Los concursos, en el disparadero

01/05/2018

Los concursos públicos han tomado la delantera a las designaciones a dedo. Al menos, en buena parte de las instituciones culturales isleñas que se manejan con dinero público. Se aventuraba como la mejor fórmula, ya que, a priori, aupaba al cargo de turno al candidato con una mejor formación. La sentencia conocida esta semana, en la que la magistrada María Olimpia del Rosario Palenzuela, titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Las Palmas de Gran Canaria, tumba la designación de Tilmam Kuttenkeuler, como director general de la Fundación Auditorio Teatro de Las Palmas de Gran Canaria, tras ganar el preceptivo concurso, ha puesto de nuevo en el disparadero este método de selección dentro del sector cultural.

La polémica no regresa porque la fórmula sea defectuosa, sino por cómo se desarrolla. La sentencia que le ha dado la razón a Juan Márquez, exgerente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y del teatro Cuyás, respectivamente, deja claro cuál es la cuestión de fondo: «La ausencia de motivación en la resolución dictada, porque no existen informes de valoración, ni transcripción de las entrevistas realizadas a los aspirantes, ni justificación o explicación de los motivos por los que se hizo prevalecer la oferta o candidatura de la persona finalmente elegida».

La falta casi absoluta de transparencia que rodea al desarrollo de buena parte de estos concursos genera muchas sospechas. Las mismas se disparan, como ya ha ocurrido en otros casos, en los mentideros del sector cultural corre como la pólvora el nombre del ganador nada más hacerse públicas las bases, porque parecen hechas a medida de un aspirante. También porque las fuerzas vivas de la cultura, en la sombra, ya han designado al acreedor del puesto.

Por ejemplo, a día de hoy, no se conocen los nombres de los 16 candidatos que se presentaron al concurso impugnado por Juan Márquez. Tampoco los de los 17 que se presentaron para la subdirección de programación de la misma Fundación Auditorio Teatro, en un concurso que ganó Manuel Benítez.

Que sean públicos no vulnera la ley de protección de datos. Sin ir más lejos, el Gobierno de Canarias lo hizo con todos los candidatos que se presentaron y también con los que quedaron finalistas en el concurso que designaba el pasado año al nuevo director del Festival de Música. Aquella convocatoria quedó desierta, tal y como decidió un jurado que presidió Tilman Kuttenkeuler, cuya dirección general de la Fundación Auditorio Teatro ahora está en el aire por la sentencia notificada a las partes el pasado día 24 de abril.

Antes de que se conocieran las bases -después también-, durante la pasada legislatura, fue un secreto a voces que Juan Mendoza, exdirector del Festival de Música de Canarias, sería el nuevo gerente de la Filarmónica de Gran Canaria (OFGC).

Otro tanto aconteció con el concurso para la designación del director general de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, para el que se designó a Oswaldo Guerra. La cuestión, al menos en el segundo caso, no es que careciera de currículum y capacidad intelectual y de gestión para ejercer el cargo. Distinto es el caso de Mendoza. Su turbulento paso por la OFGC, con huelga de los trabajadores incluidos, dejó en evidencia a su padrino, el mismo que anteriormente lo había situado al frente de la cita musical invernal anual que organiza el Gobierno de Canarias.

Sorprende que las quinielas se cumplieran en las dos ocasiones, así como algunas lagunas o requisitos sospechosos detectados en las bases por los especialistas en la materia y que corrieron como la pólvora en los mentideros correspondientes.ç

En otros concursos públicos recientes, como el celebrado para la dirección del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), que ganó Orlando Britto; el de la gerencia del teatro Cuyás, que se adjudicó Manuel Pineda; y el de la gerencia de la OFGC; que ganó Jorge Bernárdez, que fue cesado a los seis meses; se desarrollaron sin que de antemano en el sector ya se coronase al ganador.

Lo que suceda ahora, tras la sentencia emitida por la magistrada María Olimpia del Rosario Palenzuela, puede ser un punto de inflexión para el sector.

La presidencia del Patronato de la Fundación la ostenta el alcalde de la capital, Augusto Hidalgo. La vicepresidencia, Antonio Morales, presidente del Cabildo. El primero ha dicho en público que se recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. El segundo no lo tiene claro y dijo que se tomará una decisión tras analizar el caso con los servicios jurídicos.

En caso de que no se recurra, lo propio sería demostrar, tal y como solicita la titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3, con unos criterios no subjetivos y que figuren en las bases, que Tilman Kuttenkeuler tenía más méritos curriculares y profesionales que el resto de aspirantes. Una segunda vía, si no se recurre, sería convocar un nuevo concurso. Pero, entonces, ¿qué sucedería con los tres años de contrato que le restan a Tilman Kuttenkeuler?

La ciudadanía interesada por la cultura y los profesionales del sector están expectantes.