Una escena de 'Rendir los machos'. / C7

Dos machos y un destino heredado

Cine. El grancanario David Pantaleón ha iniciado la vida festivalera de su primer largometraje, 'Rendir los machos', con premios en los de Sevilla y L'alternativa

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Lo rural tiene sus códigos. Quienes viven de la agricultura y la ganadería han heredado una forma de vida propia, ni mejor ni peor que la de los que se consideran urbanitas. El apego a las tradiciones y el supuesto carácter rudo que se atribuye principalmente a los hombres de ese entorno es el embrión de 'Rendir los machos', el primer largometraje del grancanario David Pantaleón, que esta semana se ha proyectado en el Festival Internacional de Cine de la India, en Goa, tras lograr el premio de Acción Cultural Española (AC/E) en el Festival de Sevilla, donde se estrenó, y el de Mejor Filme Nacional del 28º Festival Internacional de Cine Independiente de Barcelona, L'alternativa. Su estreno comercial está previsto para después del verano de 2022.

La película narra la historia de dos hermanos que están peleados y cuyo padre, que acaba de morir, deja como herencia que trasladen una serie de machos cabríos desde el Norte hasta el Sur de Fuerteventura, para llevárselos al también ganadero don Oswaldo. Si no llevan a cabo este viaje a pie, no recibirán lo que les corresponde de la herencia.

'Rendir los machos' se cocinó a fuego lento. «Han pasado siete años desde que surgió la idea y empezamos a trabajarla. La idea nació vinculada a un taller de escritura de guion que llevaban Andrés Koppel y Rolando Díaz. Realmente no recuerdo cómo surgió, pero se nos encendió una luz y tiramos para adelante», recuerda el cineasta grancanario, uno de los cortometrajistas más reconocidos del cine español.

«Hacer una película es casi un milagro, pero hacerla con tus hermanos como protagonistas es un milagro mayor»

c7

«Encontramos a Chano (Sebastián Álvarez, de la productora Volcano Films) por el camino y él fue el detonante de que esto arrancara de verdad. Si me lo dices a priori, no habría hecho nada, porque me parece un tiempo excesivo. Pero no es lo mismo el tiempo pensado que el vivido. Me he dado cuenta de que una de las grandes virtudes que tienes que tener para trabajar en este gremio es la paciencia. Los tiempos no los marca uno sino muchos componentes que te rodean en el acto creativo», apunta quien tuvo que aparcar el proyecto de largometraje que iba a desarrollar su corto 'Perro Rojo, con Zentropa España y Muack Canarias, cuando se generó la crisis económica por la burbuja inmobiliaria. «Esa idea de que el tren pasa... es una idiotez, hay que relajarse y no ser dramático y ser paciente», reitera.

Con sus hermanos

Ahora, una vez estrenada 'Rendir los machos', Pantaleón dice estar «rebosando amor». «Siento que para todo el equipo de la película no fue una experiencia traumática. Todos sentimos que es nuestra. Hay algo en el alma de la película, en cómo se hizo, que se traduce en lo que estamos recibiendo ahora como comunidad», explica. A Sevilla viajaron casi una treintena de participantes en esta producción de Volcano y Noodles Production. Incluidos sus hermanos Alejandro Benito y Julio César, que protagonizan la película.

David Pantaleón, en el centro, con dos de sus hermanos, que protagonizan 'Rendir los machos'. / Sebastián Álvarez

«Fue una experiencia increíble que los protagonistas fueran mis hermanos. Hacer una película es casi un milagro, pero hacerla con tus hermanos de protagonistas es un milagro mayor. Como se lo han tomado ha sido increíble. Ahora se cierra el círculo, viéndose dentro de toda la vorágine de un festival como el de Sevilla», puntualiza el autor del corto 'El becerro pintado'.

«Sabía que quería trabajar con actores no profesionales o naturales. Buscamos en Fuerteventura gente con las características de mis hermanos y en un momento dado, me decidí por ellos. Se los consulté y se sumaron. Eso nos ha dado una particularidad. Con los profesionales tenemos unas herramientas para trabajar y ellos, como sucede con Luifer Rodríguez, Luis Monzón o Lili Quintana, tienen unas capacidades para hacer lo que se les pida. Con mis hermanos no tenía eso, pero tenía otra manera de explicarles lo que quería. El 'background' que tenemos desde la cuna. Les decía, por ejemplo, que dijeran las cosas como las decía papá, les recordaba cuando se enfadaba con los trabajadores de la empresa y cómo les hablaba. Hemos jugado todo eso a favor de la película», dice.

Durante la Feria Agrícola, Ganadera y Pesquera de Fuerteventura (Feaga) se encendió la mecha. «Iba con mi hermano Alejandro y me encontré con una realidad muy atractiva. Es como una feria de música y cine, a la que llevas tu rebaño. Tienen 'backstage' para los ganaderos, que son como estrellas de rock», recuerda. En ese enclave se topó con Juan 'El Chapa', que finalmente aparece en esta película. «En la película canta un corrido y lo conocimos en Feaga, cuando apareció con un carrito con altavoces, vestido de mexicano y se puso a cantar con todos esos vaqueros que en realidad son cabreros y que cantaban y lloraban con él. Me descubrió algo muy interesante para rascar y sacar el proyecto adelante», subraya.

Habla David Pantaleón de «vaqueros» y es que 'Rendir los machos' podría entenderse como un híbrido entre wéstern contemporáneo sin armas y 'road movie'. «Los protagonistas son dos tipos duros que en el fondo son tiernos. Los conflictos, el de ellos también, no se hablan, es una idea muy masculina. Mantienen esa incomunicación verbal pero por otro lado se comunican como si fueran niños», apunta.

La principal «idea» sobre la que sustenta la reflexión que subyace de la película es «que las tradiciones se perpetúan porque hay una funcionalidad sobre ellas». «Es como lo del gato negro. Tiene una funcionalidad y es que te puedes tropezar con él por la noche porque no lo ves. La idea de la tradición es la que hace viajar a esos hermanos tras el reparto de una herencia. Nos hace ver que tiene un sentido funcional y por tanto podría ser una tradición que se mantenga en el tiempo. Genera un 'Deus Ex Machina' en la película, que es ese padre muerto que no está pero que observa y se convierte en la piel de esa hermana de los dos cabreros como una mano ejecutora. Se refleja la idea patriarcal del pasado, pero es ella la que, oculta, como es habitual en nuestra sociedad, maneja realmente los hilos del mundo», asegura el cineasta.

Protagonistas cabríos

Los dos 'machos' protagonistas conviven en esta ficción con otros siete de cuatro patas, cuya elección fue crucial para que la película se pudiera rodar. «Fue un momento clave para saber si todo era factible: el 'casting' de machos y saber cómo se trabajaba con ellos. En Fuerteventura encontrados al susurrador de animales que necesitábamos. Solo un macho cabrío es de Fuerteventura. Los de allí están muy asalvajados, son muy fuertes y son difíciles de manejar. Se buscaron Jairos en Lanzarote y Gran Canaria. Se juntó así siete machos mansos para que Cerpa los trabajara un mes antes. Después incorporamos a los actores durante otra semana previa, para ver si la cosa tiraba o no», recuerda Pantaleón.

Los animales generaron momentos «mágicos», dice el realizador isleño. «No lo esperábamos. Queríamos que hicieran una cosa y el oro de la película lo encontramos en lo que no estaba planificado. Queríamos que salieran por la derecha y salían por la izquierda, porque los actores no eran capaces de reconducirlos. Eso no se planea y hubo casos en lo que quedó muy bien. No es una película de muchos planos, sino de planos generales y abiertos. Fue un trabajo de tirar tomas más que planos. Así nos funcionaban muy bien las primeras tomas, que fueron como ensayos», explica.

Contar con un «equipo técnico muy engrasado», apunta el director, permitió improvisar y tener un margen de maniobra que de otra manera sería impensable.

Todo ello en un escenario natural que es un personaje más de 'Rendir los machos'. «No se puede entender la película fuera de Fuerteventura. Es el escenario caprino por excelencia del archipiélago y su paisaje es como un espejo de esos personajes secos, rudos y que cuando los miras en profundidad generan destellos de microparaísos», apunta sobre una isla que la película retrata de forma espectacular, incluyendo una serie de tomas desde un dron, a modo de «trípode divino y mirada de ese padre ausente» de la que emana toda la historia.