El Juncal cabalga sobre las olas antes de hundirse frente a las costas mexicanas. / R. C.

El tesoro del Juncal espera a su descubridor

Naufragado hace 390 años frente a las costas de México, el buque insignia de la Flota de la Nueva España cargaba más de un millón de pesos de plata / La controvertida empresa Odissey ya trató de expoliar el valioso pecio que siguen buscando los gobiernos de México y España

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

En aguas del Golfo de México reposa el pecio de Nuestra Señora del Juncal, el mayor galeón español, botado como mercante en Hondarribia en 1623 y naufragado en 1631, ya transformado en galeón y cuando navegaba de Veracruz a La Habana. Era uno de los buques insignia de la Flota de la Nueva España de 1630, compuesta por 23 navíos, y es el gran protagonista de la exposición abierta hasta abril en el Archivo General de Indias de Sevilla, que da cuenta de las tentativas de hallar los restos del Juncal, hundido con 350 almas y una fabulosa carga de monedas de plata que espera descubridor.

Al anochecer del 31 de octubre de 1631 «en lo que se rezan tres credos», el Juncal fue engullido por el mar frente a las costas de Tabasco. Navegaba a la desesperada rumbo a Campeche, tras sufrir durante dos semanas los embates de una brutal tormenta. Murieron 311 de sus ocupantes. Sobrecargado y mal reparado, había partido de Veracruz el 14 de octubre tras muchas dudas. Cargaba 1.077.840 pesos de plata; 17 toneladas de grana fina; 11 de grana silvestre; 46 de añil; 18 de palo de Brasil; 1 de seda; 26 cajones de chocolate y 24 cañones con un peso de 30 toneladas, además de mercancía de contrabando sin registrar.

Solo 39 hombres que estaban cerca de una lancha que flotó de milagro salvaron la vida junto a varias sacas llenas de joyas y monedas. Entre ellos el contramaestre, el piloto, un guardián, el despensero, el calafate, el carpintero, dos pajes, y dos clérigos. Navegaron sin rumbo hasta el 1 de noviembre, día de Todos los Santos, cuando les avistó el patache de la Flota pilotado por Francisco de Olano.

Los supervivientes supieron entonces que los navíos Santa Teresa y San Antonio naufragaron con el Juncal bajo la tormenta. No hubo supervivientes en el primero, que se hundió a gran profundidad. El pasaje del segundo se puso a salvo en tierra tras encallar en la costa de Yucatán.

Juicio

Fernando Centeno, gobernador de Yucatán, interrogó a los supervivientes del Juncal y supo del lugar aproximado en el que se perdió el galeón. Hubo un juicio en Cádiz cuando los supervivientes llegaron a España, y muchas peticiones de devolución por parte del contramaestre Antonio Granillo, que reclamó como suyas las joyas y monedas recuperadas.

Desde entonces el pecio del Juncal ha sido codiciado por cazatesoros de toda índole. En 1670 Diego de Florencia firmó un acuerdo con la Corona para localizar y rescatar su carga, pero no lo intentó nunca. En 1983 sí lo hizo el célebre Burt Webber y su empresa Seaquest International LTD. En 2006 trato de hacers con el tesoro la controvertida empresa Odissey Marine Exploration, la misma que localizó el pecio del Nuestra Señora de las Mercerdes en el Atlántico y se llevó su valiosa carga a Florida. La arqueóloga mexicana Pilar Luna se enfrentó a Odissey e impidió el expolio del Juncal.

Siguiendo las descripciones de Granillo, México exploró en 1997, 1998, 2003 y 2012 la llamada 'Sonda de Campeche' y halló 'anomalías' detectadas por el sonar y el magnetómetro de protones. Entre ellas, un montículo con las mismas dimensiones que el Juncal. En 2014 España y México firmaron un acuerdo de colaboración para continuar con la búsqueda del galeón.

En 2014 España y México firmaron un acuerdo de colaboración para continuar con la búsqueda del galeón respetando las recomendaciones de UNESCO en materia de Patrimonio Cultural Subacuático. La experiencia de ambos países en la materia y en la lucha contra el expolio podría revelar, al fin, el paradero del Juncal, «testimonio único de la Flota de Nueva España, ejemplo de la globalización del comercio en el siglo XVII, tumba de más de 300 marinos y parte esencial de la historia común de nuestros antepasados», según el Ministerio de Cultura, cuyo titular, Miquel Iceta, inauguró la muestra en Sevilla.

Abierta al público hasta el próximo 17 de abril, de entrada gratuita y comisariada por el arqueólogo Carlos León,y los investigadores Flor Trejo y Roberto Junco, la exposición que viajará luego a México, ha sido organizada por el Ministerio de Cultura, Acción Cultural Española (AC/E) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).