Paquito D'Rivera posa en el escenario del Nuevo Teatro Circo de Cartagena. / PABLO SÁNCHEZ

«Tengo miedo de que el comunismo no se acabe nunca en Cuba»

Catorce Premios Grammy en su haber y una carrera brillante y longeva a sus espaldas. Uno de los grandes del latin jazz, infatigable crítico del comunismo y clarísimo antitaurino. Ha retomado sus conciertos en Europa. Mejor será que no se tope con una rata muerta

ANTONIO ARCO

Exiliado en Estados Unidos desde la década de los 80 del pasado siglo, célebre compositor y virtuoso del saxofón y el clarinete, Paquito D'Rivera (La Habana, 1948), adora a Salvador Dalí («¡ese loco genial!»). Catorce Premios Grammy dan fe de su valía y del reconocimiento del que goza como uno de los grandes referentes del latin jazz. Coincide con Herbie Hancock en que el jazz «es algo imposible de definir y muy fácil de reconocer», y teme «que el comunismo no se acabe nunca en mi país». La entrevista tiene lugar en el marco del Cartagena Jazz Festival 2021, tras haber degustado D'Rivera un «sabroso» plato de pescado, eso sí, «con una cerveza sin alcohol».

- Disfrutando de la vida...

- No tengo noticias de que exista más vida que esta, chico, ni tampoco creo yo mucho en que después de la muerte haya algo más. Así es que voy aprovechando cada momento de ésta mientras dure, por si acaso [ríe]. Pedí de postre una crema de estas que llaman catalanas, ¡riquísimas!, pero no tenían, chico.

- No siempre sale todo como uno quiere. ¿Qué tal está?

- ¡Revolucionado, como todos! Ando ya de acá para allá de gira con mi música, por fin, y veo que la Covid ha revolucionado el mundo entero. Que ya nada volverá a ser igual lo sabemos aunque ya hayamos pasado el 'antes de', pero no estemos ni mucho menos todavía en el 'después de'. ¿Tú me entiendes, chico? Hay mucha gente demasiado optimista que piensa que esto se ha acabado, y no se ha acabado para nada y tenemos que seguir tomando precauciones y convenciendo a los que no se quieren vacunar de que lo hagan, porque realmente la vacuna funciona. ¡Igual que funcionó la de la viruela! ¿Cómo es posible que haya gente que se niegue a vacunarse?

- ¿Tiene usted la respuesta?

- Dicen que es su derecho, que ejercen su libertad, ¿pero de qué libertad hablamos en mitad de una pandemia global que está causando tantos muertos y tantas desgracias y tanto dolor? [El expresidente de México] Benito Juárez ya decía que tu derecho termina donde comienza el mío, chico. Quieren entrar a todos lados sin mascarillas y que se aguanten los que la llevan. No, chico, no. ¿Cómo es posible que tengamos que supeditarnos a la gente que hace las cosas mal? Pero siempre ha sido igual, pienso yo, siempre hay gente irresponsable que no solo no ayuda nada a que las cosas mejoren, sino que contribuye a que empeoren.

- ¿Pesimista?

- No quisiera, porque hay más cosas positivas que negativas en el mundo de hoy, y eso tampoco tenemos que olvidarlo. Ahí está la Historia para conocer todo lo que ha ido sucediendo. Yo acudo mucho a la Historia, me gusta saber, me gusta conocer, aprender del pasado, saber de dónde vengo para tener una idea de hacia dónde voy. Y eso está claro: el mundo de hoy es muchísimo mejor que el mundo de ayer. ¿Hablamos de la esclavitud, por ejemplo? No hace tanto que había gente esclava. Hasta hace bien poco, esa barbaridad era legal. Ahora es cierto que sigue habiendo situaciones y actitudes esclavistas, pero al menos no son legales. El racismo tampoco es legal, aunque siga existiendo gente racista. Hemos avanzado, aunque podríamos estar mucho mejor y, sin duda, no hay que confiarse mucho, ¡eh! ¿Tú me entiendes, chico?

- ¿Y por qué no avanzamos más?

- ¿Ha oído eso de que somos los reyes de la Creación? No sé qué pensarán de eso los ornitorrincos, los gatos y las palomas. El ser humano es el ser vivo que más cosas admirables ha logrado hacer en este planeta, pero, ay, chico, al mismo tiempo parece empeñado en destruirse y en destruirlo todo, ¿tú me entiendes? Lo digo con mucha tristeza: ¿cómo es posible que un ser tan creativo, que crea cosas tan hermosas como la música o una computadora o un automóvil o un buen cocido madrileño o una fabada asturiana, no pueda vivir en paz? Siempre andamos con líos, complicándonosla vida, o directamente a tiros. Y eso no se entiende. ¿Sabrá Dios por qué cometemos tal cantidad de estupideces? Estupideces que compiten con otras muchas cosas buenas que hacemos. Es inexplicable que esto suceda, pero no parece que la situación vaya a cambiar, no se ven signos de que así sea. Somos seres superiores capaces de inventar el avión, y también seres superiores capaces de crear un arma para tumbarlo. Es que da hasta risa, chico, un hermano inventa el avión y luego otro hermano inventa el modo de derribarlo. Es así.

- ¿Qué niño era Paquito D'Rivera?

- Un pequeño hijo de puta [risas], eso es lo que era yo. Muy bromista, demasiado. Mi papá era un hombre muy recto que había sido un gran bromista también. Y muchas veces sus amigos músicos le decían, cuando se quejaba de mí: '¡Tito, Tito, si tú eras peor [risas]!'. Era conocido por ser un excelente saxofonista clásico, pero también por ser un tremendo jodedor, y yo heredé eso: siempre me he tomado la vida con mucho sentido del humor, siempre me he reído de todo, siempre estoy con las bromas.

- ¿Qué hizo?

- Tendría no más de 13 años cuando entré en el Teatro Musical de La Habana, y ya hacía yo de las mías. Una vez, un amigo encontró una rata muerta y se la pusimos a Chucho en el interior del piano de cola en el que tocaba. Cuando llegó y abrió la tapa, ¡la que montó el bueno de Chucho! Le tenía puro terror a los ratones.

Arte y vida

- ¿A qué ha sido siempre fiel?

- A la música, a la que respeto por encima de todo, y al arte en general por su importancia para la vida. El arte ha sido y es esencial en mi vida. Desde niño fui un gran aficionado a la música y también a la lectura. Mi papá me mostró desde muy pequeñito lo ricos que eran ambos mundos, el de la música y el de la literatura. Él fue muy poco a la escuela, pero se cultivó mucho leyendo. En casa había una pequeña biblioteca y así fue como leí yo a Julio Verne, a Salgari, y a un colombiano que se llamaba José María Vargas Vila, que a mí papá no le gustaba que lo leyera porque se quejaba de que decía cosas feas de las mujeres. Leí también a Stefan Zweig, que se convirtió en uno de mis escritores favoritos, y a Salvador de Madariaga. Me aficioné a la lectura, y hoy uno de mis grandes terrores me lo provoca imaginarme subido a un avión sin un buen libro para leer.

Situación en Cuba

«Viví 21 años de miedo y dictadura, me parecía que todo el mundo me perseguía»

La represión

«Se golpea a los jóvenes y sobre todo a los negros, que nos han bajado de la mata»

- ¿No pierde el buen humor?

- A todos nos pasa que nos llegan las frustraciones y las penas. Es algo inevitable, pero siempre veo también esas sensaciones como un acicate para seguir adelante, para no quedarte quieto. Yo me fui de Cuba y pedí asilo en Estados Unidos. Viví 21 años de miedo y de dictadura, me parecía que todo el mundo me estaba persiguiendo... El exilio es duro. Por muy bien que te vaya la vida, no dejas de ser un exiliado, una especie de huérfano al que siempre le falta su país, que es un poco como mamá y papá. Allí se quedó gente muy querida, y cuando te vas, sabiendo que a lo mejor ya no vas a volver nunca, la sensación es muy dolorosa.

- ¿Piensa que no regresará?

- Tengo miedo a que el comunismo no se acabe nunca en Cuba. La cara positiva es que no vivo allí, porque eso sería mucho peor. Mire ahora lo que anda pasando allá, la gente protestando porque ya no aguanta más y ellos encarcelando a todo el mundo. La gente salió a reclamar a las calles porque el futuro no puede ser peor de lo que viven; el régimen les sacó todo, hasta el miedo. ¿Cómo pueden justificar detenciones, palizas y hasta muertos por la represión salvaje y responsabilizar de esta situación al embargo americano? Yo, lo que les pregunto siempre a todos esos izquierdistas de cafetín que siguen defendiendo que Cuba no es una dictadura, un régimen que no respeta las libertades y que causa mucho sufrimiento al pueblo, es ¿por qué no se mudan para allá si tanto les gusta? ¿Sabe esa letra que dice 'hay una tierra donde la miel es más dulce, y para los negros es regalá. ¡Vámonos para allá!'? ¡Pues que se vayan para Cuba!

- ¡Y hace ya 5 años que murió Fidel!

- Ya dije yo que el comunismo seguiría en la isla aunque desaparecieran los hermanos Castro. ¿Qué tiempo hace que murió Mao? ¡Ni me acuerdo! El cuento ese de que muerto el perro se acabó la rabia, con el comunismo no funciona. El perro sigue jodiendo después de muerto, chico. Con todas estas revueltas últimas en Cuba, y todavía la izquierda radical sigue justificando todo. E insisto, ¿pero qué tiene que ver el embargo con que se golpee y se encarcele a la gente? Se golpea a los jóvenes y sobre todo a los negros, ¡a los negros, a los que se supone que nos han bajado de la mata y nos han hecho personas! Pues esos son a los que más se les enfrentan.

- ¿Y Estados Unidos?

- Saliendo de la pesadilla de Donald Trump, ¡tremendo lo de Donald Trump! Es la ley del péndulo: muchos no pudieron perdonar nunca que un negro llegase a la Casa Blanca. Y se fueron al otro extremo, a un loco peligroso. Fue un inmenso disparate, ¿cómo fue posible? Hizo mucho daño, sobre todo en la mentalidad de la gente, al ser un tipo tan negativo, tan arrogante... Llegó a legitimizar a los supremacistas blancos, ¡un horror!

- La gente vota a estos políticos.

- ¡La gente no aprende! Ahí tiene usted los ejemplos de Colombia, de Nicaragua... ¡de Venezuela! Que terrible situación la de Venezuela. Un amigo cineasta muy bueno, Lilo Vilaplana, que ha hecho la película 'Plantados', sobre los presos políticos cubanos, cuando le menciono el tema de Venezuela me dice: 'Nos ven a nosotros comiendo mierda y se les antoja a ellos también comerla'. ¿Cómo se puede explicar, chico? La catástrofe que es Venezuela, y que haya gente que quiere eso para su país. ¡Increíble! No tengo respuesta, no la tengo, es como el ¡olé! de los españoles, que no tiene explicación [risas].

Actitud vital

«Siempre me he tomado la vida con mucho sentido del humor, siempre me he reído de todo»

El género humano

«Es que da hasta risa, un hermano inventa el avión y luego otro el modo de derribarlo»

- ¿Qué le consuela?

- Bebo Valdés, que fue un amigo y un maestro de todos nosotros, decía: 'La pesadilla termina cuando comienza la música'. Ahora se ha puesto muy difícil viajar para los conciertos, pero la música es tan maravillosa, la música da tanta felicidad. A mí la música me mantiene no solo vivo, sino también feliz. Ahora me llamó un gran y joven trompetista clásico venezolano, Pacho Flores, para decirme que mi 'Concierto venezolano' para trompeta y orquesta sinfónica ya está programado para ser interpretado por diez orquestas alrededor del mundo, entre ellas la Sinfónica de Australia, y eso es muy reconfortante para mí.

El espectáculo Dalí

- ¿Por qué compuso 'Dalí en el Trópico'?

- Fue un encargo de la Orquesta Sinfónica de New Jersey. Salvador Dalí me fascina, me gusta todo lo que pintó y me hacen reír mucho sus ocurrencias. Estaba completamente loco, era un tipo muy original y escucharlo hablar en inglés era un espectáculo, era para cagarse de la risa.

- ¿En qué gente sigue creyendo?

- A pesar de todo, sigo creyendo en mis semejantes y confío en la gente que ama la música y a los animales. A quienes no entiendo es a quienes los maltratan, no puedo comprender eso.

- ¿Y las corridas de toros?

- Los toros son un desastre, algo incomprensible. Que en un país civilizado como España existan las corridas de toros es algo horripilante. Matar a un animal para comer me parece lógico, eso es algo que hacen todos los animales en la naturaleza; lo que me molesta es la crueldad, el maltrato al animal, el burlarse de un animal hasta matarlo... Yo no veo por ningún lado eso que llaman arte taurino, ¡prefiero el arte de Salvador Dalí!

- ¿Algo que decir sobre su fama de conquistador?

- [Risas] Yo he sido un afortunado en el amor y en el sexo, sí, me he divertido mucho, la verdad. A veces demasiado, y llegué a causar algunos problemas... Como decía Woody Allen, 'comedia no es más que tragedia más tiempo'. Pero eso fue cuando andaba yo suelto por ahí, ahora tengo a mi esposa, menos tiempo y sobre todo más años [risas] ¡Me divertí muchísimo cuando había que divertirse! ¿Tú me entiendes, chico?

- Desde el minuto cero.