El tenor donostiarra Xabier Anduaga, en el rol de don Ramiro, en la función celebrada, el domingo, en el Teatro Pérez Galdós. / NACHO GONZÁLEZ-ACO

Xabier Anduaga: «Una ópera sin público no tiene sentido»

El tenor donostiarra da vida a don Ramiro en 'La Cenerentola', que ACO repite hoy, el jueves y el sábado, a las 19.00 horas, en el teatro Pérez Galdós

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El tenor vasco Xabier Anduaga estaba ayer radiante por haber vuelto a cantar en una representación operística ante un público sentado a unos metros de distancia del escenario, en el patio de butacas. «La ópera sin público no tiene sentido», subraya el artista que da vida a don Ramiro en 'La Cenerentola' (La Cenicienta) de Gioachino Rossini, tercer título de la 54ª temporada de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus, que se repite hoy, el jueves y el sábado, siempre a las 19.00 horas, en el Teatro Pérez Galdós.

«Estoy muy contento tras haber debutado en esta temporada y con público, porque nunca sabes lo que va a pasar, debido a la pandemia. La última vez que canté con público en directo fue en Sevilla, en octubre del año pasado. El resto han sido actuaciones que se retransmiten por 'streaming'. El público es imprescindible en la ópera. En un concierto, también, pero creo que en la ópera, aún más, porque sin los espectadores, carece de sentido por completo», defiende el tenor donostiarra.

Asegura que las reacciones del público son determinantes en los montajes líricos, ya que lo que se transmite desde la platea y los anfiteatros llega más de lo que se piensa a los artistas. «La reacción del público es importante para nosotros. En una ópera bufa, por ejemplo, si se ríen es que están contigo, que viven junto a ti la historia que se desarrolla sobre el escenario. Todo eso se pierde en una representación sin público».

Por eso, asegura, hay que poner en valor el trabajo que están llevando a cabo los responsables de los recintos escénicos y musicales españoles, que siguen con las puertas abiertas en plena pandemia, todo lo contrario que en la mayor parte de los países. «Es un modelo a exportar. Tengo cancelaciones en Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos. Llegar a Las Palmas y ver que se hacen las cosas muy bien, sin ningún problema, es un lujo. Además, hay que felicitar al director artístico Ulises Jaén, a todo su equipo, y al del teatro, porque el público no tiene la sensación de ver una producción Covid. Eso es gracias al trabajo conjunto», comenta.

«Es un honor poder trabajar con gente que se ve que aman la opera, que te tratan con cariño y respeto. Me parece alucinante que se tenga una temporada de un nivel artístico mundial en una ciudad de estas dimensiones, además con un teatro con un nivel top. Es para aplaudir, más en estos tiempos», confiesa a la vez que responde que regresará «de cabeza» a esta temporada si ACO vuelve a solicitar de sus servicios y su agenda se lo permite.

Sobre su rol en esta producción, Xabier Anduaga reconoce que don Ramiro es el personaje que más ha representado en su carrera. «Es un príncipe que se divierte haciendo de su escudero. Tiene fases muy divertidas, como cuando se disfraza, algo a lo que no está acostumbrado. Al principio anda un poco perdido, pero al final se mete en la historia», explica.

'La Cenerentola', como buen exponente belcantista, supone un desafío para los cantantes que integran el elenco. «Todo el bel canto es complicado de cantar. Los roles están escritos para hacer fuegos artificiales. Don Ramiro no es uno de los roles más complicados, pero sí que incluye una aria muy difícil, de las más conocidas de Rossini, que es lo que todo el mundo espera en las funciones. Todos estudiamos de la misma manera, para cantar con el apoyo, con la respiración. Los roles de Rossini tienen la dificultad añadida de las agilidades, que hay que estudiarlas como se requiere. Tienes que ir nota por nota, para después hacer una línea de canto que sea coherente. El público tiene que disfrutar, no puede ver si el cantante sufre y para lograrlo hacen falta muchas horas de trabajo», subraya.

Entre sus espejos, reconoce, se encuentra el grancanario Alfredo Kraus. «Es un referente desde el principio de mi carrera y lo será hasta el final. Lo es por su dominio de la técnica, por su cabeza y por todo todo. Para mí es un hándicap cantar en su ciudad y ante su público, pero ayer (alude al domingo) demostraron que saben lo que les gusta y que saben disfrutar. Personalmente, Alfredo Kraus ha sido un espejo en el que mirarme y hay que agradecerle todo lo que ha hecho por la ópera y por los tenores. Ha colocado la figura del tenor como un cantante elegante, con estilo y clase, algo que no era tan fácil de encontrar hasta que llegó él», puntualiza un artista que reconoce que tiene en su agenda bastantes proyectos operísticos de Donizetti y Bellini.

«Tengo cerrados bastantes años. Todo dependerá de la situación sanitaria. Por suerte, este año tengo muchos contratos en España. Me hace ilusión cantar fuera, pero más en España, por una cuestión sentimental. Ahora cuesta todo mucho. Estuve 15 días ensayando a tope en París y un buen día la dirección artística nos dijo que Sanidad prohibía que se abrieran los teatros y se canceló», recuerda con pesar.