Entrevista

«Tiendo el guante a ATI-CC para que deje de ningunearnos»

08/07/2018

Óscar Muñoz, presidente de Amigos Canarios de la Ópera, hace balance de la temporada y denuncia que el Gobierno de Canarias no reconoce «el prestigio nacional e internacional» de esta apuesta.

— ¿Qué balance realiza de la 51ª temporada de Ópera de Las Pamas de Gran Canaria Alfredo Kraus, que finalizó con Turandot?

— Creo que ha sido un nuevo gran éxito. En el 2017, que se conmemoraban los 50 años de la temporada, ya tuvimos un éxito mayúsculo, incluido dos bises en dos óperas, algo que no sucedía desde 1978, cuando Plácido Domingo cantó una Tosca. Estamos encantados con el resultado artístico de esta temporada de 2018, porque el listón estaba muy alto.

— ¿Era esta temporada más complicada por las expectativas generadas el año anterior?

— Efectivamente, porque incluimos un repertorio más complicado que en la 50ª temporada. Hemos tenido un éxito de público espectacular... en Turandot se estuvo a punto de colgar el cartel de «no quedan localidades» en las tres funciones. Examinando que hacemos cinco óperas, con tres funciones y que la media de asistencia es enorme, con unas 1.100 personas por función, aparece una rotación de más de 15.000 espectadores durante la temporada. Eso quiere decir que la ópera no es tan minoritaria como se piensa desde otros sectores. Otra satisfacción es interna. En los ensayos generales hemos invitado este año a colegios e institutos. Ha sido un placer ver el patio de butacas lleno con jóvenes de entre 15 y 17 años, que salen entusiasmados tras ver la función. Es sembrar para recoger. Es un gusto ver a esos niños atentos y callados siguiendo el ensayo general.

— ¿Lo que me cuenta es un cambio de mentalidad dentro de Amigos Canarios de la Ópera (ACO)? Apostar por abrirse a la sociedad y generar nuevos públicos...

— Sin duda. El otro día, coincidí en un acto con la concejala Encarna Galván y hablamos de Ópera para todos, el acuerdo al que llegamos con el Ayuntamiento y que nos tiene encantados. Con Carmen y Turandot proyectamos el sábado la ópera en la trasera del teatro Pérez Galdós, de forma gratuita. Es impresionante la cantidad de gente que acude y la pasión con la que sigue toda la proyección. En Turandot, durante la última media hora me salí del teatro y seguí la función desde allí. Me sorprendió muy gratamente la calidad del sonido, cómo puedes ver detalles de la representación, con los primeros planos, que dentro no percibes, y el respeto absoluto del público. Los cantantes salieron al final a saludar a los espectadores y se produjo una química muy bonita con el público.

— Imagino que los propios artistas agradecen esa presencia de público joven y poco habitual en los ensayos, así como la proyección al aire libre. Son test poco habituales.

— Sí, porque no se trata de una práctica que esté tan extendida en otros lugares. Creo que en España se hace en la plaza de Oriente de Madrid, con el Teatro Real, y nosotros en la de Stagno.

— ¿Los tiempos complicados de ACO, desde un punto de vista económico, son ya historia?

— Aún no. Quedan coletazos del hachazo que sufrimos en el año 2012. Arrastramos todavía un déficit que ronda los 120.000 euros y que partió del que se generó aquel año y que era de 500.000 euros, tras la decisión inesperada que tomó el Gobierno de Canarias.

— ¿Cómo lo están superando?

— Poco a poco. Hemos apostado por medidas internas dentro de ACO, como la reducción de cuatro funciones a tres. Además, nos vino muy bien la reducción de socios que se produjo en plena crisis. Teníamos unos 2.000 y ahora rondamos los 1.300 socios. Esa bajada nos permitió encajarlos en tres funciones y no en cuatro. Con 2.000 habría sido imposible. Esto nos permitió aligerar bastante la carga presupuestaria. A eso se suma la reducción de salarios del personal y a que gracias a los contactos de nuestro director artístico, Ulises Jaén, logramos traer cantantes de gran nivel con cachés más ajustados a nuestras posibilidades. También hemos salido adelante gracias a la mayor implicación del Cabildo de Gran Canaria y del Ayuntamiento de la capital. Creo que los representantes de estas instituciones valoran que este espectáculo de gran prestigio no le sale muy caro al erario público. Tenemos un presupuesto de 1,5 millones de euros y las administraciones aportan unos 640.000 euros. El resto procede de la gestión de ACO, vía socios, ingresos en taquilla y patrocinadores privados. Así, más de un 60% no proviene de las instituciones públicas. Me gustaría encontrar un ejemplo por estos lares de actividad cultural que se autofinancie en estos términos.

— ¿El acuerdo con la Fundación Auditorio Teatro para el uso del Pérez Galdós fue un escollo importante?

— Sí. Seguimos pagando los importes, pero están condicionados por una serie de acuerdos de coproducción con la Fundación Auditorio Teatro. Tenemos un gran entendimiento con Tilman Kuttenkeuler, el director general de la Fundación,

— En la última rueda de prensa de la temporada dejó usted claro que no todas las administraciones van en esa línea, en alusión al Gobierno de Canarias...

— Tenemos dos administraciones locales fundamentales, el Ayuntamiento y el Cabildo. Llama la atención que el Ministerio de Cultura, a través del Inaem, nos da casi el triple de dinero que el Gobierno de Canarias. Ahí es donde residen mis reparos y mi crítica a su gestión. Nos dan 40.000 euros y antes de la crisis nos subvencionaban con 750.000 euros, lo que supone que recibimos un 95% menos que en el año 2009. Me remito a los hechos. Cuando el actual viceconsejero de Cultura, Aurelio González, tomó posesión, se reunió con nosotros. Nos dijo que eran conocedores de aquella enorme reducción y nos pidió que fuéramos pacientes durante esta legislatura. Nos dijo que poco a poco nos irían compensando, pero sin llegar a los 750.000 euros, una cantidad que nosotros no pedimos. Hemos tenido esa paciencia y hemos sido exquisitamente caballerosos. Pero el año pasado, con el 50º aniversario, nos subieron a 47.000 euros. Al finalizar la temporada nos dijeron que harían un esfuerzo para aumentarlo y nos hemos encontrado ahora con la sorpresa de que hemos vuelto a la casilla de salida, 40.000 euros. Desde esta asociación entendemos esta decisión como un desprecio hacia la actividad de gran prestigio nacional e internacional que hacemos y hacia esta ciudad y esta isla. Sobre todo, teniendo en cuenta que la consejería ha tenido un aumento presupuestario del 20%. No sé a dónde ha ido el dinero, pero desde luego, para nosotros, no.

— Tengo entendido que consejeros y altos cargos del propio Ejecutivo que preside Fernando Clavijo son asiduos de la temporada de ACO.

— Es verdad. Hemos tenido algunos encuentros extraoficiales con altos cargos del Gobierno de Canarias que me han manifestado su intención de llevar a cabo gestiones para que esto cambie y para que el año que viene aumente de forma considerable el apoyo a nuestra temporada. Ojalá que se produzca.

— ¿Cree que esta situación se debe al hecho de que en su momento ACO no quiso fusionarse con la temporada de ópera de Tenerife, como promovió en su momento el Gobierno de Canarias?

— Estoy prácticamente convencido de que viene de ahí. En la primera reunión con el viceconsejero actual nos preguntó por qué no salió adelante esa fusión. Cuando Juan León presidía ACO se dijo que no a la fusión. Son realidades diferentes. Es imposible hacerlo con dos islas distintas, cada uno con su coro, y con realidades, vuelvo a decir, diferentes. Quiero dejar claro mi respeto absoluto hacia la temporada de Tenerife. Acudo a ver sus representaciones y tenemos una buena relación con ellos. Pero cuando se planteó la fusión, ellos tenían 300 socios y nosotros 2.000. Poco un símil. Es como si exigimos que el carnaval de Las Palmas de Gran Canaria y el de Santa Cruz de Tenerife se fusionasen. Si la temporada de ópera de Tenerife tuviese el peso nacional e internacional que tiene la nuestra, esta posibilidad ni se hubiese planteado. Pongo dos ejemplos. Ulises Jaén tiene un enorme prestigio internacional. Últimamente lo están llamando para que esté de jurado en prestigiosos concursos internacionales por su condición de director artístico en ACO. Además, estamos en la primera división de las temporadas nacionales. El Inaem concede subvenciones nominadas a solo seis, entre las que figura la nuestra.

— ¿Defiende que la realidad ha día de hoy es la misma y que la fusión es inviable?

— Efectivamente. De todas formas no han vuelto a insistir. También hay realidades y casualidades significativas. Cuando se produjo el hachazo al que antes aludí, el viceconsejero de ATI-CC era Alberto Delgado. Nos comunicó que pasábamos de 480.000 euros a cero. Por unas gestiones puntuales, encabezadas por Julio Moro, logramos los 40.000 euros. Pero me llama la atención, a la vez que suscribo y admiro, cómo el Cabildo de Tenerife aporta a la temporada de allí los 750.000 que ya no les aporta ni a ellos ni a nosotros el Gobierno de Canarias. ¡Qué maravilla! ¡Qué casualidad! Solo quiero tenderle un guante al Gobierno de Canarias, de ATI-CC, para que nos deje de ningunear.

— Cuando denunció esta situación durante una rueda de prensa usted dijo que no se trataba de una situación puntual. ¿En qué se basa?

— Hay un ejemplo muy claro. Como persona sensible a cualquier actividad cultural de esta isla lo veo. Es el caso del Womad. Regresó en 2017 a Gran Canaria. Ese año, en el presupuesto regional estaba previsto que se ejecutase en Fuerteventura, con una partida de 150.000 euros. Por las circunstancias que fueran, cuando regresó a Gran Canaria se transforman en 20.000 euros. ¡Se me ponen los pelos de punta! No entiendo esa agresividad contra la actividad cultura en la isla de Gran Canaria. Esto tiene nombre y apellidos y unas siglas que son ATI-CC.

— ¿Ante esto, le da risa, pena, rabia o esperanza que un partido político grancanario se alíe con ATI-CC con vistas a las elecciones del año próximo porque alega que así se defienden los intereses de su isla?

— Espero que la cambien si obtienen el respaldo de la ciudadanía.

— ¿Es escéptico?

— Hasta que no me demuestren lo contrario, sí que soy escéptico.