Una imagen del protagonista de 'Sparta' con los niños protagonistas.

'Sparta', la polémica película con la que San Sebastián rompe el tabú de la pedofilia

El director austriaco Ulrich Seidl no viene al Zinemaldia para defender una incomodísima cinta sin escenas de sexo, en la que los niños rumanos protagonistas no fueron informados de su contenido, según denuncian los padres

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Qué sería de un Festival de San Sebastián sin polémica. Si el año pasado la concesión del Premio Donostia a Johnny Depp hizo correr ríos de tinta (los tribunales han acabado dando la razón al festival), en esta edición una pequeña película austriaca que compite por la Concha de Oro ha levantado una polvareda en medios que, de momento, se ha traducido en dos patios de butacas llenos en el pase matinal este domingo de 'Sparta' en el teatro Victoria Eugenia y el Kursaal. Los más cinéfilos sonríen porque ya conocen al provocador Ulrich Seidl (Viena, 1952), un realizador habitual del circuito de festivales internacionales, que se ha especializado en un cine perturbador y desasosegante que muestra la trastienda de su país. Así, en su trilogía 'Paraíso' (2012-13) una cincuentona practicaba turismo sexual en Kenia con nativos y una adolescente con sobrepeso seducía a un médico cuarenta años mayor que ella en un campamento de verano. 'En el sótano' (2014) descubría que los austriacos guardan bajo sus casas armas y fetiches nazis o practican el sadomasoquismo.

'Sparta' va todavía más lejos al afrontar un tabú apenas representado en la gran pantalla: la pedofilia. Su protagonista es el operario del centro de control de una gran central de energía en Rumanía que vive con una chica con la que ya no se excita para practicar sexo. Su padre sufre demencia en una residencia y solo parece revivir cuando canta viejos himnos arios que delatan su pasado nazi. Nuestro hombre descubre que cuando juega con niños es feliz. Así que deja el trabajo y la novia y acondiciona un colegio abandonado en un pueblo del interior de Rumanía para montar una escuela de judo. O más bien un campamento militar al que bautiza 'Sparta', donde entrena y convive con los críos de los alrededores. Seidl retrata Rumanía como un país detenido en el tiempo, con una fealdad visual que se corresponde con el comportamiento de los padres de los menores, de los que no parecen preocuparse hasta el final de la película.

El realizador austriaco Ulrich Seidl.

'Der Spiegel' se hizo eco de informaciones aparecidas en la prensa rumana, según los cuales los niños que trabajan en la película no fueron informados del contenido de la misma. Al parecer no ha habido ninguna denuncia, pero los padres se han sentido engañados al conocer que 'Sparta' cuenta la historia de un pedófilo. Al publicarse el artículo, Seidl negó la acusación y confirmó que los actores infantiles estuvieron siempre bajo constante supervisión: «Si, como asegura 'Der Spiegel', los padres hubieran tenido objeciones sobre el rodaje o sobre cómo tratamos a sus hijos, o si los niños se hubieran sentido incómodos con nosotros, no habrían seguido colaborando con nosotros tanto tiempo. Ni falta hace decir que nunca obligué a ningún niño o a cualquiera de los actores a hacer algo ante la cámara que no quisiera», afirmó el director. El Festival de Toronto, donde 'Sparta' estaba programada, retiró la película, mientras San Sebastián ha decidido mantenerla y estrenarla mundialmente este domingo.

«El festival de cine juzga películas, y 'Sparta' nos parece muy interesante. No hay nada, ni de lejos, que pueda ser considerado ilegal. No tiene escenas agresivas, aunque es perturbadora por lo que cuenta. No hemos estado en el rodaje, no podemos juzgar lo que pasó», declaró el director del festival a este periódico. «Si 'Der Spiegel' tiene pruebas de que se ha delinquido lo que tiene que hacer es ponerlas en manos de un juez. ¿Vamos a suspender la película porque han escrito un artículo? Solo un juez puede ordenar que se retire. Yo admiro a Seidl, aunque no le conozco personalmente. No me compete hacer juicios morales». El cineasta austriaco comunicaba este pasado sábado que no venía a San Sebastián, donde la película se ha proyectado sin rueda de prensa. «Estoy muy agradecido a José Luis Rebordinos por apoyar 'Sparta' desde el principio, a pesar de la presión mediática y de la repentina e inesperada polémica que ha suscitado. Significa mucho para mí. Mi impulso inicial fue ir a San Sebastián y no dejar sola la película en la que mi equipo y yo hemos trabajado durante tanto tiempo. Sin embargo, me ha dado cuenta de que mi presencia en la premiere podría ensombrecer la recepción de la película. Ahora es el momento en que hable por sí sola», escribía en un comunicado.

Empatizar con el pedófilo

¿Es para tanto 'Sparta'? Para empezar hablamos de una ficción y no de un documental. Y no, no hay escenas de sexo de un adulto con menores, aunque el espectador que conoce la temática pasa los 100 minutos del metraje en tensión. Según lo que muestra Seidl en pantalla, el protagonista nunca llega a culminar su deseo de acostarse con los críos. Al principio ese impulso le tortura, aunque luego lo asume y decide consagrar su vida a los niños. Juega con ellos, se revuelca en la nieve, les cura las heridas y en la escena más incómoda de todas se ducha desnudo con ellos (los pequeños llevan calzoncillo). El autor de 'Import Export' quiere meternos en la mente de un pedófilo, pretende que empaticemos con él, algo que a muchos espectadores les resultará inconcebible. Y en una especie de moraleja muestra a los padres como seres ausentes que, en el peor de los casos, pretenden educar a sus hijos en violentos códigos machistas. Los niños protagonistas, desconocedores de las verdaderas intenciones de su profesor, están felices con ese hombre que les cuida y entretiene.

La cutrez de Rumanía bajo la mirada europea del realizador, con cielos nublados y arquitecturas descompuestas, la incomodidad de apelar a la identificación con un posible pederasta y la mala leche de recordar el pasado nazi de un anciano que ya no rige convierten 'Sparta' -irónico título- en una experiencia que muchos espectadores no podrán soportar. El filme está distribuido en España por Filmin aunque todavía no tiene fecha de estreno. En San Sebastián nadie se ha ido de la sala y, al menos en el pase en el Victoria Eugenia de las ocho y media de la mañana, ha habido aplausos al finalizar la proyección. Claro que aquí se aplaude todo.

«Me pregunto si los periodistas de 'Der Spiegel' quieren informarse realmente», lamenta Ulrich Seidl, que remarca que la información está escrita sin leer el guion ni ver la película. «Su única fuente son los padres rumanos (…). Ningún niño fue grabado desnudo ni en ninguna situación, pose o contexto sexual. Ninguna escena de este calibre fue en ningún caso mi intención ni fue filmada. Durante el rodaje no cruzamos en ningún momento los límites éticos y morales. En verano de 2019, unos días después de finalizar el rodaje, visité a todos los chicos y a sus padres para agradecerles su participación en la película. Ninguno de ellos se quejó ni mostró incomodidad».