Almudena Grandes. / Óscar Chamorro/Vídeo: E. P.

Muere Almudena Grandes, la narradora que dio voz a los perdedores

La novelista, una de las figuras más importantes de la literatura en español, ha fallecido a los 61 años de edad a consecuencia de un cáncer

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

La escritora Almudena Grandes, una de las figuras más importantes de la literatura en español, ha fallecido este sábado a los 61 años de edad a consecuencia de un cáncer. La autora, que en los últimos años estaba embarcada en un ambicioso proyecto de tintes galdosianos en los que daba voz a los derrotados del siglo XX español, anunció hace algo más de un mes en su columna en 'El País Semanal' que padecía esta enfermedad desde hace poco más de un año. Decía entonces estar «en las mejores manos». En aquel texto explicó también que había recibido el diagnóstico durante una revisión rutinaria y que unas complicaciones intestinales derivadas de su enfermedad le impidieron estar en la última Feria del Libro, pero confirmó que seguía escribiendo y trabajando en una nueva novela. «Tal vez reaparezca con pelo, quizás sin pelo, con una melena rizada o con el peinado de mi querida Josefina Báquer, como la llamaba mi abuela», escribía en su columna, donde prometí que volvería a sentarse «en una caseta para firmar ejemplares y mirar a los ojos de mis lectores». Lamentablemente, no ha podido ser.

Nacida en Madrid en 1960 y casada con el poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, fue 1989, mientras trabajaba como negro en varias editoriales de guías turísticas y enciclopedias, el año de su bautismo literario con 'Las edades de Lulú', una obra con la que se proclamó vencedora en La Sonrisa Vertical, el premio de narrativa erótica que concedía la Editorial Tusquets. Un año después, la historia de aquella joven de 15 años perdidamente enamorada de un profesor universitario fue llevada al cine de la mano de Bigas Luna. Aquel relato, que ya daba buena muestra de su gozoso estilo narrativo y de una capacidad innata para conectar con el lector, le abrió las puertas a la vida con la que Grandes siempre había soñado y que ya nunca abandonó.

Luego llegarían títulos como 'Te llamaré Viernes' (1991), 'Malena es un nombre de tango' (1994) -«Siempre he dicho que 'Malena' es mi novela más autobiográfica, por esa sensación que tiene Malena cuando es pequeña de que ella no es suficientemente buena para ser niña, y que le iría mejor siendo niño», llegó a decir-, 'Atlas de geografía humana' (1998), 'Los aires difíciles' (2002), 'Castillos de cartón' (2004) o 'El corazón helado' (2007), muchos de los cuales recibieron su adaptación correspondiente ya fuera en el cine o la televisión.

Fue precisamente con esta última novela, ganadora del premio José Manuel Lara, una obsesión de la escritora desde 2002 y para la que se documentó leyendo más de doscientos libros sobre la Guerra Civil española, donde la autora reparó por vez primera en las vidas de los exiliados republicanos y sus descendientes. Comprometida intelectual y socialmente y sensibilizada con la memoria histórica, se convirtió entonces en la narradora que dio voz a los derrotados del siglo XX español.

Admiradora de Benito Pérez Galdós, en 2010 comenzó una gesta y un desafío insólitos, con los 'Episodios de una Guerra Interminable', una saga de seis novelas que ahondaban en lo más terrible del siglo XX, algo así como sus propios «episodios nacionales». Hiperactiva literariamente y planificadora, para cuando lanzó 'Inés y la alegría', galardonada con el Premio de la Crítica, entre otras distincions, Grandes ya tenía en mente qué iba a contar en los siguientes cinco volúmenes.

Por algo no le importaba que la saludaran, medio broma medio en serio, como Benita Grandes Galdós. En el año del centenario del novelista, estaba más que orgullosa de la comparación. «Mi madre se llamaba Benita, así que hubiera sido fácil compartir nombre con don Benito», explicaba risueña en febrero del pasado año al presentar la quinta entrega, 'La madre de Frankenstein', que dedicó «a todas aquellas mujeres que no pudieron atreverse a tomar sus propias decisiones sin que les llamaran putas». Su plan era cerrar la saga, que ha vendido más de un millón de ejemplares y que le procuró premios como el Nacional de Narrativa en 2018 por 'Los paciente del doctor García', en 1964 cuando esta madrileña apadrinada por Galdós era una cría de cuatro años. Esta última entrega, de carácter póstumo, se titulará 'Mariano en el Bidasoa', y estará centrada en la emigración económica y los 25 años de paz.

De izquierdas, republicana y anticlerical

De izquierdas, republicana y anticlerical, esta analista de su tiempo, de pluma precisa y certera, comenzó su colaboración con 'El País' en 2008. En sus columnas lo mismo desataba su pasión colchonera, que defendía a capa y espada el feminismo o cargaba las tintas contra una derecha «que cada vez que pierde el poder se comporta como si se lo hubiesen robado».

La autora, que preparaba una novela de autoficción sobre sus bisabuelos, se convirtió en 1997 en la primera mujer en ganar el italiano Premio Rossone d'Oro, en homenaje al conjunto de su obra hasta el momento, y en 2018 recibió el Liber, que otorga la Federación de Gremios de Editores de España, «por crear una obra literaria centrada en la mujer y en la historia reciente de España». Además a lo largo de su carrera fue galardonada con los premios de los Libreros de Madrid y Sevilla, el Arzobispo Juan de San Clemente, el Cálamo, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. Por su compromiso cívico recibió Grandes los premios Julián Besteiro de las Artes y las Letras, el Abogados de Atocha y el de Memoria Histórica de la Región de Murcia.