Dos de los actores de este 'Hamlet' de la compañía peruana Teatro La Plaza. / C7

Ser o no ser... desde el síndrome de Down y con un montaje profesional

La compañía Teatro La Plaza representa este jueves una versión «recontralibre» de 'Hamlet' en el Centro Insular de Deportes, dentro del Mapas Fest

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Adiós prejuicios. Nadie dijo que fuera fácil. No lo fue y requirió más de un año de trabajo. Pero quien piense que se trata de una empresa imposible se llevará un chasco. Porque no solo se ha levantado una versión «recontralibre» de 'Hamlet', de William Shakespeare, sino que la misma, protagonizada por todos los intérpretes con síndrome de Down, ha saltado de Lima, donde se estrenó, hasta España y en concreto al festival internacional de artes escénicas Mapas Fest, que este jueves lo programa, a partir de las 20.00 horas, en el Centro Insular de Deportes (CID) de la capital grancanaria, y el domingo, día 26, en el Auditorio Infanta Leonor, en Tenerife.

«Más que una adaptación es una versión, como decimos nosotros, recontralibre del texto de Shakespeare. Empezamos con algunas ideas sueltas en mente y un cuaderno en blanco. A partir de la frase 'ser o no ser' se fue creando la idea del montaje. La idea no era contar 'Hamlet' sino tomar sus temas esenciales y crear un tejido con la vida de los actores. A partir de ahí, crear nuestra propia dramaturgia», explica Chela de Ferrari, directora de este montaje de la compañía peruana Teatro La Plaza.

Sobre el escenario, el público se encuentra con «ocho actores y actrices con síndrome de Down que toman la escena para hacernos un montaje profesional», subraya la directora peruana. « Resulta interesante ver cómo estos ocho actores han sido tocados por 'Hamlet' y más aún lo es ser testigo de cómo ellos han tocado 'Hamlet' para darle un nuevo significado. Contamos también con proyecciones audiovisuales que dialogan con lo que sucede sobre el escenario. La música también tiene un papel muy importante y el final es una fiesta a la que todos estamos invitados», avanza.

La aparición de Jaime Cruz

La directora de este Shakespeare explica el origen de este proyecto escénico. «He trabajado otras obras de Shakespeare. Es un autor muy generoso con los directores y directoras. Sus obras invitan a la reescritura y a nuevas interpretaciones. Sus temas siguen siendo relevantes y poéticos. Me interesa entender el Perú no solo a través de textos peruanos para hablar de lo que no solemos hablar y para incorporar comunidades que no solemos incorporar. Es difícil tener interés en Shakespeare y no tener en la mira 'Hamlet'. Aparecía como posibilidad cada vez que me enfrentaba a la elección de mi siguiente proyecto y lo descartaba siempre por la misma razón: no encontraba al actor para ese personaje. Hasta que aparece Jaime Cruz. Había trabajado más de tres años como acomodador en nuestro teatro de La Plaza de Lima, guiando a personas a su butaca y su deseo era presentarse en ese escenario como actor. Así lo comunicó en un evento interno y a raíz de eso lo invité a tomar un café. Tenía el anhelo de actuar y yo de hacer Hamlet. Y lo vi con la corona del príncipe. El proyecto despierta por las posibilidades que un actor como él podía aportarle al sentido de las palabras del príncipe Hamlet», asegura De Ferrari.

Una escena de la obra. / c7

La directora peruana reconoce que levantar este proyecto no resultó sencillo y requirió de un proceso de trabajo largo y con dos capas. «La investigación tuvo dos enfoques. El estudio del síndrome de Down y la realidad a la que se enfrentan las personas con esta condición. Realizamos entrevistas, nos valimos del trabajo de observación, de reuniones con expertos y de la Sociedad Peruana del síndrome de Down. Esta etapa fue guiada por Jaime Cruz, que nos puso en contacto con esa Sociedad, con padres, amigos y amigas suyas. El segundo apartado fue el estudio y el análisis del texto, más allá de su narrativa, para ahondar conceptualmente. Arrancamos con el estudio del texto antes de los ensayos. Suelen tomar entre dos y tres meses y este 'Hamlet' nos llevó más de un año de trabajo, porque mis procesos son más lentos que los de la mayoría. Amo los procesos largos. También lo fue por la naturaleza del proyecto. La obra se escribió en el proceso y era necesario vivir con los actores un tiempo de exploración, de investigación y de búsqueda de material. Nos conocíamos con ejercicios y dinámicas», rememora.

¿Una provocación?

El rol de Hamlet recae habitualmente en un gran actor. ¿Que en esta ocasión lo asuma una persona con síndrome de Down es una provocación? « Yo diría que sin duda es una provocación que nos interpela con la gran pregunta de 'ser o no ser'. ¿Qué implica para alguien que no encuentra espacios donde no se le toma en cuenta? El mensaje de la obra recae habitualmente en un individuo, mientras que aquí lo enuncia un colectivo. Hicimos un casting, pero ninguno de los motivos por los que habitualmente se rechaza a los intérpretes, se utilizaron. El único requisito fue que quisieran ser parte del proceso y comprendieran las intenciones», apunta la directora.

Un momento de este 'Hamlet'. / c7

Un elenco que ha «tumbado mitos sobre sus capacidades»

Octavio Bernaza, Jaime Cruz, Lucas Demarchi, Manuel García, Diana Gutierrez, Cristina León Barandiarán, Ximena Rodríguez y Álvaro Toledo componen el elenco de este 'Hamlet' de la compañía Teatro La Plaza.

«A través de este trabajo buscamos acortar la distancia entre personas neurodiversas y neurotípicas. Un grupo de personas con síndrome de Down nos ofrece un montaje profesional y libre de 'Hamlet', que ha sido creado a partir de sus intereses, reflexiones y reclamos. Tener a un actor así como el príncipe Hamlet es una provocación frente la gran pregunta de ser o no ser. El elenco rompió mitos con relación a sus capacidades. Hemos sido testigos de sus capacidades para la resolución de conflictos, para la autocrítica, la flexibilidad frente al cambio y la capacidad de concentración», apunta la directora Chela de Ferrari.

Sobre este último apartado, aporta un ejemplo. «Los especialistas nos recomendaron no más de hora y media de ensayos. Los nuestros, cinco días a la semana, fueron de cuatro a ocho horas diarias. Y seis días a la semana durante más de seis meses», apunta.

Otro prejuicio que cayó fue si hacían falta «personas neurotípicas o apuntadores sobre el escenario». «En el montaje la responsabilidad recae en su totalidad en ellos, que tienen que resolver los posibles inconvenientes que aparezcan», subraya la directora peruana.

El montaje recala en el Mapas Fest tras cinco funciones en Madrid, con la sala llena. «Venir a España, más que miedo nos proporcionaba emoción. De esta hermosa isla de Gran Canaria iremos a Tenerife, Barcelona, Alicante y Galicia. Son cinco semanas fuera de Lima. Es un logro para cualquier grupo de teatro. A nosotros nos interesa crear vínculos y experiencias, para generar alianzas para futuros proyectos y llegar a públicos muy diversos», apunta Chela de Ferrari. Confiesa que tiene en mente, de nuevo con intérpretes con síndrome de Down, levantar próximamente otro texto de Shakespeare, 'Noche de Reyes'.