Entrevista

Pedro Mairal: «En la vulnerabilidad es donde el lector se reconoce»

20/04/2019

El escritor argentino vuelve a la actualidad editorial con ‘Maniobras de evasión’, un libro que reúne textos de toda índole, todos autobiográficos, publicados en distintos medios y soportes. En esta entrevista, el autor de ‘La uruguaya’ ofrece algunas claves sobre su modo de entender la escritura.

En el actual panorama de las letras hispanas, pocos autores han concitado el aplauso unánime de crítica y público como lo ha hecho el argentino Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970).

Tras el éxito arrollador de su novela La uruguaya (Libros del Asteroide, 2017), que se vio refrendado con la edición de su primer libro, Una noche con Sabrina Love (Libros del Asteroide, 2018), el autor regresa nuevamente a las librerías españolas de la mano de la misma editorial con Maniobras de evasión.

Es incómodo entrevistar a este autor. Sobre todo después de leer su libro -un compendio de textos siempre autobiográficos de distinta naturaleza- que arranca con un lamento acerca de lo aburrido que es contestar las preguntas de los periodistas.

Esa es la primera de una larga lista de confesiones sobre sus filias y fobias, recuerdos y traumas infantiles, sus juergas oscuras, homenajes a sus parientes más cercanos, pasiones fugaces y apreciaciones sobre la escritura que se suceden en las 255 páginas de Maniobras de evasión, un autorretrato en forma de mosaico con piezas seleccionadas por la periodista y escritora Leila Guerreiro.

«No hay casi nada inventado. El libro tiene algo de autobiografía no autorizada o involuntaria. Es algo que pertenece a la no ficción», sostiene Mairal durante una de las muchas conversaciones telefónicas que ha mantenido durante su viaje promocional por España.

El retrato resultante no es del todo complaciente. De hecho, no ha echado mano a la imaginación para aparecer más agraciado. «Quizá alguno mejora una anécdota, pero no mucho más que eso. Es el libro más autobiográfico. En el que más me expongo. No hay ficción. No hay máscara, si es que la figura del escritor no es una máscara en sí», sostiene el autor con un tono algo cansado quizá por tanta entrevista y acto público.

«Quedo malparado. En ridículo. Me parece que cuando uno escribe tiene que jugarse entero. No hay rincón para ocultarse cuando uno se compromete realmente con eso. Creo que la escritura es una manera de exponerse del todo. En esa sinceridad, en esa vulnerabilidad, se produce la identificación del lector», afirma Mairal.

Una idea que también queda reflejada en su libro: «No hay vivencia imposible de transmitir. Todo se puede contar. No hay secreto, uno no se puede guardar nada, la exposición es absoluta», cuenta en este libro en el que incluso comparte el momento de revelación literaria que experimentó en medio de una vomitera causada por la mala mezcla de Fernet y cerveza en la que se percató de que todo lo no dicho, absolutamente todo, se podía narrar.

Su fe en la escritura es total. «Me salvó. Sobre todo a los 20 años, cuando no sabía qué hacer con mi vida. Estaba en medio de la incertidumbre. Había abandonado los estudios de Medicina y la palabra, la escritura -leer y escribir- me rescató. Me ayudó a entender quién soy».

Sin embargo, es un autor esquivo para sus propias letras. De hecho, este libro recoge textos literarios escritos en los márgenes de la literatura; entradas en blogs, artículos realizados por encargo sobre tetas, culos o un viaje en camión, correos electrónicos para disculparse por no enviar un texto en plazo, memorias, notas sueltas, apuntes de viajes y relatos breves. Ahora está preparando un libro de cuentos que publicará en septiembre y está trabajando en las letras de las canciones de su proyecto musical Pensé que era viernes, un dúo que completa Rafael Otegui. Todo con tal de no embarcarse en un proyecto de mayor peso.

«Cada libro al que le va bien me provoca mucha presión. Siempre me estoy escapando. De eso va Maniobras de evasión. Trato de seguir escribiendo mis cosas. Las canciones es una manera de escapar de otras cosas. Voy escapando de un libro a otro», confiesa el escritor que sigue recibiendo premios por La uruguaya, como el San Clemente Rosalía-Abanca, un galardón concedido por el alumnado de seis institutos gallegos y de cinco de Francia, Alemania, Portugal, Rusia y Gran Bretaña, que recibió hace unas semanas.

Esa forma de eludir la presión de los plazos de entrega tiene, según confiesa en Maniobras de evasión, su máxima expresión en El gran surubí, una novela escrita a través de 60 sonetos que nunca ha sido publicada en España y que, según Mairal, tampoco tiene visos de editarse. «Fue la manera más rebuscada que encontré para no escribir. Digo, para no escribir ficción, prosa narrativa. Esa fe casi no está más en mí. Y no sé si volverá algún día», confiesa sobre su experimento narrativo en verso.

Su aversión a enrolarse en proyectos literarios de envergadura no tiene relación con uno de sus padres literarios, César Mermet (1923, Malabrigo, Santa Fe - 1978, Buenos Aires ), un autor que se pasó la vida escribiendo sin publicar nada y que Mairal, junto a unos colegas, se encargó de revisar y publicar. «Mermet me inspira muchísimo y, de alguna manera, siempre es una fuerza en mi lenguaje, en mi palabra. Me ayuda a no conformarme nunca con la palabra más o menos aproximada sino buscar la palabra exacta de una forma centrífuga, rodear una idea hasta agotarla y llegar a su esencia. Ojalá se note algo de su influencia», reconoce Mairal sobre la sombra del escritor cuya historia es una de las más increíbles de las recogidas en su último libro.

Sin embargo, reconoce que el empeño de Mermet por no publicar no liga con su forma de plantearse la escritura. «Es un ideal. Sería exagerado llevarlo al pie de la letra, pero lo importante, sin duda, es lo que uno escribe, no el resultado público», afirma sobre la fijación de su principal maestro en el ámbito poético.

Amores falllidos

La estupidez en la que se puede caer cuando alguien se deja llevar por el deseo sexual y la diferencia entre lo real y lo imaginado está muy presente en todos sus textos. «Uno siempre sigue en esa nube del deseo. El deseo es un gran espejismo siempre y nos hace movernos para adelante y equivocarnos mucho. Ojalá que siga esta mirada, no le diría infantil, pero sí ingenua o enamorada. Es el gran error del amor y ojalá se mantenga siempre», comenta sobre el principal motor de algunos de sus personajes.

También en su libro convierte a sus amigos escritores -como Wáshington Cucurto o Fabián Casas- en personajes literarios. Algunos los colegas de sus generación no han tenido tanta suerte como él y apenas han tenido oportunidad de editar en España. «No sé cómo funciona esa circulación de escritores de un lado a otro del Atlántico. Depende de los grandes grupos editoriales, de los agentes literarios y de la suerte de cada uno. Me parece que cada escritor tiene que tratar de moverse por sus propios medios. A veces uno encuentra un gran editor y un gran lector», asegura dubitativo. En su caso, cree que ha habido un componente azaroso. «No creo que haya un desinterés español por la literatura hispanoamericana. Me siento bien leído y comprendido acá», dice Mairal que deposita en el lector tanta fe como en la escritura. «Y hasta diría que no existen los autores profundos sino los lectores profundos», asegura Mairal que, en calidad de lector, recomienda a colegas suyos como Cucurto, Samanta Schweblin, Selva Almada, Luciano Lamberti, Federico Falco o la propia Leila Guerreiro, entre otros.