Ángel Víctor Torres, Elvireta Escobio y Coro Millares,ayer, junto a las placas conmemorativas en el Cicca. / EFE

Tributo a Manolo Millares y Elvireta Escobio a la espera de un museo del primero en su isla natal

La Fundación La Caja de Canarias pone el nombre de ambos a las salas de arte del centro cultural Cicca de la capital grancanaria

EFE Las Palmas de Gran Canaria

La Fundación La Caja de Canarias rindió este viernes homenaje al pintor grancanario Manolo Millares, fallecido en 1972, y a su viuda, la también artista Elvireta Escobio, cuyos nombres llevan ahora las galerías de arte del Centro Cultura Cicca, mientras aguardan un museo dedicado a la figura de Millares en su ciudad natal para saldar «una deuda histórica».

Así lo pidió el presidente de la Fundación La Caja de Canarias, Manuel Sánchez, al presidente canario, Ángel Víctor Torres, quien dijo «recoger» el mensaje durante su intervención en un acto en el que también se ha desveló una placa dedicada a los artistas en la fachada del edificio y en el que han participado la propia Elvireta Escobio, su hija Coro Millares y otros familiares de los artistas.

De este modo, Coro Millares destacó que en 2022 se cumplirán 50 años del fallecimiento de su padre mientras que en 2026 se cumplirán cien años de su nacimiento, un periodo de cuatro años en el que, dijo, se organizarán eventos culturales, coloquios y exposiciones que girarán en torno a la figura del artista.

«Este año es muy importante. Nos hace ilusión que todo ello tenga lugar en la ciudad natal de ambos», dijo Coro Millares, quien aseguró «atestiguar muchos años de ausencia de su padre» que le han servido, pese a morir joven, para darse cuenta de la «enorme» vigencia, fuerza y de esa «terrible belleza» de la obra de su progenitor que, dijo, «se ha ido incrementando con el paso del tiempo».

«Me hace ilusión que sea un homenaje conjunto y se reconozca también la labor de mi madre como una mujer pionera que rompió los roles establecidos para dedicarse brevemente a la pintura», añadió la hija de ambos, que valoró la valentía de Elvireta Escobio de «dejarlo todo» para buscar otros modos de expresión, como la poesía o la escritura, más allá de la pintura.

Para Coro Millares, su madre nunca estuvo «a la sombra» de su padre, una expresión que ha dicho detestar, sino que se mantuvo «a su lado», prestándole un apoyo y una fuerza que a Manolo Millares «a veces le faltaba en el día a día» pero que luego «volcaba con creces en toda su obra».

La propia Elvireta Escobio, durante un breve discurso, compartió junto a su hija la anécdota de un «periodista machista» que en su momento le preguntó si era ella la que le cosía los lienzos al pintor, a lo que Escobio respondió que ella no solo no participaba en ese proceso sino al principio había enseñado a coser a Millares para que «lo hiciera él solo».

Escobio agradeció el homenaje y reconoció sentirse «muy emocionada» cada vez que se ensalza la figura de Millares, una sensación, dijo, que le recordó cuando en Lanzarote sustituyeron la calle José Antonio Primo de Rivera por el nombre de Manolo Millares, un hecho «muy halagador», dijo satisfecha.

Por su parte, Manuel Sánchez señaló que Millares es «el pintor canario, junto con -Óscar- Domínguez, más importante del siglo XX, con una obra consolidada a nivel mundial».

De Escobio, el presidente de la Fundación destacó su obra pictórica «aunque no haya ejercido durante muchos años» y su pertenencia a un grupo de artistas y una comunidad de trabajo en la que artistas como Felo Monzón o Martín Chirino «hacía cada uno lo que quería».

Sobre las galerías que ahora llevan sus nombres, Sánchez reconoció que era «un deber» y destacó las cualidades artísticas y el «coraje cívico» de Millares y Escobio, en un momento «en el que era difícil tenerlo, por ir a contracorriente de lo establecido».

«Pensamos que Canarias, esta isla y en concreto esta ciudad le debe un reconocimiento a Millares. Lo ideal sería que hubiese un Museo Millares en Las Palmas de Gran Canaria, algo que no es un ideal inalcanzable, sino tangible y concreto», concluyó Manuel Sánchez.

Además, el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, destacó de Millares su herencia y su obra, que definió como «un canto al ser humano, a la libertad, al derecho a discrepar, una celebración de lo diverso y diferente, a la búsqueda interior de cada individuo». «Su vida y obra son un referente al que volver a través de un viaje necesario ahora que vivimos en una sociedad cada vez más virtual y de escaparate que centrada en el sentido del ser. En una sociedad en la que toda búsqueda es externa, la figura de Millares se agiganta», añadió.

De Elvireta Escobio señaló que forma parte de «esa pléyade de pintoras canarias que deben tener reconocimiento por la calidad de sus obras» y que se trata de una artista «con derecho propio, que formó parte de la vanguardia artística de Gran Canaria». A Escobio, agregó el presidente, hay que agradecerle «su llama y su presencia» y su «soporte indispensable» sin el que Millares, dijo, no podría haber desarrollado la intensa labor que le ha consagrado como una figura universal del siglo XX, pese a su pronto fallecimiento.