alguna. Y que volvió a la UD para comandar el ascenso a Primera División tampoco. Líder indiscutible fuera y dentro del campo, este curso además como primer capitán de Las Palmas, tiene entre ceja y ceja la vuelta a la élite. No va a parar Romariohasta devolver al conjunto amarillo a la máxima categoría, sitio del que jamás debió haber salido. Todavía tiene el de La Feria en su retina el momento en el que se marchó a China y los isleños sucumbieron.

A las puertas del ecuador de la temporada, pues quedan solo dos encuentros para que finalice la primera vuelta, el balance de Viera no arroja dudas. Llegó lesionado, luego se fracturó un dedo del pie y, cuando se estimó un tiempo de baja de ocho semanas, volvió a las tres semanas. Hasta ahora el mago de La Feria ha podido jugar un total de once encuentros, en los que acumula 866 minutos y en los que ya ha marcado cuatro goles y regalado otro en forma de asistencia, eso sin contar el de la victoria de la UD contra el Sporting, que fue un pase suyo hacia Benito, aunque el tanto se lo dieron a Berrocal, zaguero rojiblanco, en propia.

Todavía no había tenido tiempo Jonathan de coger el ritmo de una competición tan exigente en cuanto a términos físicos como es la Segunda División. Y el cambio en una semana, desde el choque en Butarque contra el Leganés (4-1), donde anotó un golazo, al triunfo frente al Sporting (1-0) fue escandaloso. El mediapunta se echó el equipo a hombros y no paró hasta que se dejaron los tres puntos en casa. En el primer acto anularon un tanto a Enzo Loiodice que era legal por un fuera de juego posicional de Jonathan, que claramente no obstaculizaba la visión de Mariño. El 21no dio crédito y se picó. Porque lo que vino después fue una auténtica exhibición de raza, gen ganador y mucha clase. Atrás dejó en varias carreras imposibles hasta a tres rivales en la misma jugada. Acarició, con dos faltas muy bien ejecutadas, el gol. Una se la negaron Mariño y el poste. La otra se fue fuera por centímetros.

Esto solo parece el principio, porque de estos once encuentros que ha podido jugar Jonathan con la elástica amarilla en su tercera etapa en la Unión Deportiva, tan solo el enfrentamiento contra el Sporting puede ofrecer una pincelada de lo que puede darle a Las Palmas. Le ha costado coger el ritmo, pues entre una lesión y otra ha tenido que ir poco a poco, aunque en esta última hay que reconocerle que desde que pudo golpear el balón, se alistó para la batalla aún sufriendo dolor en su dedo. Jonyno es de los que se rinde fácilmente. Pepe Mel lo sabe. Como también es consciente de lo que puede darle a los suyos siempre que esté sobre el césped, aunque a veces sea a medio gas. De momento ya empieza a decidir partidos el capitán y los amarillos se agarran a su magia para salvar la plaza de playoffs.