El pianista Marco Mezquida (izquierda) con el violonchelista Martín Meléndez y el percusionista Alex Tobías, con quienes toca hoy en El Rincón del Jazz. / MARINA TOMAS ROCH-WEB M. MEZQUIDA

Marco Mezquida: «Compongo desde la humildad y busco crear joyas bien esculpidas»

El pianista menorquín cierra este jueves con su trío, a las 20.00 horas, la edición de 2021 del ciclo El Rincón del Jazz, en el Auditorio Alfredo Kraus

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Marco Mezquida (Mahón, 1987) aparca su virtuosismo como pianista a la hora de componer para dar rienda suelta a su rico mundo interior y a su personal forma de percibir lo que le rodea. Esta noche, a partir de las 20.00 horas, en la sala Jerónimo Saavedra del Auditorio Alfredo Kraus, interpretará una selección de sus composiciones más recientes como colofón del ciclo El Rincón del Jazz 2021.

«Disfruto de todo y con todo. Tocar es un proceso y componer es otro. No sé qué me gusta más. Es como si me preguntas qué me gusta más, cocinar o comer. Me gusta más comer, pero cocinar algo con tiempo y cariño y después comerlo es un gran placer. La composición forma parte de mí, es mi forma de dejar constancia de emociones, vivencias, sensaciones y cosas que aparecen de repente, de la nada. Hasta a una melodía que canturreas por la mañana puede que le dé continuidad y acabe siendo una canción. La improvisación bebe más del virtuosimo pianístico, pero cuando compongo lo hago desde la humildad. Busco crear joyas bien esculpidas y preciosas, a las que le tengo un amor especial. Les dedico un tiempo muy especial y ahí no hay virtuosismo que valga. Sí que hay una visualización de lo que esa pieza puede llegar a desarrollar, ya que a todas no les ves potencial», apunta por teléfono el pianista balear, minutos antes de entrar en el estudio de grabación donde ya trabaja en la puesta de largo de su próximo disco.

Los once temas que integran su disco 'Talismán', algunas piezas del anterior 'Los sueños de Ravel' y hasta un adelanto de su próximo álbum, aún inédito, integraran la propuesta que cobra vida esta noche junto con el violonchelista Martín Meléndez y el percusionista Álex Tobías.

«Vamos a ofrecer sobre todo canciones de 'Talismán', que es lo que hemos venido tocando este último año. Cada canción tiene una historia, su proceso. Algunas están inspiradas en personas, en la manera de caminar, en sensaciones, viajes... Todas tienen su cuento detrás y las he compuesto a partir de mis propias sensaciones. Con Martín Meléndez, uno de los músicos más portentosos que conozco, la paleta de colores y las posibilidades tímbricas son enormes para alcanzar todas las sonoridades y las inspiraciones que están detrás», esgrime el responsable de temas como 'Vientos Eliseos', 'No Passis Pena', 'Alfajor', 'Lluvia Muda' y 'Trenzas', entre otras creaciones que integran su 'Talismán'.

Marco Mezquida también brilla, como buen músico de jazz, cuando improvisa. «La improvisación es como un río con un portentoso caudal. La composición no es tan caudalosa. Es como una pequeña ducha, una cascadita mínima, pero sabes que es fundamental y que igual acaba llegando hasta un riachuelo. Es un proceso delicado e íntimo, para el que necesito un tiempo, una predisposición», que acaba de publicar el álbum 'Live in Tokio', con Sílvia Pérez Cruz.

El pianista Marco Mezquida. / Mireia millares

«El arte tiene un poder espiritual que supera las dificultades»

Componer e interpretar algo bello en plena pandemia, cuando todo o casi todo son malas noticias puede parecer una tarea titánica. Casi un imposible. Pero Marco Mezquida tiene claro que el poder de la música y del arte es de tal calibre que hasta en las peores circunstancias acaba imponiéndose.

«El revulsivo es que la música tiene un poder espiritual y de llegar a la comunidad que está por encima de la pandemia y de las dificultades socioeconómicas, porque el arte es una fuente de sensaciones maravillosas. El arte y el amor fueron las cosas que me permitieron salir adelante durante el confinamiento. Me ayudaron a liberar la mente y el espíritu. Es una suerte poder dedicarme en cuerpo y alma a un proceso de creación que es exigente y que no desconecta de lo que nos rodea y nos cae. Incluso, se nutre de ello e intenta darles la vuelta. De un día triste puede salir una composición bellísima», defiende.